martes, abril 04, 2006

China y las implicancias de su cuarto 'Despertar'


China y las implicancias de su cuarto ‘despertar’
[Por: Rodrigo Alvarez Valdes]

El interés mundial generado por el crecimiento económico de la Republica Popular China el cual desde fines de la década de los 70’s, y de acuerdo al Banco Mundial, habría alcanzado un increíble promedio de casi un 10 % anual, ha traspasado fronteras, creencias e ideologías. Por esta razón y más allá de temas relacionados con contaminación medio ambiental, derechos humanos, rol de la mujer, sociedad civil y dualismo ideológico, el gigante asiático es hoy un ‘polo’ –principalmente económico- de atracción.

El caso no deja de ser sintomático desde que claramente el mundo –y aún manejando algunas de estas deficiencias y problemas internos Chinos- ha promovido una política de carácter pragmático al momento de perfilar las relaciones bilaterales con el gigante milenario. Pragmatismo, el cual es factible decir, que esta sustentado sobre un potencial de algo más de 1.300 millones de razones. Desde esta perspectiva, y considerando la firma del TLC y del último acuerdo de explotación minera entre CODELCO y Minmetal, para Chile se hace un urgente deber intentar desarrollar un análisis sostenido sobre el actual dinamismo demostrado por este país.

Así, entonces, es válido preguntarse ¿cuánto de nuevo tiene el actual ‘momentum’ Chino? Wang Gungwu, director del East Asia Institute de la Universidad de Singapur, en su estudio[1]sobre la implicancia cultural, social, política y económica que el actual proceso Chino podría tener a escala global, detalla que lo que estamos observando es el cuarto despertar de la potencia Asiática. Efectivamente, al vigente ciclo de expansión le habrían precedido otras tres épocas de esplendor y desarrollo.

El primer período [255 BC-208 DC] fue dominado por las Dinastías Qin y Han. China, entonces, estandarizó su moneda, su escritura y medidas de medición e incorporó a su filosofía de vida el Confucianismo y el Budismo. El segundo período fue gobernado por las dinastías Sui y Tang. La primera [581-618] reunificó el Sur y Norte e implementó un sistema de igualdad de tierras. La segunda [618-907], sustentó la época de oro literaria y artística. Además, con un férreo control político pero con un alto intercambio comercial alzó la ruta de la seda a su máximo esplendor. El tercer período [1368-1911], fue regido por las dinastías Ming y Qing. La primera de ellas desarrolló una revolución agrícola e instauró el famoso Código Ming. Del mismo modo las expediciones de Zheng-He permitieron la expansión marítima China, la cual fue la base de su revolución comercial. La segunda, entre 1644-1911, y durante la cual se llegó al cenit del poder de la China Imperial, fue la antesala a la creación de la Republica Popular China.

Sin embargo, desde una perspectiva mundial, el actual período [desde 1978 hasta hoy] abre una serie de interrogantes. La primera, dice relación con la política exterior. Desde esta perspectiva, China, ha adoptado a lo largo del primer quinquenio del siglo 21 una política algo más agresiva. En efecto, e interfiriendo con el predominio histórico de Estados Unidos y Europa, el país Asiático se ha permitido moverse hacia regiones -principalmente en busca de asegurar el suministro de recursos naturales- que hasta ahora le habían sido claramente de interés limitado: África y América Latina.

Segundo, y considerando su creciente influencia, se plantean temas en torno a la seguridad y estabilidad regional y mundial. Como sostiene John J. Tkacik en su libro ‘Repensando Una China’, el principal desafío del mundo [y en especial de Estados Unidos] en éste milenio será cómo manejar el actual ‘despertar’ Chino; el cual pareciera estar llamado a tener un rol clave en el manejo de crisis internacionales. Sin embargo, hoy China tiene aún como su mayor preocupación y objetivo la contención de sus fronteras y la soberanía y reincorporación de lo que denomina como provincia rebelde [Taiwán]

Tercero se plantea el tema de la permeabilidad de las instituciones. Así, frente al avance de la globalización la pregunta es si China podrá, con su actual estructura política y social, asimilar la cada vez más penetrante cultura económica global. Sin duda, el antiguo discurso ‘una China dos sistemas’ es cada día más poroso. Un reciente ejemplo ha sido la desesperada lucha que libró el gobierno Chino por controlar la información emanada de servidores de Internet en su territorio; y a la cual hasta ahora sólo el 8 % de la población tiene acceso.

Sin embargo, y paradójicamente, el sostenido crecimiento económico Chino estaría planteando -al mismo tiempo- una encrucijada que podría, en el mediano plazo, cambiar radicalmente a este país. Clara prueba de esto ha sido el discurso del Primer Ministro Chino, Wen Jiabao, el cual ha reconocido que el gobierno no ha cumplido con las expectativas generadas por el boom económico. Así, entonces, el nuevo plan quinquenal 2006-2010, plantea una serie de medidas que tienen el claro fin de mantener el ‘status quo’ del formato actual Chino.

Primero, y tratando de evitar que siga creciendo el clima de descontento popular, se intentará solucionar el tema de inequidad entre las zonas rurales y urbanas; es como sostiene Glyn Ford [2] el objetivo no declarado por manejar la crisis en el ‘countryside’ Chino. Segundo, se ajustarán las serias deficiencias observadas en temas como salud y educación. Tercero, y por primera vez desde 1949, China permitirá la existencia de la propiedad privada, giro este último que es visto como crucial para continuar con el desarrollo económico. Cuarto, el desarrollo de una clara política de auto-defensa y quinto, se plantea la implementación de una política de ciencia y tecnología acorde con las necesidades del siglo 21.

De esta forma China no sólo plantea, en el corto y mediano plazo, temas de carácter económico para Chile, sino que también abren una gama de otros intereses a los cuales hay que empezar a poner suma atención.

Rodrigo Álvarez Valdés
Doctorando en el Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Auckland, New Zealand.
Master of Arts en Economía Política Internacional – Universidad de Tsukuba, Japón.
[e-mail: rodrigoz2004@yahoo.co.nz]
[Pagina Blog: http://rodrigoalvarezvaldes.blogspot.com/]

[1]‘The Fourth Rise of China: Cultural Implications’. Wang Gungwu. 2004. International Journal 2,2: 311-322.
[2] ‘China Goes West’. Glyn Ford, 2006 [http://www.nautilus.org/fora/security/0624Ford.html]

3 comentarios:

Poli dijo...

Rodrigo, muy interesante tu artículo. Me viene a la memoria "Mafalda" y su eterna preocupación por el poder que pudiese adquirir China en algún momento.

Tal vez Quino no se equivocaba y para allá van... a ese "Cuarto Despertar", como le llama Wang Gungwu.

En su blog http://spaces.msn.com/members/eugeniogomez, Eugenio escribe el 31 de octubre del año pasado, una nota sobre por qué China puede crecer tanto... seguramente va a interesarte como información adicional a lo que hoy escribes.

Tal y como sugieres, estaremos muy pendientes de lo que suceda en aquel legendario país asiático. ¿Quiénes?... Mafalda y yo.

Marta Salazar dijo...

Bueno, muy bueno, gracias!

Dolores Beccar dijo...

Hola Rodrigo, muy buen tu artículo! al leer tu profile vi que estuviste en el Forum de Líderes jóvenes de Monterrey... me gustó la coincidencia porque durante muchos años usé un video de la ponencia de Miguel Angel Cornejo en la edición ´92 de ese Forum... mis alumnos adoraban a Cornejo!! y esa conferencia me ayudó mucho a profundizar importantes temas de ética profesional. Más de 2000 estudiantes pasaron por mi clase (hasta que el nacimiento de mi segundo hijo me obligó a dedicarme a otro tipo de programa educativo, jaja) y muchos de ellos hicieron copia de ese video para ver con familiares y amigos... (fue imposible contactar a los responsables para pedir autorización de difusión... me consta que utilicé todos los medios a mi alcance, pero desde Buenos Aires fue imposible... por eso al ver que vos participaste y que siguen en curso me sorprendí)