domingo, marzo 26, 2006

La Pendiente 'Tourainisacion' de la Derecha Chilena

La Derecha y su pendiente ‘Tourainisacion’
[Breve comentario: Este artículo-opinión fue publicado en diario La Segunda on-line el 04/11/05*, pero dado que el tema ha vuelto a ser parte de la agenda política de la Derecha politica en Chile, lo he querido re-actualizar y volver a publicar en Planisferio]
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http://www.lasegunda.com/edicionOnLine/especiales/zonaopinion/alvarez/8/index.asp

Para 2010 se habrán completado 41 años desde que un político representado a la Derecha [Jorge Alessandri] dejara el sillón de La Moneda, y 46 años desde que este conglomerado no llega [democráticamente electo] a Palacio de Gobierno. Así, la oposición en Chile, luego de lo que serán 20 años de gobiernos ‘concertacionista’ deberá enfrentar en las elecciones de 2009 el indesmentible hecho que desde 1989 no ha proyectado ser, para la sociedad chilena, una alternativa viable de gobierno y lo que es aún más complejo deberá enfrentar la realidad de que esto se ha transformado en un problema estructural y endémico de este sector político.

La oposición, hoy concentrada en re-articularse, tiene un piso sobre el cual iniciar su trabajo. Primero, y producto de su propia auto-crítica de haber carecido de un claro rol opositor, la Alianza por Chile deberá resolver si se mantiene en lo que se denomina una ‘oposición leal’ o – y aún sabiendo los riesgos que esto implica para la democracia- moverse hacia un tipo de oposición más agresiva y contendiente. Segundo, deberá intentar resolver su incontrolable tendencia a ser un conglomerado ‘antropófago’ el cual ha tendido al descabezamiento de sus propios líderes políticos. Tercero, y relacionado con el punto anterior, deberá trabajar sobre lo que el Senador Sergio Romero [activo miembro de la oposición] ha definido como la tendencia a la práctica del ‘harakiri’ al interior de la colectividad. Cuarto, la Alianza tendrá por delante un trabajo epopéyico: intentar encontrar un candidato[a] carismático[a] Y quinto, la oposición tendrá la obligación de plantearse una radical transformación la cual podría plantear procesos de rearticulación, redefinición y hasta la posibilidad, cierta, de un proceso de desintegración y reconstrucción.

Es precisamente este análisis lo que denota que la Derecha en Chile esta frente a un escenario el cual representa, para sus integrantes, un problema MAYÚSCULO. Carentes de un discurso nuevo y propositivo las elecciones de 2009 ya no soportarán la misma retórica; desde que esta ha terminado por agotarse luego de las elecciones de 1999 y 2005.

Lo que es aún más interesante de las ultimas elecciones presidenciales de Diciembre de 2005 es que ellas dejaron a la oposición profundamente confundida y desarticulada. No sólo han –desde 1989- perdido por cuarta vez una elección presidencial; si no que además ha quedado dividida en dos lo cual le requerirá un doble esfuerzo para intentar interpretar como resolver su propio ‘crucigrama’.
Así, la Derecha Política [no así la Económica] claramente ha demostrado no haber estado preparada tanto en la acción como en la retórica intelectual e ideológica para enfrentar a un bloque poderoso en esas lides como lo ha sido la Concertación. De esta forma la Derecha en Chile visiblemente, desde la vuelta a la democracia en 1990, no ha sido capaz de transitar desde un conglomerado político hacia la consolidación de una ‘conciencia política colectiva’. Utilizando la idea de Eugenio Tironi, en cuanto a las razones de estos 14 años de éxito de la Concertación, la Derecha Chilena no tuvo, no tiene y le es aún materia difícil de abordar el desarrollo de una ‘transversalidad ideológica’.

Frente a este escenario he querido recurrir al sociólogo francés Alain Touraine, quien afirmaba que lo primero que debe ocurrir para poder hablar de un ‘Actor’ es que este desarrolle una ‘conciencia colectiva’. Es decir, agregaba Touraine, debe producirse una agrupación de conciencias que se reconozcan como miembros de algo. Desde esta perspectiva, al parecer la derecha, hoy por hoy, no se auto-representa y quizás nunca lo ha hecho desde 1990.

Pero el problema de la oposición no sólo es un problema de cómo se define en el sentido estricto de conglomerado y/o colectividad. Su problema –como sostenido antes- es de carácter estructural. En esencia la ‘Alianza’ no ha podido manejar –luego de la vuelta a la democracia- la desintegración o re-definición de la definición de ‘voto’.

Este conflicto se agudiza cuando se comprueba que la lucha política actual se da sobre la creación y concepción de espacios nuevos [mas allá del ‘voto indeciso’ y/o ‘descontento’] los cuales transcienden lo que es el concepto del ‘voto popular’ adentrándose a lo que hoy se define como un ‘voto social’, el cual contempla una definición clara de ‘sociedad civil’.

El primero, el voto popular, es un voto indefinido, sin claras demandas y por su alta movilidad producto de su falta de convicción ideológica problemático en esencia. Por el contrario, el segundo –el voto social- proviene de lo que se puede definir como un grupo orgánico que ha logrado en el tiempo [en el caso Chileno con los gobiernos de la concertación] autodefinirse y organizar sus múltiples demandas. Como consecuencia la sociedad no es sólo un espacio donde se mueven individualidades y colectividades, si no que es un sistema complejo de relaciones y demandas donde ambas se articulan y transan.

La Concertación entendió esta diferencia desde antes de 1990 y ha sabido canalizar los ‘movimientos sociales’ generados por la nueva ‘sociedad de la globalización’; logrando –claro esta- al mismo tiempo, los votos y el reconocimiento de estos.

Así, entonces, a la luz de resultados de las elecciones de Diciembre de 2005–quizás- lo que la Alianza debería hacer desde este 2006 es desarrollar una ‘conciencia colectiva’ en el sentido de Touraine. Ejercicio que, a la luz de los resultados de los últimos 14 años, la Concertación realiza oportuna y continuamente, tanto antes como después de cada juego democrático.

Rodrigo Alvarez Valdes
(*)Doctorando en el Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Auckland, New Zealand.
Master of Arts en Economía Política Internacional – Universidad de Tsukuba, Japón

2 comentarios:

cambiaelmundo dijo...

Artículo interesante, aunque un poco difícil para legos en la materia como yo. He seguido siempre con interés la política chilena y pienso que, en efecto, la derecha tiene una tarea ardua si quiere ganar, mientras la concertación no cometa errores de bulto, como pasó con el socialismo español de los 80 -y aún así fue difícil desalojarlo-.
Sería una pena, no obstante, que para llegar al gobierno la derecha chilena se convirtiera en una "máquina de poder", sin restos de un programa político identificable y coherente, como está pasando con los partidos políticos en España. Desde luego, hacen falta ideas y acciones políticas y -ojo, muy importante- culturales.

Alezita dijo...

Hola:
Es muy interesante el articulo cuando lo leí en "La Segunda".
Pero hay un punto que me preocupa, creo que es bueno que no se mantengan las mismas coaliciones siempre en el poder, ya que eso puedo facilitar la aparición de conductas poco probas.