viernes, junio 02, 2006

La neo-sociedad civil Chilena y la movilización Estudiantil

La neo-sociedad civil Chilena y la movilización Estudiantil

Sin duda que el movimiento estudiantil en Chile ha y esta generando una serie de lecturas desde un prisma social, político y económico. Sin embargo, pareciera que este –además- tiene un ‘plus’: el surgimiento de lo que podríamos definir como la neo-sociedad civil chilena.

Post período militar, se asumió que el retorno a la democracia re-articularía las demandas dando paso a una fuerte Sociedad Civil. Parafraseando a O’Donell y Schmitter, la transición a la democracia guiaría a una amplia resurrección de la sociedad civil; donde muchos grupos tomarían ventaja de las nuevas circunstancias políticas para crear (o recrear) y expandir sus organizaciones y articular sus reclamos.

Desde una perspectiva filosófica, Frederick Hegel, define Sociedad Civil como un estado en la relación dialéctica entre la macro-comunidad del Estado y la micro-comunidad de la familia. Es decir, donde la sociedad civil representa un momento en el proceso de la formación del Estado. Para el Centro de Sociedad Civil del Colegio de Economía y Ciencias Políticas de Londres [http://www.lse.ac.uk/], el cuerpo institucional de la sociedad civil, en teoría, es distinto de aquellos del estado, la familia y el mercado; aunque en la práctica los límites entre ellos son complejos, no claros y negociables. Finalmente, Bobbio destaca la dicotomía que puede llegar a representar este tema al sostener que el concepto en si es una lucha permanente entre el Estado construyendo sociedad y la sociedad construyendo Estado.

En el caso de Chile, ya fuera porque las condiciones no fueron las propicias [apenas vuelta la democracia] o porque a partir del gobierno del ex – presidente Eduardo Frei no hubo mayor interés de las elites económicas y políticas, finalmente la participación de la Sociedad Civil en la construcción de la democracia se diluyó en el tiempo. En efecto, y gracias a una mirada retrospectiva, es posible distinguir que la generación y difusión de lo que sería una Sociedad Civil organizada fue absorbida por lo que se llegó a conocerse como la política de los acuerdos o de los consensos. Siguiendo los argumentos de Adam Przeworski, esto habría sido el esperado resultado desde que una vigorosa oposición y una clara competencia entre partidos, cuando aún las instituciones representativas eran débiles habría resultada peligrosa para la continuidad de la estabilidad democrática. Así, no fue extraño que a finales del gobierno del ex-presidente Ricardo Lagos las organizaciones que representaban a la Sociedad Civil ya no tuvieran un significativo peso político.

Efectivamente, y aún de la existencia de 436 organizaciones representantes de la Sociedad Civil en Chile [como sostiene El Portal de las ONGs-www.ong.cl], múltiples temas que debían haber encontrado un punto de equilibrio, siguiendo la lógica de Bobbio, terminaron en lo que podríamos representar como una nueva dicotomía: un ‘Estado Democráticamente Totalitario’; es decir, con el triunfo del Estado sobre la sociedad. No fue extraño, entonces, que fuera la política de los consensos, acuerdos y pactos la cual, durante los últimos 15 años, y por sobre de las demandas de la sociedad, haya determinando de manera unilateral las políticas públicas a seguir. Ejemplos al respecto sobran: medio ambiente, minorías étnicas, minorías sexuales, educación superior y explotación de los recursos naturales entre otros.

Desde esta perspectiva, y considerando su transversalidad y profundidad, el movimiento estudiantil es una potentísima señal de que en el país se estaría comenzando a construir una nueva definición de Sociedad Civil; la cual estaría reaccionando a tres claras distorsiones. La primera, el triunfo del modelo neo-liberal que transformó al Estado Chileno a un mero agente. La segunda, la falta de representación por los mecanismos tradicionales [como partidos políticos] para canalizar las demandas. Y tercero, el comprobar que la estructura y definición que da forma a la Sociedad Civil ha terminado por agotarse entrando en una clara crisis de representación.

De esta forma, y luego de tres gobiernos democráticos, los estudiantes han dado una clase magistral de organización la cual, además, ha sido capaz de canalizar un generalizado y latente descontento resultante de más de 33 años de mala calidad y desigualdad de la educación. Sin embargo, y lo cual se transforma en lo medular del tema, es que no es aún claro si este proceso logrará alcanzar la fuerza necesaria para convertirse en la antesala de la elaboración de una nueva visión de sociedad; basada, claro esta, en la neo-sociedad civil chilena.

(*) Doctorando en el Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Auckland, New Zealand.
Master of Arts en Economía Política Internacional – Universidad de Tsukuba, Japón
Dirección Blog: http://rodrigoalvarezvaldes.blogspot.com
Dirección email: rodrigoz2004@yahoo.co.nz

3 comentarios:

Carol dijo...

Rodrigo, coincido contigo en esta nueva visión de sociedad y la clase magistral que han dado los estudiantes.
Hay 2 cosas que me gustaría destacar: una nueva herramienta y una preocuación.
Los estudiantes han sabido aprovechar muy bien la tecnología: a través de blogs, mensajería instantanea (chat y mensajes de textos) y el uso de teléfonos móviles, se han organizado en masa, a lo largo de todo el país, así como todos los sectores sociales. Tal como en España se organizó la sociedad después de los atentados y dieron vuelta la elección presidencial.
Ahora, en otro orden de cosas, la preocupación.
Los estudiantes han actuado en forma tan organizada, preparada y madura, con demandas "justas y legítimas" (como dijo la mismísima presidenta de la República) que resulta dificil que el gobierno no acceda a muchas de sus peticiones. Sobre todo que hoy en día, por los excedentes del cobre, sabemos que hay suficiente dinero en las arcas fiscales como para dar respuesta a sus requerimientos.
Sólo espero que el gobierno sepa actuar como corresponde, porque si los estudiantes le doblan la mano ¿quien sigue?
No estoy de acuerdo con quienes exageran diciendo que "hay olor a UP", pero si creo que lo habrá si el gobierno no se organiza y responde tan bien como lo han hecho niños que van de 14 a 18 años.

Sergio Flores dijo...

Me temo que la "clase magistral" degenerará en protestas contra el libre mercado, los Estados Unidos, los tratados de libre comercio, etc. Ya que el profesorado en Chile es mayoritariamente izquierdista, es difícil esperar que los alumnos aprecien el capitalismo o entiendan que la turba siempre desemboca en "mob rule," lo que es aprovechado por los grupos que jamás se han conformado con un país latinoamericano relativamente pobre que intenta llegar al desarrollo sin seguir a Fidel. Los motivos de estas protestas estudiantiles parecen ser válidos, pero dudo mucho que los estudiantes estén amenazando con paralizar el país sólo porque quieren más álgebra, más inglés, y exámenes más exigentes. Realmente no creo que estos niños quieran un sistema escolar de primera que los ponga en la misma clase que Irlanda o Israel. Es cierto que los gobiernos de la Concertación han hecho poco por mejorar la educación, y ellos mismos han saboteado sus ideas, y es cierto que heredaron una manzana ponzoñosa del gobierno militar y su municipalización de los colegios. Pero parar las clases por dos semanas, no aceptar la oferta del gobierno, y amenazar con reventar al país (bye, bye development) no me parecen las medidas más acertadas para lograr una "mejor educación." Esto es un muñequeo de poder. Los niños ahora saben que pueden salir a la calle cuando algo no les guste, y nadie parece haberles dicho que la democracia participativa no se logra ni se ejercita con las piedras de la turba.

Marian Teves dijo...

Muy interesante. Una visión desde nuestro propio estado de situación en la Argentina (si es que algo en común tienen).
Un gran problema en esta transición desde los pasados autortarismo a la democracia, ha resultado en una definición del rol de Estado confusa y oscilante. En un primer momento se reivindicó la necesidad de "minimizarlo" via privatizaciones, pero no así desde su injerencia en el quehacer privado via regulaciones. Esa desigual y desordenada reforma ha sido a mi entender en nuestro caso la madre de qque se reaccione eligiendo posteriormente lo contrario, sin atender nunca a que en el fondo subsiste desde siempre una malsana tendencia a concentrar la decisión sobre cómo debe desarrollarse la actividad.
En nuestro pais la mas clara consecuencia es la ley Federl de Educación, que ha devenido una y otra vez en estrepitosos fracasos, al punto de ser necesario volver a acometer el tema mediante una nueva reforma.
Yo en mi razonamiento sencillo, siempre estoy mas a favor de que cada comunidad se preocupe de gestionar sus necesidades, las que sean, de la manera mas acorde a su propia realidad, y dejar en manos del gobierno nacional aquellos temas que por definición un privado nunca va a preocuparse por gestionar, y asignar recursos exclusivamente a eso.
Saludos