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domingo, julio 20, 2008

Venezuela: un país en que la delincuencia (como todo lo malo) es culpa de los medios

El gobierno de Venezuela tiene un sólo culpable para las malas noticias de la prensa: los propios medios de comunicación, aunque también podríamos agregar lo que ellos llaman "enemigos externos e internos" (Estados Unidos y el capitalismo, y sus aliados nacionales: "la oligarquía"; esta última palabra, como todas las usadas por el chavismo, se refiere a todo el que se oponga al mismo, en especial a la clase alta y media). El mejor ejemplo de esta práctica es el tratamiento que hacen del problema del rápido y alarmante crecimiento de la criminalidad; siendo la respuesta del oficialismo: que esto es una mentira más de los periódicos y los noticieros de radio y TV para desprestigiar a un "gobierno que ha mejorado la calidad de vida de los más pobres" (según declaraciones del Presidente Hugo Chávez, sus ministros y seguidores). Según los medios y las instituciones independientes del Estado (sus estudios y estadísticas lo comprueban), pero especialmente de la inmensa mayoría de la población (todas las encuestas lo afirman); las cifras de la inseguridad personal no dejan de crecer, llegando al escandaloso número de 2 homicidios por hora, que por lo general son en su mayoría jóvenes (según datos de la UNESCO, ver documento de la denuncia hecha por la Iglesia Católica acá, y actualmente son asesinados 100 niños mensualmente ver aquí). En especial los fines de semana son los más peligrosos en las zonas urbanas, y sus áreas más empobrecidas (los cinturones de miseria) son los que más sufren; pero él que les escribe que vive en una zona de clase media, escucha en las noches ráfagas de ametralladora en calles que son todo soledad.

La política de seguridad personal del gobierno de Chávez ha sido errática; y en los últimos meses, desde que asumió el cargo más importante en el área de seguridad un viejo compañero de intento de golpe de Estado (en 1992) y militante radical de izquierda (ver biografía acá): Ramón Rodríguez Chacín, este nuevo ministro de Relaciones Interiores ha asumido la actitud de negar que la misma exista o señalar que se ha reducido drásticamente. En cada declaración que realiza a la opinión pública: culpa a los medios o al "imperialismo yanqui" de los posibles brotes de delincuencia. En especial señala que los muertos en Venezuela no son por homicidios sino por suicidios o accidentes (ver noticia aquí), siempre dice que entre las principales causas del problema está el capitalismo (ver declaració acá en un medio oficialista); y como solución propone la politización de la policía, es decir; la misma debe ser del partido de gobierno ("bolivariana"), y "subversiva" (esto último no logramos comprenderlo: ¿cómo se es policía y subversivo a la vez?) (ver las declaraciones al respecto aquí).
La realidad, podemos concluir, es que al no reconocer el problema este se irá agravando tal como ha ocurrido en los últimos años (ver tabla de homicidios abajo); y tendremos policías "revolucionarios y subversivos" que se dedicarán a hacer campañas políticas (es "natural" en Venezuela ver todos los recursos del Estado apoyando las campañas electorales del partido de gobierno), y que no se dedicarán a su tarea fundamental: proteger y servir. Estas son las extrañas paradojas o las terribles verdades de los gobiernos populistas que se dicen "luchar por el pueblo".

Imágenes: 1) cuerpos de los adolescentes hermanos Fadul, secuestrados y asesinados en el 2006; 2) Hugo Chávez y su ministro de seguridad a la derecha; 3) Tabla de homicidios por año en Venezuela, de "Soberanía.org".

jueves, enero 18, 2007

Arde el oleoducto

Por Jide Martins

Al final de año Nigeria experimentó de nuevo un desastre que ofrece un reto a los hombres y mujeres de buena voluntad.

Estos desastres se vienen repitiendo desde hace décadas y acabarán por abrir los ojos a los que de verdad se preocupan por el bien.
En el periodo festivo de Navidad y fin de año la gente del país que ha emigrado a las ciudades en busca de trabajo hace que muchos viajen a sus regiones de origen para pasar unos día en familia. Son momentos de mayor consumo de gasolina y siempre nos cogen desprevenidos.
Las existencias del producto no son muy amplias porque es muy caro almacenarlo con seguridad. Así que la existencias disminuyen rápidamente en periodos de gran demanda. Muchos dueños de las estaciones de servicio contribuyen a la escasez diciendo que no tienen gasolina, porque venden lo que les queda a través de cientos de chiquillos y muchachos que aparecen en las calles de los alrededores de las gasolineras con contenedores de plástico de 10, 25 e incluso de 50 litros ofreciéndola al doble del precio oficial.
También muchos consumidores acentúan la escasez, pues se lanzan a avituallarse en previsión a sus largos viajes.

Todo contribuye a la escasez

Estando así las cosas, aparecen los gángsters, que se hacen con gasolina directamente de los oleoductos. Pagan a unos técnicos para que perforen algún oleoducto, se hacen con motores-bomba y camiones-cisterna para sacar el producto y venderlo al alto precio que la escasez impone en el mercado negro.
Esta vez más de treinta camiones cisterna consiguieron cargar en una noche el producto en Ebule-Egba, un barrio de la ciudad de Lagos por que el pasa un oleoducto
Parece ser que la operación se hizo a la vista de los vecinos pues no es posible silenciar los ruidos asociados con el taladrador, el bobeo y la llegada y retirada de tantos camiones-cisterna en una noche.
Pero a partir de aquí los testimonios son de lo más variado. Unos dicen que dieron parte a la policía. La policía dice que enviaron a agentes pero que los vecinos les impidieron acceso a la zona. Otros dicen que los vándalos estuvieron trabajando toda la noche con la "protección" de la policía. La policía dice que cuando llegaron al lugar, los camiones-cisterna ya se habían ido y que sus esfuerzos para dispersar al tropel de gentes, chiquillos y jóvenes, que venían a recoger gasolina eran inútiles; que sus avisos sobre el peligro de otro incendio no eran recibidos bien. Otros dicen que los policías se encontraban entre el barullo de gente que recogían gasolina del vandalizado oleoducto.
Demasiados chiquillos y jóvenes enviados por padres obviamente de pocos recursos económicos, no solo de Ebule-Egba si no de otros barrios vecinos. Venían con motocicletas, con los mini-buses de transporte, con coches con todo lo que podían a coger gasolina y venderla en el mercado negro.

Y de pronto, el accidente que siempre parece ocurrir en estas situaciones de gran algarabía. Pudo ser una cerilla para encender un cigarrillo, o la chispa de una motocicleta al arrancar el motor, cualquier cosa en esa lucha frenética por recoger gasolina indiscriminadamente: todo el suelo se encuentra impregnado de gasolina cerca del oleoducto con el movimiento y transporte de contenedores rebosantes de gasolina y de los consecuentes gases.
Las llamas quemaron en pocos minutos a cientos de víctimas hasta sus huesos, las más inmediatas, los chiquillos que, quizá por encargo de sus padres o parientes, recogían ávidamente la gasolina... y también los mismo vecinos del entorno.

¿Cómo es que los más responsables, los causantes del taladro, los ladrones, los vándalos del oleoducto, saliesen ilesos con sus tanques de gasolina y su lucro sucio?
Es posible que al enterarse de la noticia del infierno se arrepientan y decidan no volver a atentar la vida de tantos por unas ganancias extras. Es posible que la ley pueda dar con ellos tarde o temprano.
Pero como esto no esa la primera vez que ocurre, el gobernador de Lagos convocó una reunión con los principales responsables de los oleoductos: el ministro federal de petróleo, el director de la distribución de la gasolina, la policía, los directores de las principales compañías petrolíferas que ofrecen el producto a las gasolineras. Objetivo: prevenir futuros desastres.

Las recomendaciones de la reunión fueron obvias:

o Enterrar los oleoductos a más profundidad;
o Vigilarlos día y noche sobre todo en las zonas accesibles a camiones-cisterna;
o Identificar a los que organizan el vandalismo, robo y venta de la gasolina que se transmite en los oleoductos para castigarlos adecuadamente;
o Prevenir la escasez de gasolina avituallando las gasolineras con más abundancia en los periodos festivos.

Han pasado las vacaciones y las colas en las gasolineras persisten, junto con ellas el auge del mercado negro. ¡Cuánta tensión y sufrimientos se experimentan en Lagos y las demás ciudades del país para rellenar el tanque de gasolina y poder moverse!

¡Líderes de África!

Una cosa es hacer recomendaciones. Otra implementarlas. Se necesita una voluntad firme y una asignación de recursos por encima de las prioridades de los políticos actuales en el gobierno que se sientan en las riquezas del petróleo y la mentalidad de bastantes ciudadanos y comerciantes con pocos escrúpulos morales.
Hay que trabajar más para conseguir ir a la raíz de estos desafíos sociales de África. Hay que preparar a líderes auténticos y ciudadanos honestos, íntegros, competentes y capaces de sacrificarse por ideales nobles; hacer el bien, preocuparse por el bien de los demás; prepararse para servir.
Los líderes auténticos saben que empezando por ellos mismos, sus familias y sus inmediatos entornos, tienen que ir creando las condiciones sociales que favorecen el trabajo honesto y solidario.

Feliz Año nuevo.

lunes, julio 31, 2006

Nigeria y la guerrilla del petróleo

Por Jide Martins
Las noticias que llegan a Europa de Nigeria dan la impresión de que hay una rebelión armada para hacerse con los yacimientos de petróleo que escapa al poder de control y orden de la policía y del ejército federal. Nada más lejos de la realidad. No hay ninguna sublevación ni rebeldes en guerra civil. Nigeria ya tuvo una guerra civil étnica y es muy poco probable que se de otra aunque persiste tensión social entre los diversos grupos por el control del petróleo.

Por una parte los ataques a contra las instalaciones petrolíferas y los secuestros de empleados extranjeros de las multinacionales que se reportan en Europa están muy localizados en la región del Delta del río Níger. El resto de Nigeria ni siquiera se entera pues el gobierno prefiere no dejar que atraigan la atención mediática.

En el Delta trabajan, con licencias del gobierno, las multinacionales Shell, Mobil, Total, Elf, Texaco y otras más pequeñas. Hay también compañías nacionales, y el mismo gobierno, a través de la Nigerian National Petroleum Corporation (NNPC), participa en los beneficios de las grandes compañías a cambio de aportar un 40% del capital.

A consecuencia de la incesante explotación, las tierras y aguas de la costa se han contaminado. Sus habitantes, dedicados tradicionalmente a la pesca y a la agricultura, se han visto obligados a abandonar en gran parte estas actividades.

Las diferentes etnias de esa zona, por ser minoritarias en el conjunto del país, no han tenido nunca poder político. Son muy pocos los que gozan de educación y posición social. Es lógico que la mayoría se sientan explotadas por el gobierno, porque aunque de sus tierras y costas se extrae el 90% de la riqueza del Estado nigeriano, su región no se ha desarrollado.

Las compañías extranjeras son conscientes de su responsabilidad en la degradación del ambiente, y se hacen cargo de compensar a los habitantes con la construcción de escuelas, hospitales, pozos de agua, carreteras, etc. También dan becas a estudiantes de la zona, hasta el punto de que ninguno que consiga ser admitido en la universidad queda sin beca. Muchos encuentran empleo en las diferentes actividades que las compañías generan.

Nigeria necesita desarrollarse

Tanto el gobierno federal como el de los estados del Delta han hecho muy poco por el desarrollo de la zona. Los secuestros y los ataques son llevados a cabo por jóvenes bajo el slogan de participar en las riquezas de su tierra. En realidad esos grupos de jóvenes son pagados y armados por líderes corruptos y utilizados para conseguir sus puntos políticos de poder.

Esto no quita que haya cada vez más una voz genuina en contra de la degradación y el subdesarrollo. Se clama por un cambio en la Constitución para quedarse con el 50% y eventualmente para "controlar" sus recursos y pactar con el gobierno central la suma que enviarán para contribuir a los gastos generales del Estado. Pero esto es impensable para la clase dirigente del país, dominada por la etnia Hausa-Fulani del norte, porque el norte vive en buena parte de los ingresos del petróleo. Se tardará mucho en cambiar el estado de la cuestión.

Encontrar una fórmula para distribuir entre los 36 estados de Nigeria los ingresos del petróleo ha sido una de las más debatidas cuestiones políticas. Según la actual Constitución, las riquezas minerales del subsuelo son propiedad de la república federal, que reparte los ingresos de acuerdo con una fórmula: 50% para el Estado federal, el 30% para los 36 estados, el 20% para los 380 gobiernos locales; mientras que los estados de donde se extrae el petróleo reciben antes del reparto un 12% de los ingresos que producen.

Si estos ingresos se administraran mejor, la zona se habría desarrollado más y habría menos protestas. Pero la corrupción en la administración de los estados y del gobierno central es el problema que impide el desarrollo.

La corrupción ha llegado a tal punto que algunos de los más notables líderes locales del Delta son criminales que taladran los oleoductos del crudo vendiéndolo a piratas que lo "exportan" a mejores precios que las compañías petrolíferas o el gobierno. Algunos se han hecho más ricos que los gobernadores y políticos de esos estados.

La policía y el ejército muchas veces los dejan actuar ― dentro de ciertos límites ― porque participan del botín y porque detrás de ellos están los políticos y líderes locales que a su vez, apoyan el gobierno central del que obtienen pingues beneficios.

martes, mayo 16, 2006

La "maldición" del petróleo en Nigeria II


La "maldición" del petróleo en Nigeria.
Jide Martins
Así ha calificado el jefe de Ilado, una comarca vecina a Lagos, a la explosión e infierno que costó la vida a más de doscientos niños en su intento de "recoger" el oro negro que atraviesa el subsuelo de esos pueblos de pescadores.
Nigeria, rica en petróleo —sexto país productor del mundo— cuyas ganancias constituyen el 90 de los ingresos del gobierno, tiene una red de oleoductos de sur a norte y de este a oeste.
Las poblaciones cercanas a muchos de estos oleoductos se dedican a la agricultura de subsistencia, y en las zonas de la costa y riachuelos a la pesca. Suelen ser gentes sencillas, sin muchos recursos pero felices al no experimentar las ambiciones típicas de las poblaciones urbanas.
Con el advenimiento del oro negro las cosas están cambiando y muy rápidamente.
Por un lado, muchos de los jóvenes de estas zonas rurales han emigrado a las ciudades donde aspiran a encontrar trabajo más remunerativo y a gozar de los nuevos bienes de consumo que ven en los demás. Sus padres, además, esperan de ellos el dinero líquido necesario para mejorar su nivel de vida.
Por otro lado la actividad reivindicativa de grupos del Delta, donde se extrae el crudo, con secuestros de personal y ataques a instalaciones, está llevando a algunos sin escrúpulos a "beneficiarse" del petróleo que pasa por sus tierras, "reivindicando" de alguna manera su derecho como propietarios ancestrales de esas tierras.
La alta corrupción que la industria del petróleo ha acarreado en medios oficiales es otro factor que contribuye al vandalismo. Si los gobernantes se están haciendo ricos porque el petróleo pasa por sus manos, ¿nos vamos a quedar pasivos cuando el petróleo pasa por nuestras tierras?
La explosión de Ilado ha llevado al Presidente a decidir que se nombre una comisión para examinar las circunstancias y antecedentes de este desastre nacional e identificar las causas y los responsables. No es el primer desastre de este género: se están repitiendo con acelerada frecuencia. La comisión deberá determinar si se trataba de una ruptura no deliberada del oleoducto por presión o decaimiento de la tubería; o si por el contrario, se trata de otro caso de vandalismo deliberado para beneficiarse del petróleo.
Las primeras inspecciones de la escena han dejado a muchas personas perplejas. Los accidentados, unos centenares completamente quemados por las llamas del incendio que duró más de 24 horas, eran muchachos muy jóvenes (de 10 a 14 años), no solamente de Ilado —el pueblo más próximo— sino de otros pueblos más lejanos. Se han descubierto también centenares de contenedores de plástico de 50 litros, usados por los especuladores de la gasolina en las principales carreteras.
Justamente en los días previos al accidente, se había empezado a producir una escasez de gasolina en Lagos, ¿es posible que alguien haya contratado a los niños de estos pueblos, que son sencillos y viven de la pesca, para una actividad tan ilícita como arriesgada como ésta?
Parece que sí. Junto a los contenedores se han descubierto también mangas y herramientas usadas para el taladro de la tubería y la extracción del producto y su transmisión a los contenedores. La explosión ocurrió a la 1 y media de la noche, típica de ladroncillos. ¿Espontánea de tantos niños trabajando en la noche? Más bien inmoral de algún hombre sin escrúpulos que vio una oportunidad de hacerse con grandes beneficios que la escasez de gasolina le brindaba.
Algunos han pedido al estado federal que proteja sus oleoductos patrullando toda la longitud de estas instalaciones, pero el coste sería inmenso dada la extensión de las mismas.
El Cardenal Arzobispo de Lagos ha pedido al gobierno que atienda a la aguda pobreza en que se mueve la mayoría de la población: "cuando los jóvenes no encuentran empleo y sus padres no tienen para hacer dos comidas decentes al día, la tentación de los desesperados es muy fuerte. No es que se justifique el robo, sino que la riqueza de los pocos y la extrema pobreza de los muchos es una situación que el gobierno debería afrontar."

viernes, marzo 24, 2006

La "maldición" del petróleo en Nigeria

Al gobierno de Nigeria no le faltan ingresos. En las últimas décadas las ventas del crudo y del gas han conseguido ingresos sin precedentes. Los presupuestos nacionales y los de los estados han crecido de una manera notable, sin embargo casi todo se esfuma. Después de los pagos del personal administrativo y del ejército, las inversiones en proyectos de mejoras de infraestructuras se desvanecen.
"Los logros de la presente dispensación política ofrecen esperanza," aseguraron los obispos al final de su primera reunión anual del pleno centrada en el tema "La Iglesia en Nigeria: manteniendo la esperanza viva."
La cancelación de parte de la deuda, los ingresos – sin precedentes – de las ventas del crudo y del gas, así como el crecimiento espectacular del servicio de teléfonos móviles que pasan ya de los 17 millones son ciertamente signos de esperanza.
Pero los nigerianos se encuentran todavía sin suministro estable de electricidad, agua limpia, que se pueda beber, y de carreteras transitables. Y es que mientras la población y las actividades económicas han crecido a buen ritmo, la provisión de estos servicios, que son responsabilidad del gobierno, en lugar de crecer ha disminuido de modo alarmante. En la ciudad de Lagos, puerto y centro comercial, la compañía estatal de electricidad ha reducido el suministro a menos de cinco horas diarias (de las veinticuatro) con el agravante de que el servicio es epiléptico y caótico pues los cortes ocurren en cualquier momento.
La falta de abastecimiento de agua, ha hecho surgir a centenares de productores de agua potable embotellada, o simplemente empaquetada en bolsas de plástico que distribuyen y venden por todas partes. Los desperdicios están causando obstrucciones en los desagües de las calles contribuyendo en periodo de inundaciones al destrozo de las calles. La falta de agua limpia hace que la gran mayoría de la población – que no puede comprar la que ofrecen los comerciantes – se esté contaminando con enfermedades del tifus y la disentería.
Por otra parte, las universidades, escuelas, hospitales y demás instituciones se hunden por falta de fondos.
Se necesitan inyecciones masivas de capital en infraestructuras, en la educación y en el dote de bienes de equipo. Se necesita un gobierno que garantice los derechos de propiedad y la seguridad para atraer inversores.
Sin embargo el gobierno continúa dilapidando los recursos del petróleo en beneficio propio, para mantenerse en el poder y enriquecerse sin medida.
La situación del Delta es otro ejemplo de falta de justicia y de la corrupción de los líderes en el poder. La región que produce las riquezas de la nación ha sido abandonada por décadas, y aún ahora, cuando finalmente han conseguido un 13% de los ingresos que producen, no ven los beneficios porque los fondos terminan en ricas cuentas bancarias, casas y propiedades de los líderes del gobierno central y de sus propios estados en Europa y América.
Los indígenas de la zona que antes luchaban entre sí, se han unido recientemente contra su enemigo común, el gobierno central explotador de sus recursos y los gobiernos de los estados que colaboran en el robo.
Ahora demandan "el control" de sus recursos naturales y se comprometen a "conceder" un porcentaje para contribuir al sostenimiento del gobierno central. Quedan tres rehenes de los nueve capturados en su último ataque: dos americanos y un británico en sus manos. Cuando parecía que estaba cerca la liberación de uno de ellos mediante un pacto con el gobierno para asegurar en su región un trato más favorable, los secuestradores han retirado la oferta ante una masiva movilización del ejército en su zona.
Los obispos aconsejan a los responsables encontrar un camino para una solución justa y prevenir la tentación de recurrir a la fuerza militar para "aplastar" a los "rebeldes."
Una de las fuentes de corrupción más notorias en el gobierno consiste en la dispensación de licencias y contratas a multinacionales con su participación en los beneficios (kick back) que producen a los contratistas. Hay que hacer notar que se necesitan dos partes para cualquier fraude. Está claro que gobiernos de Occidente y sus multinacionales cooperan con gobiernos corruptos y hacen posible el fraude al país en beneficio de unos oficiales y de sus familias, que viven escandalosamente e impiden que el país se desarrolle.
Son los problemas de una nación rica en petróleo. La corrupción aumenta de manera galopante. El escándalo de transferencias de cuantiosos fondos a Europa por pasados jefes militares y presentes oficiales del gobierno continúa, aunque se hayan dado algunas denuncias más por motivos políticos que por efectivos controles.
Habría que preguntarse también: ¿cómo es posible que estas transferencias se realicen impunemente? ¿Es que los gobiernos y los bancos en Occidente no tienen medios para detectar tales injustificados ingresos en cuentas personales?
¿Cómo es posible este grado de corrupción? ¿Cómo se puede contener? Desde luego la corrupción es más fácil en un país rico en petróleo. Estas riquezas y la ausencia de líderes con visión, han hecho que se abandone la agricultura y la industria: muchos viven simplemente de las rentas que el gobierno distribuye entre los estados de las ventas del crudo. Muchos de los nigerianos – sobre todo en las zonas del Delta y del norte – por la falta de dirección de sus líderes, aspiran tan sólo a tener acceso a una mayor participación de las riquezas del petróleo.
Incluso las etnias que tradicionalmente han sido destacadas por su espíritu emprendedor, los Igbos y los Yorubas, se están atrofiando con los ingresos fáciles del gobierno.
Con este balance ambivalente y al cabo del "segundo mandato" electoral permitido por la constitución – que fue ampliamente abusado en unas elecciones fraudulentas de 2003 –, la presente administración está empujando una apresurada reforma constitucional que haría posible un "tercer mandato."
El Presidente, General Olusegun Obasanjo, no ha manifestado su voluntad de presentarse de nuevo a las urnas, pero las maniobras de su partido para lograr las enmiendas de la constitución siguen progresando, con su tácito consentimiento.
Estas maniobras encabezadas por sus leales colaboradores, han conseguido que se apruebe un proyecto de enmiendas que incluye la opción a un tercer mandato: con él Obasanjo gobernaría por 12 años consecutivos. Un comité del senado ha completado su estudio sobre la conveniencia de las enmiendas y ahora sólo queda una aprobación formal por dos tercios de la asamblea nacional y de los estados.
Si Obasanjo se saliera con la suya, la esperanza de un cambio decisivo en la dirección política se pospondría indefinidamente. Nigeria necesita unos líderes con visión y con pasión para desarrollar el país, sacándolo de la "maldición del petróleo"
Los obispos terminan su importante comunicado con palabras del Papa Benedicto XVI en su reciente encíclica: "Un estado que no estuviera gobernado de acuerdo con justicia sería meramente una banda de ladrones." Añadiendo que "entonces el pueblo no tendría sino lágrimas por comida."

Jide Martins