miércoles, mayo 17, 2006

Alemania ¿en el centro de Europa?

En primer lugar, pido disculpas por no haber escrito hace tanto tiempo. Pese a ello, no he estado ausente de Planisferio, pues he leído todos los artículos y enlazado algunos. Hoy día, me gustaría escribir acerca de un tema más de fondo: de la posición de Alemania frente al Centro y al Este de Europa.

La bandera que aparece en este artículo no es la alemana actual, sino la bandera del Reino alemán, entre 1871 hasta 1919, esto es, hasta el término de la I Guerra Mundial, que significó uno de los cambios más profundos que ha vivido Europa a lo largo de su prolongada historia.

A mi modo de ver, Alemania no es hoy lo que fue antes de las dos guerras mundiales. Alemania fue, hasta antes de las dos guerras, una potencia centro europea, que se disputaba la hegemonía sobre este territorio con Austria, más precisamente, con el Imperio de los Habsburgo, para no llamarlo Austria-Hungría, que es una denominación tradicional, pero que, me parece que se queda corta, pues no alcanza a comprender, ni de lejos, el real alcance de lo que era este vasto imperio multiétnico y multirreligioso.

Podemos decir, simplficando las cosas, que Alemania ocupaba más el Norte de Europa Central y Austria, más el Sur.

Es más, Alemania se disputaba la hegemonía sobre el Norte de Europa Central con el Imperio de los Zares, con Moscú. Y, más tarde, con sus sucesores, los soviéticos. El Pacto Hitler-Stalin fue un capítulo más (sin duda doloroso, porque a la hegemonía territorial se sumó la ideología o, más bien, se sumaron dos ideologías deletéreas, una del lado de Hitler y la otra, del lado de Stalin) de esta disputa.

Sin embargo, con la derrota de Alemania en la II Guerra, en que del Endsieg (la ansiada victoria final) se pasó a la Endniederlage o derrota final o a la totale Niederlage, a la derrota total, se produjo una suerte de corrimiento geográfico, político y cultural de Alemania hacia el Occidente de Europa, abandonando definitivamente el papel que le correspondiera durante siglos en Europa Central, y Oriental.

En la época de la Guerra Fría, Europa Central desapareció paulatinamente del lenguaje común. Se formaron dos bloques, dentro de los que no cabía el concepto geográfico, político, ni siquiera histórico, de centro de Europa. En la mente de la mayoría, existía solamente Europa Occidental -que muchos pasaron a identificar con Occidente, y luego con el capitalismo- y Europa Oriental, que se identificaba con el socialismo real o comunismo.

Alemania misma quedó dividida en dos: un sector occidental y oriental. Aparte de los vastos territorios alemanes que pasaron a formar parte de Polonia y Rusia (exclave hasta hoy ruso al norte de Prusia Oriental, en torno a Königsberg, hoy, Kaliningrad). En realidad, lo que entonces conocíamos como Alemania Oriental es lo que muchos llaman, hasta ahora, Mitteldeutschland, esto es, Alemania del medio o central. Incluso el canal de radio y televisión de la zona sigue llamándose MDR (Mitteldeutsche Rundfunk).

La llamada República de Bonn, que es la Alemania occidental desde después de la II Guerra hasta la Reunificación alemana, se fue acercando paulatinamente más y más al Occidente y, al mismo tiempo, alejándose y olvidándose cada vez más del Centro y del Oriente, no sólo del centro y oriente de Alemania, sino de toda Europa. Me atrevería a decir que el alemán medio, si sabe algo de historia y de geografía -a veces tengo bastantes dudas- sabe del Occidente del continente (sobre todo de lugares donde irse de vacaciones); pero no del Oriente (aunque también han surgido sitios para irse de vacaciones en el Este, al tradicional Balaton o Platensee en Hungría, se suma el Mar Negro, aparte de la costa adriáticoa croata).

La República de Bonn siempre estuvo, dentro de Europa, más cerca -muy cerca- de Francia y de Luxemburgo, que de... Austria o menos aún de Hungría, o de la entonces Checoslovaquia, tierra que era algo totalmente desconocido, un lugar al otro lado de los montes, lejos, muy lejos.

En el contexto mundial, la República de Bonn estaba más cerca de Inglaterra y de los Estados Unidos que de cualquier país del Este de Europa. Esto, evidentemente, tenía su razón de ser política y geoestratéfica definida por el ingreso de Alemania a la OTAN después de la II Guerra.

Este fenómeno continúa, actualmente en los colegios se aprende historia de Francia, de los Estados Unidos, de Gran Bretaña, se trata de acercarse a su cultura, a su música, a su forma de ser. Pero, escasamente, se escuchaba algo acerca de la historia del Imperio de los Austrias, del Imperio Otomano o del Imperio de los Zares, salvo, por supuesto para desprestigiar al primero, hablar del segundo como la tierra de las mil y una noches y del tercero como el culpable de la Revolución de octubre. Y como no sea a través de novelas que cuentan la vida de no sé qué rey o reina o de algún déspota -del tipo Rasputín o el mismo Drácula (el histórico, no el de Stoker)- aliado con alguna iglesia.

Dentro de Alemania y con ocación de la Reunificación, la República de Bonn fue la que finalmente se impuso, por decirlo de alguna manera. Y aunque ahora la capital esté en Berlín, la herencia de la afrancesada República de Bonn constituye una pesada hipoteca.

Una hipoteca que, aunque muchas veces en forma inconsciente, lleva a pensar a muchos políticos y también a muchos ciudadanos alemanes, a creer que ellos no tienen relación alguna con los países del Centro o del Este de Europa, ni con Ucrania, ni con Bielorrusia, ni con el Báltico. Apenas conocen la geografía de esos países. Si hiciésemos una encuesta, me atrevo a apostar que bastante más de la mitad de los alemanes no podría ubicarlos en el mapa. Ni siquiera los mejores alumnos de los mejores colegios, me consta, porque he hecho la prueba con jóvenes amigos míos.

Con este post, pretendo, desde mi personal punto de vista, explicar un poco el desinterés por estos países, por su historia, por el acontecer político, por su historia, por su economía, por su riquísima cultura. Este desinterés en relativamente entendible, aunque no justificable, debido a la historia reciente.

Pienso que sólo en este marco, se explica el por qué los políticos alemanes de hoy, los periodistas y, en general, los medios de comunicación, no han dado la suficiente atención a los acontecimientos recientes en Bielorrusia, de Ucrania, de Chechenia, Moldavia.

La presencia de una mujer del Este de Alemania en la cancillería de Berlín, puede cambiar un poco esta actitud, si esto ocurre, está por demostrarse. Un poco, porque cambiar la mentalidad de decenios es ya más difícil. Tal vez la abundante inmigración que recibe Alemania desde estos países y las inversiones que realizan los empresarios alemanes en ellos (off-shoring) ayuden a conocer más esta región.

13 comentarios:

Javier Bazán dijo...

La ignorancia de los alemanes sobre los países de la Europa Central es notable, por lo que dices. Sin embargo, eso no era así antes de la II Guerra Mundial. Yo sabía que el idioma común de los país eslavos para comunicarse con Occidente era el alemán. Muchos escritores usaban el alemán como lengua de adopción. A tienes el caso de Canneti, Kafka, Rilke y Gustav Meyrick. Austriacos, menos el primero que se identicaban con la cultura alemana.

Marta Salazar dijo...

Exacto: Alemania era una potencia de Europa Central. Política, económica y militarmente.

Y esto -a mi modo de ver- se fue perdiendo después de la I y más aún después de la II Guerra. Precisamente porque era necesario acercarse a la Nato y a la ONU, integrar a Alemania en el "mundo occidental", este es el "mérito" de la labor iniciada por Adenauer. Y proseguida por los gobiernos posteriores, especialmente los democristianos.

Los socialdemócratas (Brand) intentaron revertir el proceso, pero ya era demasiado tarde. Y si hoy, alguien se encuentra a aos luz de distancia de los países del Este, es precisamente la socialdemmocracia alemana.

En cuanto a la influencia del idioma, me parece que se debe más bien debido al Imperio de los Habsburgos que al de los Guillermos y Federicos. Salvo excepciones. En todo caso, Berlín fue siempre un polo de atracción para polacos, rutenos, etc., etc. Al igual que Königsberg, con su prestigiosa e ilustrada universidad de Königsberg (la ciudad de Kant).

En todo caso, en los Países Bálticos también hay muchísima gente que habla alemán. La aristocracia -los barones bálticos, gente estupenda- eran alemanes.

De cualquier forma -no tengo las cifras a mano pero- después de la incorporación de los diez nuevos países a la UE hace un ao, aumentó considerablemente el número de personas que hablan alemán. Si no me equivoco, es el idioma que más gente habla como segundo idioma en toda la UE.

Si aceptáramos a Rumania y a Bulgaria, seguro que las cifras subirían!

Gracias Javier, siempre es un placer conversar contigo!

Noticias del Viejo Mundo dijo...

Efectivamente en los países de Europa Oriental el alemán es la lengua extranjera más hablada, sobre todo en las partes rurales. Me consta por experiencia propia de ir viajando en bicicleta por Eslovaquia, Hungria y la República Checa, en julio te cuento si en el Baltico es lo mismo. No obstante, hay que decir que son las personas más adultas, los jovenes lo tienen como segunda lengua extranjera después del inglés.
Y respecto al desinterés por el área, durante la época de la Alemania divida estaba claro que esa zona era la enemiga y por lo tanto había nula cobertura. Tras el colapso del bloque y el pacto de Varsovia menos aún, después de todo eran los perdedores. Creo que los empresarios son los únicos que se han dado cuenta de la importancia de la región. En todo caso, yo creo que la pérdida de relevancia también tiene que ver con el hecho de que ni siquiera la propia Alemania sabe para dónde va o? Su única importancia es ser la tercera economía mundial por valor bruto, puesto que si vemos el real poder de compra de su población estamos casi igual que Espana, que nos desplazará el 2008 de acuerdo a las últimas cifras.

Marta Salazar dijo...

Exacto! También he comprobado lo mismo. Las personas mayores hablan perfecto alemán; los jóvenes... obligados a aprender ruso y los más jóvenes, se han dado cuenta que lo que tienen que hacer es aprender inglés.

Lo que yo he vivido (en la Rep. checa) es que hay mucha gente de todas las edades que habla alemán, pero se niegan a hacerlo. Conmigo sí lo hacían, porque, como no soy alemana, no era una capitulación; pero no con los alemanes, a quienes "obligaban" a hablar inglés.

Distinto es, por ejm., en Eslovaquia, que siempre estuvo felizmente unidad a Austria. (Antes estabas en media hora en Bratislava, viajando en tranvía desde Viena).

Para mí, uno de los ejemplos más claros -y más tristes- es que hay una cantidad enorme de blogs centro europeos en inglés y muy pocos -casi no los actualizan más- en alemán.

Esperamos que nos cuentes del Báltico! Un gran saludo!

Javier Bazán dijo...

Correción Marta:
Kafka, y Gustav Meyrick son checos que escribian en alemán.
Elía Canetti es bulgaro.
Rilke es Austríaco.

Marta Salazar dijo...

No ha lugar!

Los checos (Moravia, Bohemia y las regiones que hoy forman parte de esos estados) fueron parte del Imperio de los Habsburgos... del k.u.k. hasta la I Guerra Mundial y dese tiempos inmemoriales.

Un abrazo!

Marta Salazar dijo...

Ah! Olvidé a los bulgaros, desde el s. 14, provincia turca. Canetti se crió en Austria, donde se trasladó con su mamá que hablaba alguna lengua latina...).

En todos estos países, la actual Austria incluida, la gente no hablaba una sola lengua, sino varias, es una riqueza y una multiculturalidad que hoy día nos cuesta entender.

Por eso se habla del Imperio multiético de los Austrias. Se sabe que el Emperador, el beato Carlos, en un intento de acentuar esto todavía más, planeaba darle a los checos los mismos derechos, el mismo status que tenían austriacos de habla alemana y húngaros en el Imperio.

Es un tema fascinante.

Eugenio dijo...

Es muy interesante pero la verdad me ha hecho reír tu comentario. Perdón, pero el beato Carlos suena totalmente a albur. No sabía que había existido alguien con ese nombre ¿Sabes de algún sitio con más información de él?
Saludos.

Poli dijo...

Gracias por esta interesantísima conversación. Aprendí historia, geografía, importantes datos de algunos escritores...en fin, y de manera muy muy amena.

Seguramente Eugenio también aprenderá sobre el beato Carlos y ya nos contará al respecto.

Un abrazo desde México.

Marta Salazar dijo...

Uy, el beato Carlos acá es super famoso! No le vayas a decir a un austriaco, ni menos aún a un húngaro que no lo conoces!!! te matan! sobre todo el húngaro, ja ja

Es el último emperador de A-H.!!! casado con la emperatriz Zita que lo sobrevivió decenios y no se quitó el negro.

Para los chilensis: es el abuelo de la Alexandra de Habsburgo, que vive en Chile. Y organizó el Auxilio Maltés en cl, que se dedica a ayudar a los necesitados, una labor difícil, pero estupenda. Alexandra es encantadora!

No sé si hay páginas en castellano sobre él, en alemán (sobre todo en Austria, por razones obvias hay bastante información.

Su beatificación no dejó a nadie indiferente, porque la misma I Guerra no deja a nadie indiferente por estos lados.

Sería muy largo de explicar aquí in extenso.

En resumen, lo que argumentaban sus detractores es 1) que él habría sabido que las tropas usaban gases durante la guerra, sus defensores dicen que no lo sabía;

2) lo otro es que dice -esta es sobre todo crítica alemana- que él habría tratado de terminar "por la buena" la I Guerra Mundial (Carlos era más bien pacífico y la guerra era algo que él nunca quiso, habría sido consecuencia del pacto de defensa entre Alemania y Austria, y de la política de Francisco José que no era tan pacífico como se lo presenta en las películas de Sissi y de Bismarck, etc., etc.), A ESPALDAS DE LOS ALEMANES.

No se sabe si esto es así o no. Trató de terminar la Guerra a través de su cunado belga. Los alemanes han visto esto como una traición porque -según ellos- habría sido romper el tratado y dejarlos abandonados a su suerte bélica, etc., etc. Tal vez hubiese sido una mejor alternativa que los tratados que siguieron a la I GM y que -esto no lo pone nadie en duda hoy en dia- condujeron a la IIGM y a muchos de los conflictos que nos afligen actualmente.

La verdad es que mucho no sé del asunto, es todo lo que me han contado o he leído en alguna parte.

Poli, ahora sí que pongo tu blog entre mis blogs amigos de Alemania, sociedad, etc. si estás de acuerdo?

Un saludo a todos y gracias por todos los comentarios!

Poli dijo...

Ningún inconveniente Marta, gracias, y por favor, sigue escribiendo de esos temas tan interesantes. De verdad los disfruto.

Muchos saludos.

Marta Salazar dijo...

gracias Poli!

Marta Salazar dijo...

miren:

http://alemaniasociedad.blogspot.com/2006/05/el-emperador-beato-carlos.html