martes, agosto 29, 2006

Santa Cruz- Bolivia

Trabajar en dos ruedas por la ciudad de Montero


Juan Carlos Salinas Cortez


Para el que llega por primera vez a Montero, una pequeña ciudad al norte de Santa Cruz, lo primero que llama la atención es el ruido incesante de motos. Filas de motos apostadas en las esquinas que ofrecen llevar por 1,50 bolivianos a todo aquel que no tenga vértigo a la velocidad. Otro dato que también llama la atención es que ninguno de estos trabajadores del transporte use casco como protección.

Sobre este tema Juan de Dios, de 36 años, presidente desde hace cuatro años de la Federación de Mototaxi 21 de julio, explicó que: “Como primera medida exigimos que todos los mototaxistas tengan su licencia para conducir, luego que todas la motos lleven un número de identificación para acabar con la delincuencia y ser mejor mirados en Montero y para fines de este año y principios del otro se va implementar que todos usen el casco, va ser una obligación, personalmente ya charle con el administrador de la importadora Leman para que nos provea de unos 4.000 casco, igual seguimos buscando nuevas alternativas para mejorar los precios”, destacó Juan de Dios.

En Montero diariamente unos 4.500 mototaxistas salen a la calle en busca del deseado pasajero, para muchos de ellos esta es la única fuente de ingresos y su único trabajo estable. Estos 4.500 trabajadores están divididos en 40 asociaciones, 12 cooperativas y 2 sindicatos. Sin embargo esta cifra sube a 6.000 si se cuenta a los mototaxistas que no están asociados a ninguna institución. Estos son los denominados “pirañas”, para el titular de la Federación de mototaxistas de Montero los “pirañas” dan una mala imagen al sector son personas que por un motivo u otro no están en regla. “No cuentan con sus respectiva licencia, sus motos no están identificadas y por eso no tienen una parada fija y tiene que dar vueltas y vueltas. Tomar esas motos no es seguro para el pasajero”.


Montero conocida por su industria azucarera y por la producción de alcohol, en las motos encuentra una identidad particular de trabajar. En Lima están las motonetas que llevan hasta cuatro pasajeros, en Buenos Aires los motoqueros que distribuyen correspondencia, acá los mototaxistas. Una vez más llama la atención como la necesidad no conoce de fronteras.



“Muchas veces salgo con el corazón en la mano”

E
l montereño Daniel Aguilera de 25 años hace año y medio que en su Hoada modelo 2004 CG 125, sale de lunes a sábado a ganarse la vida. Empieza desde las 6 hace un alto a las 12 y vuelve a las 2 para finalizar las 6 de la tarde. Cansado de los trabajos temporales y apurado por la necesidad Daniel eligió ser mototaxista. “El único trabajo que da diario es la moto, en un buen día gano 40 bolivianos neto, descontando la comida y el gasolina que son 15 bolivianos diarios”, afirma este simpatizante del club Guabirá.
Para el buen convivir entre los miles de mototaxistas Daniel explica que cada uno respeta su turno de llegada, nadie se adelanta, nadie compite de manera desleal. “Yo estoy asociado a Taxis Norte por eso tengo mi parada y debo respetar las reglas, además al estar asociado mi moto esta identificada, tengo licencia para conducir y eso es más seguro para el pasajero”.
Daniel se resiste a dejar su Montero natal, no le seduce trabajar en Santa Cruz y menos viajar a otro país, sostiene que en Monteros se puede vivir que hay tranquilidad, aunque muchas veces: “Este trabajo es bien arriesgado uno puede salir un día pero no sabe si vuelve, uno esta pensando en que esquina lo pueden chocar, muchas veces salgo con el corazón en la mano. Por eso le pedimos a la gente que nos respete porque esta es nuestra única fuente de trabajo y no es fácil trabajar en esto”.

2 comentarios:

Marta Salazar dijo...

Increíble! Gracias Metizo, tus artículos siempre me dejan pensando en lo que cuentas y en que queda tanto por hacer en el mundo... Un abrazo!

Mestizo dijo...

Muchas gracias Marta por tus palabras. Son muy incentivadoras. Otro abrazo.