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sábado, mayo 07, 2016

Por qué vamos a repetir elecciones


En España vamos a repetir elecciones generales por primera vez. Acaba de disolverse el Parlamento después de dos meses de intentos fallidos por formar Gobierno. ¿Por qué? Llevo días queriendo compartir una reflexión sobre las situaciones que nos han abocado a repetir las elecciones.

En primer lugar, el marco general del sistema de partidos, la partitocracia, que los convierte en el único factor de poder y, consecuentemente, en órganos de poder o de intereses solo alcanzables a través del ejercicio del poder. El resultado es que si uno gana, los demás pierden: por eso es tan difícil que se llegue a acuerdos. Pensemos, por ejemplo, en la liga de fútbol: si un equipo gana, otro pierde, y si empatan, ambos pierden (solo muy raramente ambos ganan). En una sociedad tan "líquida" como la nuestra, los partidos, además de omnipresentes, son de una dureza granítica.

Como el Partido Popular (PP) ganó las pasadas elecciones, todos los demás perdieron; por eso no quieren que gobierne. Además, el PP ha dado una justificación moral a esta oposición con la retahíla de corrupciones y traiciones a sus propias promesas electorales en que ha caído, y la aritmética al ganar insuficientemente.

Los partidos emergentes, Podemos (P) y Ciudadanos (C's) han basado su discurso en la lucha contra "la casta", es decir, todos los demás partidos "tradicionales" -que habrían secuestrado el sistema democrático-, recogiendo la indignación de la sociedad. Su crecimiento ha sido grande...; pero insuficiente. Además, son antagónicos y, por ahora, incompatibles. Ya tras las anteriores elecciones municipales, P y C,s acabaron pactando con los partidos de "la casta" -cada uno por su lado-, traicionando su empuje renovador. Tras las fallidas elecciones generales, se ha repetido el contubernio "casta" y "anti casta", con intentos de pacto de P y C's con el Partido Socialista (PSOE) y otros (comunistas, nacionalistas), aunque sin resultado.


El PSOE es el que en mi opinión ha jugado mejor sus cartas; ha logrado que el impulso indignado "anti casta" que les excluía, se convirtiera en un impulso "por el cambio" que les incluye y deja como única "casta" al PP. Era una oportunidad para que el PSOE llegara al poder y salvara a sus actuales dirigentes, frenando de paso que P les sobrepase en unas nuevas elecciones.

Ignoro porqué ha fracasado el pacto de todos contra el PP. Sospecho que la ambición de P ha podido más que el miedo a perder lo conseguido. Sospecho también que se han guiado por las encuestas. Pero las encuestas son muy poco fiables en España; no hay más que ver cómo cada una que aparece rectifica a la anterior.

En fin, la visión de partido se impone a la visión de Estado. Si el 26 de junio los españoles votamos más o menos lo mismo, volveremos al punto ciego de partida. Yo no vería más posibilidad, en ese caso, que el pacto a la alemana, PP-PSOE. Sería un gran paso de madurez de nuestra democracia, mucho más importante que cualquier reforma de la Constitución. Pero con partidos de por medio, más vale que los ciudadanos votemos una mayoría.

jueves, febrero 11, 2010

Equivocaciones que nos resultan caras

Según la señora que ostenta el cargo de Presidente de los argentinos, la carne se encarece debido a las intensas lluvias registradas en la Pampa Húmeda, que llevan a los productores a “mantener la hacienda para engordarla y ganar más dinero”.

Como desde hace ya mucho se vuelve a equivocar, sumando otra más. En general los argentinos recordamos que ya en el 2007 producto de las equivocadas políticas y actitudes del gobierno hacia el sector productivo agropecuario, la ganadería venía mal. Si hacen un poquito de memoria, en aquel tiempo ya se hablaba de liquidación de vientres, o sea que se vendían la vacas, hembras, por lo que se afectaba directamente la parición de terneros, lo que obviamente apunta a la reducción de cabezas de ganado vacuno en el tiempo.

En marzo de 2008, a consecuencia de las equivocadas políticas e ingerencia del gobierno en la producción agropecuaria, se produce el conflicto que paraliza gran parte del sistema productivo agropecuario durante varios meses. Todo ese año los especialistas y los medios continúan alertando sobre la liquidación de vientres y los graves problemas en la ganadería.

Luego, se vinieron en 2009 las terribles y hasta trágicas noticias sobre la sequía extraordinaria que afectó a gran parte del territorio nacional, y en especial a las zonas ganaderas. Todos veíamos como se mostraban pilas de vacunos muertos. Continuaron los informes de reducción terneros y liquidación de vientres. En el medio de todo esto recuerden la crisis del sector lechero, cuantos tambos se han cerrado y cuantas lecheras terminaron en el frigorífico. Usemos un poco la memoria.

Las vacas se han vendido, buena parte de los campos están vacíos, se ha profundizado la sojización. Es claro que la falta de oferta no es porque ha llovido, sino que es consecuencia de un proceso en cuyas causas están las equivocaciones y las malas actitudes contra quienes no se han arrodillado. Equivocaciones que nos resultan caras a la hora de poner el alimento en nuestros hogares.

¿Quienes son los que más han ganado?, seguramente quienes competían contra la carne argentina en los mercados, porque aquí hasta los que "maniobran" con los precios desde el matadero hasta el mostrador, están perdiendo.

¿Hasta cuando se seguirán equivocando?, pregunto porque ya me está más que molestando tener ir a comprar cada vez más caro nuestros alimentos al supermercado, y escuchar explicaciones absolutamente "equivocadas" sobre el porque tengo que pagar más.
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Publicado el miércoles 10 de febrero de 2010 en
JSK_SDE.

Desayuno con Obama

Aunque suene a Desayuno con diamantes, no tiene nada que ver con la famosa película de Edwuards protagonizada por la sofisticadísima Audrey Hepburn. Se ha escrito mucho sobre el último Desayuno Nacional de la Oración de Washington, por sus innegables implicaciones políticas y religiosas, al que el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero ha sido invitado como orador: ¿que pinta un político laicista como Zapatero en un acto con tanta carga cristiana? ¿Se trata de una claudicación con tal de lograr la amistad con el todopoderoso Obama y alinearse con lo que le hacen representar como precoz premio Nobel de la Paz? ¿Qué se hubiera dicho en España si el que hubiera sido invitado hubiese sido José María Aznar, anterior presidente, en tiempos de Bush?

La oposición de derecha ha aprovechado para subrayar todas las inconsecuencias de este hecho, mientras el Gobierno lo justificaba como un "respeto a las tradiciones de otro país", y los aliados de izquierda preferían no entrar al tema para no perjudicar al presidente. El tono de los opinadores en medios de comunicación ha sido mayoritariamente irónico y burlón, cuando no directamente satírico, más quizá porque la cosa se prestaba a la befa que porque tuvieran verdaderos reparos que hacer.

Jorge Trias Sagnier, político "de derecha" y frecuente columnista, que estuvo presente en dicho Desayuno, ha escrito un breve comentario en su blog, que traigo a colación porque me ha gustado su tono informativo y ponderado. Poco antes escribió otra entrada en la que explica con más detalle en qué consisten estos Desayunos Nacionales de Oración.

lunes, febrero 16, 2009

Referendo en Venezuela: resultado: dos países en uno

Este domingo 15 de febrero Venezuela fue a referendo para decidir algo que ya se había decidido hace un año, si Chávez se puede reelegir indefinidamente (y cualquier cargo de representación popular).
Los datos electorales según el organismo electorial son:

La opción SÍ obtuvo: 54,36%: para 6.003.594 electores
La opción NO obtuvo: 45,63%: 5.040.082 electores
Total de votos nulos: 199.041
Total de votos escrutados: 11.242.717
Actas escrutadas con voto válido: 11.043.676
Abstención relativa: 32,95%

1.- El chavismo sigue dominando en Venezuela pero ha bajado el número de sus seguidores en relación a su máxima votación en el 2006 en el que sacó 7 millones, ha perdido un millón de votantes; aunque en relación al referendo de la reforma constitucional del 2007 se ha recuperado, debido a que en ese momento sacó 4379320 votos.

2.- Es evidente que la recuperación del chavismo en relación a sus resultados del 2007 se deben a una mayor inversión de dinero en propaganda, a una presión sobre su electorado y una represión sobre la oposición, lo cual fue evidente en la ilegal utilización de todos los recursos del Estado en la campaña electoral. Realidad que muestra una precariedad en la democracia venezolana: el ventajismo del partido de Estado.

3.- El chavismo ha demostrado una gran solidez, porque son diez años ya en el poder y el desgaste ha sido relativamente poco; aunque sería imposible explicar esta solidez sin el boom petrolero por el que ha pasado Venezuela en este período pero que ya parece llegar a su fin. Es por ello que el chavismo lo tiene difícil por la crisis económica.

4.- La oposición no ha bajado en el apoyo electoral, a pesar de la derrota; al contrario: ha incrementado sus electores hasta llegar al máximo de 5 millones en este referendo. Es un misterio si caerá en una depresión colectiva, y sus electores tiendan a la abstención otra vez; todo dependerá de la calidad de sus gobernantes en las regiones.

5.- Por los porcentajes en las últimas tres elecciones se muestra que el país cada día está más polarizado y dividido en dos mitades. Estas dos mitades se superan por pequeños porcentajes en diversas regiones, por ejemplo: ayer ganó la oposición en los estados que es gobierno, y viceversa.

6.- El futuro, conociendo la personalidad y el estilo de Chávez, es de un fortalecimiento de su personalismo político.

7.- No se sabe cuándo la oposición, teniendo todo en contra, logre la mayoría electoral.
8.- Entre esos elementos en contra, está un organismo electoral con claras sospechas de irregularidades y con un clarísimo apoyo al sector oficial; que en elecciones "peleadas" puedan hacer la diferencia.

9.- Mucho menos se sabe cuándo la mayoría de los venezolanos aprendan que la democracia no se puede reducir a elecciones, ni que existen temas y principios que NO se pueden llevar a referendo.

Imagen: documento electoral sobre propaganda a favor de la opción oficialista.

domingo, julio 20, 2008

Venezuela: un país en que la delincuencia (como todo lo malo) es culpa de los medios

El gobierno de Venezuela tiene un sólo culpable para las malas noticias de la prensa: los propios medios de comunicación, aunque también podríamos agregar lo que ellos llaman "enemigos externos e internos" (Estados Unidos y el capitalismo, y sus aliados nacionales: "la oligarquía"; esta última palabra, como todas las usadas por el chavismo, se refiere a todo el que se oponga al mismo, en especial a la clase alta y media). El mejor ejemplo de esta práctica es el tratamiento que hacen del problema del rápido y alarmante crecimiento de la criminalidad; siendo la respuesta del oficialismo: que esto es una mentira más de los periódicos y los noticieros de radio y TV para desprestigiar a un "gobierno que ha mejorado la calidad de vida de los más pobres" (según declaraciones del Presidente Hugo Chávez, sus ministros y seguidores). Según los medios y las instituciones independientes del Estado (sus estudios y estadísticas lo comprueban), pero especialmente de la inmensa mayoría de la población (todas las encuestas lo afirman); las cifras de la inseguridad personal no dejan de crecer, llegando al escandaloso número de 2 homicidios por hora, que por lo general son en su mayoría jóvenes (según datos de la UNESCO, ver documento de la denuncia hecha por la Iglesia Católica acá, y actualmente son asesinados 100 niños mensualmente ver aquí). En especial los fines de semana son los más peligrosos en las zonas urbanas, y sus áreas más empobrecidas (los cinturones de miseria) son los que más sufren; pero él que les escribe que vive en una zona de clase media, escucha en las noches ráfagas de ametralladora en calles que son todo soledad.

La política de seguridad personal del gobierno de Chávez ha sido errática; y en los últimos meses, desde que asumió el cargo más importante en el área de seguridad un viejo compañero de intento de golpe de Estado (en 1992) y militante radical de izquierda (ver biografía acá): Ramón Rodríguez Chacín, este nuevo ministro de Relaciones Interiores ha asumido la actitud de negar que la misma exista o señalar que se ha reducido drásticamente. En cada declaración que realiza a la opinión pública: culpa a los medios o al "imperialismo yanqui" de los posibles brotes de delincuencia. En especial señala que los muertos en Venezuela no son por homicidios sino por suicidios o accidentes (ver noticia aquí), siempre dice que entre las principales causas del problema está el capitalismo (ver declaració acá en un medio oficialista); y como solución propone la politización de la policía, es decir; la misma debe ser del partido de gobierno ("bolivariana"), y "subversiva" (esto último no logramos comprenderlo: ¿cómo se es policía y subversivo a la vez?) (ver las declaraciones al respecto aquí).
La realidad, podemos concluir, es que al no reconocer el problema este se irá agravando tal como ha ocurrido en los últimos años (ver tabla de homicidios abajo); y tendremos policías "revolucionarios y subversivos" que se dedicarán a hacer campañas políticas (es "natural" en Venezuela ver todos los recursos del Estado apoyando las campañas electorales del partido de gobierno), y que no se dedicarán a su tarea fundamental: proteger y servir. Estas son las extrañas paradojas o las terribles verdades de los gobiernos populistas que se dicen "luchar por el pueblo".

Imágenes: 1) cuerpos de los adolescentes hermanos Fadul, secuestrados y asesinados en el 2006; 2) Hugo Chávez y su ministro de seguridad a la derecha; 3) Tabla de homicidios por año en Venezuela, de "Soberanía.org".

domingo, mayo 18, 2008

Lo que pase en Italia nos incumbe: puede ser el futuro

Marta me ha convencido para incluir aquí este post que publiqué ayer en "De todo un poco". Espero vuestras opiniones al respecto.




Como en un mal sueño político, me he encontrado esta semana con varias noticias referentes a Italia, la inmigración y las relaciones (dialécticas) entre los gobiernos italiano y español.




Para contextualizar el tema, la raíz de todo está en el contenido de esta noticia: cientos de inmigrantes y gitanos son detenidos y puestos a la cola de la expulsión del país. Están "acusados" de diversos delitos menores, pero la noticia no aclara que haya habido ningún tipo de juicio, y yo me decanto por esa opción. Leo con asombro que los italianos echan la culpa de la presunta inseguridad ciudadana a esos colectivos, sí, Italia, la cuna de la mafia. Me asombro. Pero me escandalizo aún más cuando el artículo expone la existencia de un "espacio", cercado, cerrado por la noche, y vigilado por cámaras de forma constante, donde "residen" un millar de gitanos. Señores, eso, de toda la vida, se ha llamado y no debería dejar de llamarse "campo de concentración" (o de reclusión, o como se quiera, pero ésa es la idea).




Eso, en la Italia del siglo XXI, en la que pese a su apoyo a las ideas ultraderechistas de la coalición que se dispone a gobernar el país, hasta el Vaticano ha protestado ante algunas de esas medidas referentes al trato que se da a la masa inmigrante.




España no es un país modelo: ahí están las cercas armadas en cada nodo a modo de redes asesinas de potenciales saltadores desde el vecino Marruecos, y los ocasionales incidentes que protagonizan a tres bandas los desesperados, la policía marroquí y la Guardia Civil; sin embargo, hemos de darnos cuenta de una cosa: somos un oasis para la inmigración, y lo digo en el mejor de los sentidos.




Los italianos van a rechazar libertad (ahora la de los inmigrantes, pero dentro de poco será la suya propia), riqueza cultural, riqueza económica y a más largo plazo riqueza genética, a cambio de seguridad y del control presunto de su propia sociedad (un control que, visto lo visto, en realidad reposa en las escasas manos de la mafia -la economía- y del conglomerado berlusconiano -las telecomunicaciones). Y el primer destino en que van a pensar esos nuevos refugiados (porque si es lo que parecen, quizás habrá que asumir que es lo que son) va a ser nuestro país. Eso no es ni bueno ni malo por principio, pero la cara de la moneda que salga ganadora dependerá de muchos factores, algunos de los cuales no es tán en nuestra mano (como lo están el pasotismo del español medio, su tolerancia y su liberalismo vital, que llevan, mayoritariamente, al respeto hacia el diferente). En esta parte de la reflexión, me gustaría decir que la actitud italiana de jugar con los inmigrantes como si de pelotas de tenis se trataran me parece profundamente inhumana, y ahora mismo, profundamente equivocada. Lo peor es que quedan cuatro años de berlusconianismo por delante, si no más.




¿Y por qué digo que ése puede ser nuestro futuro?




Las sociedades italiana y española no se diferencian mucho, pero han dado lugar a "ecosistemas" políticos diferentes. Todas las "alas" están divididas, pero el ala derecha cuenta con más apoyos y como toda derecha que se precie, no hay nada que la una más que el ejercicio del poder. Aquí en España, la división entre las corrientes derechistas, una vez subsumida la ultraderecha política en el PP, tiene como protagonistas los diversos nacionalismos, pero el mayor partido de derechas del país, el Partido Popular, puede estar viviendo los comienzos de una fase de división interna, de la que tal vez podrían salir nuevas formaciones políticas (lo cual me lleva a una duda, puesto que algo así creo que no ha sucedido en nuestra Historia democrática reciente: ¿qué ocurriría con los parlamentarios "populares" en Congreso y Senado?). Si eso llegase a ocurrir nuestro arco parlamentario empezaría a parecerse más al italiano.




En cuanto a la izquierda, no creo que sea posible pensar en más avances del PSOE, y ciertamente todo partido de izquierdas que se precie está constantemente al borde de una o más rupturas. Es su idiosincrasia, y la consecuencia negativa de un grado quizás mayor de democracia interna -por no hablar de fracturas nacidas de los diversos nacionalismos, también posibles y probables.




En un arco parlamentario más fraccionado, la respuesta política ante presuntos problemas causados por la inmigración sería sin duda más compleja, tendría más fuentes de opinión y seguramente saldrían a la luz reflexiones muy poco correctas políticamente hablando, que hoy sólo mantienen algunos ciudadanos y algunos políticos de épocas muy pretéritas.




Para que nuestro país siga siendo una especie de oasis en que puedan mirarse otras sociedades, independientemente del "color" de sus gobernantes, es vital, clave, esencial, que no se creen núcleos de población inmigrante, que ésta se distribuya por nuestro territorio y por nuestros núcleos urbanos, con la misma libertad que podemos hacerlo nosotros los "oriundos".




También considero muy importante dotar de derechos similares a nacionales y no nacionales: si somos parte de la ONU, cualquier persona en nuestro territorio está sujeta a su carta fundacional, ¿no?, y hasta donde yo recuerdo el derecho a juicio justo es uno de los capiteles de nuestra sociedad. Si por mí fuera, la UE debería obligar a Italia (y a todos los estados miembros) a respetar eso. Sin duda un gobierno socialdemócrata mirará más a los individuos que uno democratacristiano (algo sumamente paradójico en mi comprensión de lo que es ser demócrata y de lo que es ser cristiano, pero bueno...), pero los italianos han decidido dar la espalda a la opción socialdemócrata que se les presentaba en las recientes elecciones. Tendrían que saber que mayor riqueza para los ricos suele suponer mayor pobreza para los más pobres, y que si ellos dicen tener derecho a "defenderse" de los inmigrantes, éstos no van a rechazar ninguna oportunidad de salir de la pobreza, por ilegal y peligrosa que sea, si la sociedad a la que han decidido aportar sus vidas no los arropa o es peor, los rechaza. Los italianos en otro país harían parecido: todos somos humanos.




Sobre las posibles medidas favorecedoras de la repatriación de inmigrantes que pueda desarrollar nuestro país, no tengo aún una idea clara, aunque sí tendencias contrapuestas, que tal vez explique otro día.




M@k, el Buscaimposibles

lunes, enero 14, 2008

Rifirrafes entre la Iglesia y el Gobierno en España

Los últimos tiempos estamos viviendo el enfrentamiento más enconado entre la Iglesia católica española y el estado, personificado en su Gobierno, presidido como se sabe por José Luis Rodríguez Zapatero. La jerarquía eclesiástica española se ha alineado claramente en contra de muchas de las leyes que Rodríguez Zapatero llama avances en derechos, como la liberalización del divorcio (conocido ya como "divorcio express") o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero no se ha quedado ahí, y ha entrado también en otros temas, de índole claramente más política, como la unidad territorial de España, o la nueva asignatura creada por el Gobierno para inculcar los valores que le sostienen en la juventud, llamada "educación para la ciudadanía", que los obispos y muchos padres católicos ven como una intromisión intolerable del Estado en su derecho a educar a los hijos.

Mirando un poco más a fondo, todo este griterío (porque así es como se vive la política en España, a gritos, y porque así han actuado la mayoría de los obispos en sus amargas quejas por la pérdida del poder heredado del régimen franquista que aún les queda -básicamente la educación privada religiosa y el Concordato con la Santa Sede), se puede entender como la puja entre dos gigantes de la filosofía -la religión y el estado liberal- por controlar a las personas, dándole, por favor, a "controlar" el significado más leve posible.

El Gobierno es claramente de izquierdas, más de hecho que otras corrientes del propio Partido Socialista Obrero Español, y si durante los ocho años de gobierno del Partido Popular la Iglesia prácticamente estuvo ausente de la arena política, durante la presente legislatura se ha podido ver a obispos españoles en diversas manifestaciones de la derecha política, a las que, sin duda, tienen todo el derecho individual a ir, pero en las que, como en todo evento en que concurran personas con cargo, su presencia representa un apoyo incontestable al tema de la manifestación, que, como digo, en el caso de las del Partido Popular (y organizaciones afines) siempre han sido de claro enfrentamiento al Gobierno, un ataque siempre trufado de insultos y hasta amenazas.

Desde que aceptamos que el resto del mundo no es católico y no va a poner la otra mejilla, es lógico que el Gobierno se revuelva, sobre todo si la jerarquía eclesiástica organiza una manifestación, oficialmente contra algunas de las medidas gubernamentales citadas al comienzo, que se acaba volviendo la ocasión de mentir y lanzar acusaciones sin sentido, como que aquellas medidas "rompen la democracia" en España. La actitud de la Iglesia en todas o casi todas las medidas sociales del Gobierno ha sido una oposición nada constructiva, y es probable que si sale de nuevo elegido Rodríguez Zapatero en las próximas elecciones las relaciones con el Vaticano sufran algún cambio brusco, sobre todo para el status de la Iglesia en España, con un número de feligreses que disminuye al mismo ritmo que aumenta el de los que directamente la odian. Puede ser, como reseña hoy ABC (el periódico monárquico, católico por antonomasia, decano de la prensa escrita española), que el P.S.O.E. pierda del orden de medio millón de votos de católicos en las próximas elecciones legislativas, pero también lo es que la posición eclesiástica es tan reaccionaria estos días que hasta el Partido Popular se ha alejado someramente de esa postura, aclarando que no va a modificar (derogar) ninguna de las leyes polémicas que supusieron la excusa de que la Iglesia saliese a la calle a protestar (aborto, divorcio, matrimonios homosexuales...), aunque para "contentar a la parroquia" (frase hecha) anuncia la creación de una "Ministerio de la Familia"...

He dado mi opinión, de una forma más personal que aquí, en estos dos artículos de mi blog:

Son dos notas motivadas por el desgarro interno que me supone ver pelear a las dos corrientes de pensamiento que me configuran, como persona de izquierdas (pero no tanto como Rodríguez Zapatero) y católica (pero no precisamente al modo de los obispos) que me considero. Pero más desazón me da ver que quien tiene claramente las de perder en esta lucha absurda es el catolicismo en España. No ya la Iglesia como institución, a la que no podrán quitar colegios privados ni casilla propia en la declaración de la renta, y que aunque perdiese todos los privilegios que le otorga en Concordato, seguiría siendo la más rica y potente de las organizaciones religiosas. Desde un punto de vista mundano, el poder de la Iglesia católica en España está mejor que bien apuntalado. Pero no es labor de la Iglesia apalancarse en el poder económico y político de sus fieles, ¡sino aumentar el número de éstos! ¿Acaso no es nuestra empresa la salvación de las almas? ¿Por qué seguimos pidiendo (peor: exigiendo) a quien no comulga con nosotros que promueva nuestro mensaje (a cambio de nada, o tal vez de ataques políticos) y no nos centramos en la predicación y en la resolución (que no ocultación alevosa) de nuestros problemas, quizás el principal de los cuales, la pederastia, es uno de los mayores males que asolan a la Iglesia? ¿Qué fórmula matemática nos asegura que es mejor creyente una persona educada en un colegio religioso? Al menos de entre mis conocidos, todos detestaron la experiencia y pocos sé que sean católicos practicantes, y yo mismo, que sí lo soy, he sido educado siempre en colegios públicos y en la mayoría de cursos he dado Ética y no Religión. ¿Me convierte eso, o ls ideas que aquí presento en peor católico que un fiel del Opus Dei, por poner el ejemplo de la asociación religiosa española más detestada?

Tal y como escribí en el segundo artículo que he enlazado, no se trata de vendernos por un mensaje más agradable para las personas, si creemos en éste, ciertamente más duro, pero también más consecuente y bello. Pero no seamos al menos tontos de vender dicho mensaje mal. No podemos tener dos caras: la buena de la iglesia de base, y la mala -porque lo es, para el resto- de la curia española.

viernes, octubre 26, 2007

Una Monarquía con pies de barro

La Monarquía es consustancial a España, ha existido desde siempre, tanto si se considera su origen en la España visigoda como si sólo nos remontamos a los Reyes Católicos, que reunieron varios reinos en uno solo en el siglo XV. Los periodos sin reyes han sido sólo dos y suman entre ambos once años, un islote de once años en un océano de siglos.

Sin embargo, este último periodo republicano, de nueve agitados años, por reciente y por intenso está muy presente en la actualidad; a nadie escapa que socialistas, comunistas y nacionalistas –hoy en el poder- se identifican mucho más con la II República que con la Monarquía, por mucho que mayoritariamente lo disimulen.

Los nacionalistas identifican la monarquía con España, con motivo, por lo que al rechazar ésta rechazan aquélla, además de que no hay ningún nacionalismo restaurador de su reino ancestral. Socialistas y comunistas identifican socialismo con II República, el momento en que estuvieron más cerca de alcanzar un poder total y absoluto, frustrado al perder la Guerra Civil, y miran la Monarquía con recelo, puesto que fue reinstaurada por Franco (una aplicación extrema de la Ley de Memoria Histórica que está a punto de aprobarse podría provocar que se arrancase de cuajo cualquier vestigio monárquico). Por eso, en las manifestaciones de unos y otros menudean las banderas republicanas (rojo, amarillo y morado).

Se puede decir que la derecha es monárquica; aunque habría que señalar un cierto poso de desafección, por la sensación que tiene una parte de haber sido traicionados por el Rey al inclinarse demasiado hacia los socialistas. La derecha partidaria de otra línea sucesoria y la más autoritaria tampoco gustan de la monarquía reinante, pero son muy minoritarias.

Este es el caldo de cultivo, dicho grosso modo, de algunos episodios antimonárquicos que hemos vivido recientemente: Una revista satírica puso en portada una caricatura de muy mal gusto de los príncipes herederos; simpatizantes del nacionalismo radical catalán queman retratos de los reyes y ahorcan al monarca en efigie; nacionalistas gallegos y catalanistas valencianos se suman a la cremación; el gobierno y sus medios de comunicación afines se muestran “comprensivos” y pasivos ante estos hechos; mientras un periodista radiofónico, muy celebrado por la derecha más combativa, aprovecha para proponer que el Rey abdique en su hijo.

El tiempo pasa, los lodos se secan; pero los polvos siguen cubriendo la era. La Monarquía y la selección nacional de fútbol son los últimos bastiones del artículo dos de la Constitución Española (el de la indisoluble unidad de la nación española), y ambos están siendo solapadamente contestados y combatidos. Veremos cuánto aguanta la inercia del pueblo llano, que aún sigue a la selección y quiere a sus reyes de una forma un tanto atávica, pero real.

Apunte del autor.
Aviso de que ahora voy a exponer una opinión personal: pienso que el Rey debería abdicar en su hijo, para que no le pase como a Carlos de Inglaterra; es un poco absurdo educar a una persona desde que nace para ser rey y que, por alargarse mucho ahora la esperanza de vida, envejezca en la antesala del trono. Llegada una edad que creo que el príncipe Felipe ya tiene, su acceso al trono y el paso de sus padres a una labor honoraria supondría añadir valor a la monarquía.

domingo, septiembre 23, 2007

Camino de las elecciones


En España los periodos preelectorales cada vez duran más; llevamos ya un montón de tiempo de precampaña, y lo que nos espera, porque parece que las elecciones van a ser en febrero 2008.


De momento, las encuestas siguen sonriendo al gobierno, que además cuenta con el apoyo de la mayoría -si no todos- de los partidos nacionalistas (que reivindican más o menos descaradamente la independencia de sus respectivas regiones) y de los ex-comunistas, dada la facilidad con que los socialistas gobernantes les consienten todas sus exigencias.

El gobierno (socialistas -PSOE- y aliados) sólo tiene dos preocupaciones reales, hacer olvidar su fracasado intento de diálogo con los terroristas de ETA y que la economía siga boyante, para lo que se ha lanzado a una batería de promesas (dinero para pisos, dinero para hijos, subida de pensiones, etc.) que los que saben de la cosa no aciertan a adivinar de dónde saldrán los recursos. Pero no hay que preocuparse demasiado, porque muchas de estas promesas quedan en agua de borrajas; si no, mírese en qué han quedado dos leyes famosísimas de máximo impacto mediático, la Ley de Dependencia (asistencia a mayores, discapacitados, etc.) y la Ley de Violencia de Género (protección ante el maltrato, especialmente hacia las mujeres), ineficaces en gran medida por falta de recursos.


Otras leyes polémicas, como la de Enseñanza (con su asignatura de Educación para la Ciudadanía), la del llamado matrimonio homosexual o la reforma del estatuto de autonomía de Cataluña (las dos últimas recurridas ante el Tribunal Constitucional), no parece que vayan a hacerles mella.

Por su parte, la oposición del Partido Popular lo tiene difícil, con un líder con poco tirón y contestado en su propio partido, un equipo muy ligado al desprestigiado equipo de la última etapa del presidente Aznar y una ausencia de propuestas verdaderamente atractivas bastante notable; además del agravante de que para ganar tiene que hacerlo por goleada, ya que es muy poco probable que consiga alianzas.

De forma que, salvo que suceda algo gordo e imprevisto, vamos a seguir otros cuatro años con la política delicuescente del que José Antonio Zarzalejos, director del diario ABC, llama hoy El mercader de la Moncloa.

Seguiré informando.

sábado, abril 21, 2007

Los políticos y el pueblo

En España estamos en tiempos pre-electorales (o sea, como siempre...), y aunque vayan a ser unas elecciones municipales y autonómicas en algunas comunidades (esto es, para elegir a los equipos de gobierno de los ayuntamientos y a los componentes de los parlamentos regionales), las máximas figuras de los grandes partidos y las maquinarias de éstos están trabajando ya a tope para intentar ganarse los votos de la ciudadanía. Este tipo de elecciones siempre se han visto por estos lares como una especie no sé si de "primarias" o si de macro sondeo electoral para las generales (las "legislativas"), y sus resultados suelen ponerse como preludio de lo que puede ocurrir en éstas, que, por ejemplo en esta ocasión, las seguirán dentro de un año, aproximadamente.

Quizás por ello, quizás por el tenso momento político que vivimos tras la tregua rota de E.T.A., quizás por seguir la iniciativa televisiva francesa, la televisión pública Televisión Española ha emitido sendos programas en los que cien ciudadanos (en cada uno) habían de lanzar cada uno una pregunta a José Luis Rodríguez Zapatero, y a Mariano Rajoy.

Debo reconocer que no vi ninguno de los programas (a esas horas de la noche prefiero mil veces la ficción bien contada de un libro o de una película, que la disfrazada de realidad que los políticos quieren hacernos creer), pero lógicamente al día siguiente todos los medios de comunicación que sigo me hicieron imposible abstraerme de lo dicho por uno y por otro.

Siendo buena persona, voy a pensar que el hecho de que si de un total de más de cien preguntas (no hubo tiempo para las cien preguntas en ninguno de los dos programas) a los dos líderes la prensa española se ha quedado sobre todo con dos detalles, ello se debe a la deformación profesional del periodismo conocida como resumen. Pero lo cierto es que los dos detalles que voy a comentar, creo que muestran bien a las claras el mensaje que quiero exponer hoy aquí.

En su programa, el Presidente se las vio con un señor de Navarra, que le preguntó por el precio de un café. Rodríguez Zapatero respondió que valdría unos ochenta céntimos. Parece ser que ese precio es demasiado barato, y eso fue tomado al día siguiente por todo el mundo como una muestra de la lejanía del presidente de un gobierno democrático respecto de los ciudadanos. Ciertamente ha habido una escalada de precios increíble en nuestro país desde la llegada del euro (que en sí mismo habrá tenido algo que ver directamente, pero que en realidad ha sido tomado como la excusa para el encarecimiento de los productos por todos aquellos que venden algo), pero desde luego el precio del café no es en absoluto uniforme en nuestro país. De hecho, dudo que muchos sepan lo que vale, puesto que si se toma con más gente es habitual pagar rondas completas, o si no, también lo es tomarlo con algo de comer. Pero ahí está el dato: nuestro presidente no sabe lo que le cuestan las cosas del día a día a sus ciudadanos.

Por su parte, Mariano Rajoy respondió esta misma semana en un programa de igual formato, también con el mismo moderador, y con la ventaja de conocer a qué se podía enfrentar. Quizás por ello consiguió responder (quién sabe si satisfactoriamente para sus interrogadores) a más preguntas. La que al día siguiente se llevó la atención, sobre todo de medios relacionados con la izquierda del país, fue una que no respondió. Una jubilada pensionista le mencionó la cuantía de su pensión, trescientos euros al mes, pero Rajoy no quiso responder con su sueldo. Todo el mundo sabe que el sueldo de cualquier cargo público del nivel de Rajoy es altísimo, pero no se sabe por qué causas, no lo llegó a decir. ¿Qué puede demostrar eso? ¿Falta de transparencia? ¿Falta de confianza en su mensaje? ¿Una táctica recomendada por sus asesores de campaña? No se sabe, pero al día siguiente, y para no ser menos, todo fueron críticas. Entre las cuales, la de José Blanco, cargo del PSOE, que declaró su sueldo mensual en seis mil euros. ¡Madre mía!, pensé yo, con perdón. No sé si es mucho o poco para ese tipo de cargo, ni tampoco en relación con el resto de Europa, pero a mí me parece un dineral..., ¡sobre todo para alguien a quien le hacen el trabajo!

En conclusión de todo ello, yo, personalmente, saco dos conclusiones: la democracia ha criado su propia casta, tan alejada de los mortales comunes, como dos castas hindúes, o como la plebe y la nobleza en nuestro pasado común. Sus componentes, los políticos, están por encima del pueblo en varios sentidos, como el judicial (hace falta una decisión adicional para llevar a juicio a un parlamentario, haya hecho lo que haya hecho), económicos (ganan cantidades inimaginables para la masa trabajadora, que tiene que luchar y sudar mucho mes a mes por su sueldo) y, además, no saben apenas de la realidad que gobiernan, o que dicen gobernar.


¿Cómo es la cosa en otras latitudes? ¿Necesitamos cambiar y si cambiamos nos irá mejor? Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ¿cuánto cuesta un café en vuestros países? ¿Cuánto ganan los jubilados? ¿Y vuestros políticos?

sábado, febrero 24, 2007

La separación de poderes, en peligro en España

Vivimos tiempos convulsos en España, aunque mucho más democráticos y pacíficos que las anteriores épocas de confusión que ha tenido nuestro país. La globalización golpeó con sus peores modos nuestro país hará dentro de poco tres años, e inmediatamente el electorado socialista que en la anterior legislatura se había inhibido de votar se lanzó en masa a su deber democrático, resultando un vuelco en el gobierno. El partido anteriormente en el poder no ha terminado de digerir que fueron sus propios errores los que les dejaron sin ese poder deseado aparentemente por encima de todas las cosas, pero aprendió bien las estrategias que el resto de partidos había ido empleando para vencerles, como tomar la cibersociedad con sus propias publicaciones, o salir a la calle a protestar, en manifestaciones siempre "voluminosas" (sobre todo si los datos de participación los da la Comunidad de Madrid), siempre con algún lema aparentemente inocente y duro, y siempre con ataques personales al presidente del gobierno, en forma de execrables insultos.

Aquí en el País Vasco, por otro lado, la justicia, amenazada indefinidamente por ETA, sigue intentando que el delincuente no se vaya de rositas, a la vez que brega con los ataques directos de todo el ala política independentista por un lado, y del ala derecha de la política españolista en el País Vasco, por otra, y cuenta para ello con leyes y mayorías en sus órganos de gobierno decididas por la anterior mayoría política de derechas. También acabamos, desgraciadamente, de salir de una esperanzadora tregua de ETA, en la que el PP nunca creyó ni apoyó nunca al gobierno, que ha sensibilizado a muchas personas en multitud de dimensiones personales y colectivas, enconando aún más los roces que ha habido siempre en esta parte de España.

Todo ello confluye en una manifestación que ocurrirá hoy en Madrid, organizada oficialmente por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (la misma que no acudió a apoyar a las últimas victimas en la manifestación organizada después del atentado de Barajas, la misma que gusta de manifestarse con elementos ultraderechistas), para protestar por una sentencia judicial, decidida por el máximo órgano de los jueces españoles, el Tribunal Supremo, por la cual se reducía una pena al etarra Ignacio de Juana Chaos, de doce a tres años de cárcel. Una consulta no muy exhaustiva a las noticias periodísticas españolas del último mes y medio podrá dar idea a los lectores del este artículo de lo que todo ello significa y lleva detrás, y no es el tema principal de mi intervención hoy en este blog, así que lo dejaré aquí. Y aunque está organizada por dicha asociación, la verdad es que el PP se ha apresurado a apoyarla (al contrario que a la asociación de víctimas fundada tras el 11-M, a quienes la Comunidad de Madrid, en manos de la derechista Esperanza Aguirre, deniega hasta la mínima subvención, con lo que se están pensando "emigrar" a otra comunidad autónoma), seguramente no sólo con la presencia de sus propias celebridades, las mismas que tampoco fueron a apoyar a las últimas víctimas.

Hace unas semanas, en Bilbao, acudía el presidente de la comunidad autónoma vasca a los juzgados a declarar como acusado por haberse entrevistado con el dirigente de una formación política ilegalizada (también es recomendable leer nuestra prensa sobre ese tema), y al salir aproximadamente un millar de simpatizantes de su partido, el nacionalista y de derechas PNV, estaban esperándole para animarlo y vitorerarlo como auténticos "hooligans". Previamente, cerca de ochenta mil vascos se habían manifestado el sábado previo en Bilbao, en un acto de presión contra los jueces sin precedentes.

Los políticos en este país quieren estar al margen de la acción de la justicia, por encima de ella, incluso con las leyes que ellos mismos ponen, al actuar con el rol del poder legislativo que la Consitución ofrece a los parlamentos. Unos con la excusa de su nacionalismo y del presunto papel "colonialista" de la justicia española, otros con una moralina insultante (no protestaron cuando el partido anterior en el gobierno concedió beneficios al mismo etarra) y con el extremismo de quienes se creen en poder de la única verdad absoluta, pero lo cierto es que todos ellos querrían tener bajo control los órganos judiciales. Actualmente, hay un tercer frente abierto ente la justicia y la política, a cuenta del nuevo estatuto de autonomía para Cataluña, que también ha de estudiarse en el Tribunal Constitucional a petición del PP. Vemos que la lucha democrática entre derechas e izquierdas, una vez visto que el país es como es, y que no habrá cambios sustanciales, se ha trasladado a un campo donde diferencias mínimas pueden tener mucha más repercusión práctica que las que hay en las elecciones generales, quizás porque es mucho más sencillo de manejar al plasmarse en toda su crudeza el bipartidismo que padecemos.

De hecho, los jueces empiezan a encuadrarse también en asociaciones con un color político más que marcado, y varios de ellos han entrado y salido de partidos políticos (sobre todo del PSOE: Garzón con Felipe González, el nuevo ministro Bermejo ahora con Rodríguez Zapatero), en una práctica que, en mi opinión, no debería poder darse.

Quizás es que creo en una forma de estado absolutamente utópica, pero no me parece adecuado que quienes ponen las leyes (los partidos políticos) y quienes nombran a los jueces de los órganos de gobierno de éstos (los partidos políticos, en un sistema de proposiciones) no puedan estar totalmente bajo la hégira de los jueces, como si los políticos fuesen ciudadanos especiales. Un sistema politico en que las cosas fuesen así no podría considerarse democrático, y lo cierto es que, aparte de su crónica lentitud en España ya no es ni el único ni el principal motivo de desconfianza de los ciudadanos hacia la Justicia.


El ciudadano tiene una visión clara de lo justo y lo injusto, de lo que está bien y de lo que está mal, pero en la situación actual, en que jueces y políticos se reparten en una mezcla casi orgiástica el poder real que la Constitución separó en tres tartas en principio inintercambiables ni tampoco unificables, no puede por menos que alejarse aún más de los asuntos públicos, larvándose quizás un desprecio por lo democrático muy preocupante.

viernes, febrero 16, 2007

Estatuto de Andalucía

Primero fue el Plan Ibarretxe, para el País Vasco, tumbado en el Parlamento, luego el estatuto de Cataluña, aprobado rocambolescamente y ahora recurrido ante el Tribunal Constitucional, después el andaluz, el valenciano y el balear, aprobados en primera instancia con amplio consenso. Después de treinta años, era momento de revisar los estatutos "históricos" -los otros han sido reformados ya-; pero el juego político ha convertido esto en una lucha que va más allá, quizá, de donde debiera.

Los ciudadanos de Andalucía estamos convocados el próximo domingo 18 de febrero a un referéndum para pronunciarnos sobre la reforma del Estatuto de Autonomía de nuestra Comunidad. El nuevo texto sometido a votación tiene un amplio apoyo parlamentario. Esto es positivo, aunque el consenso no es el último criterio para valorar un cambio legal.

El Estatuto recoge ampliamente y desarrolla los derechos sociales de los ciudadanos, particularmente los que asisten a las personas discapacitadas o dependientes; a los jóvenes que se incorporan al trabajo; a los ancianos; y a las minorías sociales cuya identidad cultural e integración el Estatuto ampara.

Sin embargo, la regulación de los derechos y los deberes que se hace en el Título I del Estatuto arroja algunas dudas. Se puede discutir la pertinencia jurídica de que estos derechos, que ya están regulados por la Constitución, formen parte de un Estatuto de Autonomía; pero más inquietante resulta cómo están redefinidos algunos de esos derechos, como los que se refieren a la protección íntegra de la vida humana y a la protección de la familia basada en el matrimonio de un hombre con una mujer. En el nuevo texto persiste una regulación de los poderes públicos claramente intervencionista, que atribuye a la Administración pública una capacidad para controlar demasiados aspectos de la vida social, con un protagonismo que pone en riesgo el desarrollo democrático de la sociedad.

En particular, me perece oportuno hacer las observaciones siguientes:
– Algunos artículos pueden dar protección jurídica a graves ataques a la vida humana, que la ley debe tutelar y amparar desde el momento de su concepción y su fase inicial de desarrollo hasta su fin natural. La redacción resulta mucho más ambigua que la de la Constitución respecto al aborto, el estatuto del embrión y la eutanasia, por ejemplo, y si ya se ha forzado el sentido de algunos artículos constitucionales, es lógico pensar que los estatutarios están pensados para facilitar la cobertura jurídica de estos graves ataques a la vida.
– El Estatuto hace concesiones a la «ideología de género», que propone una pretendida valoración neutra de la sexualidad humana de espaldas a los fundamentos antropológicos de la diferenciación de los sexos y de su complementariedad.
– El texto que se somete a consulta equipara los efectos jurídicos del matrimonio, y de la familia fundada en el matrimonio, a otro tipo de uniones. Esta equiparación inevitablemente acaba por debilitar y desestabilizar el matrimonio y la familia.

El Estatuto incluye en su articulado que la educación pública, definida como laica, «conforme al carácter aconfesional del Estado», «tendrá en cuenta las creencias religiosas de la confesión católica y de las restantes confesiones existentes en la sociedad andaluza»
(art. 21, 2). No obstante, esta afirmación no es garantía suficiente que evite dar cobertura a
políticas laicistas que no reconocen el valor social y la dimensión pública de la religión como derecho fundamental de la persona. La Constitución de 1978 habla claramente de una colaboración de los poderes públicos con la Iglesia Católica y con las demás confesiones
religiosas, algo que a duras penas detiene las campañas laicistas, por lo que es lógico pensar que la forzada declaración de la enseñanza pública como “laica” tiene la clara intención de alentar el sentido laicista del término.

Por último, llama la atención que en el Preámbulo en el que se hace una reflexión sobre la identidad y la historia de Andalucía no se haga mención alguna a la cultura cristiana de la sociedad andaluza y española, que forma parte fundamental de la identidad histórica de Andalucía, en el pasado y en el presente, omisión parecida a la del proyecto de Constitución Europea –ahora embarrancado-, que denuncia a las claras el deseo de ocultar uno de los elementos fundacionales de nuestra civilización, con el ánimo de que no forme parte de nuestro futuro.