Queridos amigos de Planisferio: tengo el placer de ofrecerles hoy esta excelente y fundada colaboración Clausius, autor de Meditaciones cuadrupolares y de Curiosidades de nuestro curioso mundo.
Marta Salazar
El fenómeno del terrorismo no es algo nuevo en España. La banda terrorista ETA lleva masacrando a la sociedad española desde hace más de 30 años, tiempo en el que ha asesinado a cerca de un millar de personas de muy distinto origen, desde militares o policías a personas que simplemente pasaban por allí o estaban comprando en centros comerciales. No siempre hemos tenido la comprensión y apoyos internacionales. Desde Francia hasta los propios Estados Unidos, la colaboración del exterior con el gobierno español para hacer frente a esta barbarie ha sido bastante reciente, por no hablar del tratamiento que muchos medios internacionales dan a este fenómeno. Pero lo curioso es que ha pasado algo similar entre los propios españoles, ya que hubo parte de la sociedad que en cierta medida disculpaba a los terroristas. Las víctimas llegaban a ser enterradas casi en la clandestinidad y saliendo por la puerta de atrás de las iglesias. Eran víctimas por partida doble, por el atentado en sí y por la siguiente reacción de gran parte de la sociedad, que pensaba que en cierta medida algo habrían hecho para merecer ese final. Francia empezó a colaborar medianamente hacia los años 90, y los Estados Unidos a principio de los 2000, cuando ellos también sufrieron el terrorismo. El punto de inflexión en la sociedad española se produjo en 1997, cuando ETA secuestró y asesinó tras varios días de cautiverio a un concejal de Partido Popular (centro-derecha) de el País Vasco, un secuestro y muerte retransmitido por televisión. La reacción de pueblo español se conoce con el nombre de “Espíritu de Ermua”. Los españoles salimos a manifestarnos por millones, en todas las ciudades, consiguiendo récords de asistencia, durante dos semanas. Todo cambió desde entonces, pero no es esa la temática de este artículo.
ETA, como todo grupo terrorista, busca imponer por la fuerza una serie de criterios o ideas, atemorizando a la sociedad. Su objetivo es lograr la plena independencia del País Vasco, que según ellos incluye no sólo los territorios de la actual Comunidad Autónoma que, por cierto, goza de unos de los máximos niveles de autogobierno conocidos en toda Europa, sino el de la vecina Comunidad de Navarra y parte del suroeste de Francia. Una vez conseguida tal cosa, pretende instaurar un sistema de gobierno totalitario comunista. Es una banda mafiosa, donde el chantaje y la destrucción del enemigo están a la orden del día. Los terroristas en general tienen su propia mentalidad y lógica.
Los gobiernos españoles se han enfrentado al fenómeno del terrorismo etarra de tres formas distintas, con distintos resultados:
- Apaciguamiento. Esto implica un acercamiento a los terroristas y procesos de negociación. Hasta 13 treguas han declarado los etarras que hasta 13 veces han sido rotas. La experiencia dicta que cuando esto se produce los terroristas ven debilidad en el gobierno, viéndolo capaz de ceder a todas sus pretensiones, tanto territoriales como de acercamiento de presos a las cárceles vascas. Nunca ha funcionado, ya que ETA siempre ha vuelto a matar.
- Guerra sucia, Terrorismo de Estado. Los gobiernos españoles de los años 80 llegaron a enfrentarse a los terroristas creando a su vez otro grupo terrorista, el GAL, que resultó un auténtico fracaso. No sólo sirvió para matar a terroristas de ETA sino para saquear las arcas del Estado. El Ministro del Interior y el Secretario de Estado de Seguridad de aquellos gobiernos fueron, años más tarde, juzgados y posteriormente condenados a penas de prisión. Se escucha que, por motivos de Estado, mediación del Rey incluida, el Presidente del Gobierno de aquel entonces logró salvarse de tales juicios.
- Lucha contra el terrorismo basada en la unidad de partidos aplicando toda la fuerza de la ley
El último punto ha resultado, sin lugar a duda, el único efectivo en la lucha contra el terrorismo. Por eso, a inicios de los años 2000, los dos partidos españoles ampliamente mayoritarios, representando a más del 80% de la sociedad española, firmaron el llamado Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, en el que se comprometían a tal unidad, basada en la persecución policial y judicial de los terroristas y de su entorno, incluyendo brazos políticos y económicos. Se comprometieron igualmente a no pactar con ningún partido político que no expresara inequívocamente su rechazo al terrorismo, en alusión al llamado nacionalismo moderado. Igualmente, se lanzaba el mensaje a ETA de que independientemente del color político del gobierno, recibiría la misma respuesta: a los terroristas se les detiene y se pone a disposición judicial. No hay diálogo alguno con ellos. Este pacto fue sugerido por el actual presidente, señor Zapatero, del Partido Socialista, y firmado por el Presidente de entonces, señor Aznar y el por entonces secretario general del Partido Popular, señor Arenas. Se procedió a ilegalizar al brazo político de los terroristas, Batasuna, incluyéndola, al igual que a ETA, dentro de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea y de los Estados Unidos. Los terroristas, con más que probable ayuda internacional al gobierno español, caían literalmente como moscas. La banda estaba asfixiada económica y socialmente, y el final del terrorismo, usando escrupulosamente la legalidad, parecía cercano. Lo importante era la aparente unidad entre la amplísima mayoría de la sociedad española.
Pero llegaron los atentados del 11 de Marzo de 2004, cuya autoría es aún considerada como poco menos que discutible por parte de importantes medios de comunicación españoles (ver diario El Mundo, segundo rotativo del país, periódico que igualmente sacó a la luz hace 10 años toda la inmensa corrupción y terrorismo de Estado de los gobiernos socialistas de los años 80) y el siguiente y totalmente imprevisible cambio de gobierno. El Partido Socialista ganó las elecciones del día 14 y accedió al poder con el apoyo de grupos nacionalistas y comunistas. Desde ese momento la actitud del Presidente Zapatero ante el terrorismo etarra cambió diametralmente.
El primer capitulo fue el intento de división y desprecio a las víctimas del terrorismo, que no estaban dispuestas a aceptar la nueva política gubernamental. De ahí, se permitió la semilegalización de un partido filoterrorista que pudo finalmente presentarse a las elecciones regionales vascas del año 2005. Se produjo un acercamiento a dicho entorno que culminó en la declaración de alto el fuego permanente del pasado mes de Marzo. Desde entonces, el Gobierno ha cedido a todo lo que le han pedido los terroristas, llegando a llamar el señor Presidente “hombres de paz” a asesinos con bastantes muertos a sus espaldas. De la misma forma, se ha intentado crear en la sociedad española un clima de opinión favorable a los terroristas y favorables a la supuesta negociación, siendo muy críticos con el único partido de la oposición, que nunca ha apoyado dicho proceso, y a las víctimas del terrorismo, que han convocado hasta 5 manifestaciones multitudinarias de varios centenares de miles de personas por convocatoria. El actual gobierno socialista intenta defenderse anunciando que el gobierno anterior conservador también llegó a negociar con los terroristas tras la penúltima tregua etarra de 1998. El partido del gobierno anterior se defiende diciendo que las circunstancias eran totalmente distintas, ya que él no buscaba dicha tregua y que, al comprobar que los terroristas no tenían voluntad alguna de dejar definitivamente las armas, el propio gobierno dio por finalizadas las conversaciones con los terroristas. La actual oposición muestra una desconfianza absoluta en el actual gobierno, al que acusa de haber estado engañando a la sociedad española desde hace 5 años, cuando el señor Zapatero propuso el Pacto contra el Terrorismo, ya que desde entonces han existido contactos de miembros del propio Partido Socialista con el entorno etarra. La unidad entre los partidos políticos mayoritarios españoles simplemente es inexistente.
El aparente objetivo que explicaría el cambio radical de opinión del señor Presidente, rompiendo por completo el Pacto que él mismo había propuesto apenas 4 años antes, parece ser el deseo de lograr amplios acuerdos con todos los partidos nacionalistas, terroristas o no, que le permitiera mantenerse en el poder casi indefinidamente, acorralando por completo a la actual oposición. Cabe destacar que, junto al actual problema terrorista, desde el gobierno del señor Zapatero se han acometido reformas sustanciales de Estatutos de Autonomía que otorgan a ciertas Comunidades Autónomas unos niveles de autogobiernos bastante considerables. También se ha escuchado que existe una conexión de ETA con los atentados del 11 de Marzo que propiciaron la llegada del señor Zapatero al Gobierno, algo que, de demostrarse, provocaría la caída fulminante e inmediata del actual gobierno socialista. Lo cierto es que las razones de este cambio de opinión son complejas y oscuras.
Durante el proceso de tregua, el gobierno ha ignorado hechos como el robo de pistolas, construcción de zulos, terrorismo callejero, ataques a la policía, extorsión a empresarios y bastantes más, en un intento de seguid adelante con dicho proceso. Cada acto terrorista era simplemente ignorado por el gobierno por el bien del proceso. Pero finalmente el pasado 30 de Diciembre la banda terrorista ETA colocó una furgoneta bomba cargada con más de 500 kilos de explosivos en la nueva terminal del aeropuerto de Barajas de Madrid, causando 2 víctimas mortales y la destrucción de los aparcamientos de dicha terminal. Desde el pasado 11 de Marzo de 2004 la conciencia de la sociedad española al terrorismo es bastante sensible y la reacción es igualmente imprevisible. Justo el día antes el señor Presidente anunciaba con optimismo la evolución del proceso. El día del atentado, varías horas después de la explosión, el señor Presidente se expresaba de una forma nada clara respecto a los hechos, anunciando que paraba el diálogo pero dando a entender que era sólo algo temporal. Desde el Ministerio del Interior del propio gobierno, se indica justamente lo contrario, que el proceso está roto completamente.
Actualmente parece que existe una lucha de poder dentro del propio gobierno y Partido Socialista, donde existen corrientes favorables a la negociación, en especial la actual dirección del partido en el País Vasco; y otras partidarias de la vuelta al Pacto contra el Terrorismo que significaba la lucha policial, judicial y legal contra él.
Esta es la situación actual, llena de incertidumbre y que pocos aciertan a sugerir su evolución. Por lo pronto la oposición llama a recobrar el espíritu del Pacto contra el Terrorismo. Entretanto, la policía localizó en el País Vasco el día 4 de Enero una bomba de unos 100 kilos de explosivos, lista para ser usada, a falta de un detonador, junto a un coche, que supuestamente iba a ser utilizado como coche bomba. Y el Gobierno, esperando a dar explicaciones.