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jueves, abril 12, 2007

Víctimas del Terrorismo (y II)

Las Asociaciones, una a una.

Asociación 11-M Afectados Del Terrorismo (en sintonía con el gobierno)

Es la asociación presidida por Pilar Manjón, mujer que perdió a su hijo en los atentados del 11-M y que se dio a conocer en los medios con fuerza durante la Comisión de Investigación en el Congreso. Su testimonio, que fue recogido en primera página por todos los periódicos, acusaba a los partidos políticos de todos los males. Ha sido conocida también por acusar a Yamila Ben Salah, la mujer musulmana que perdió a su hijo en los trenes y cuyo marido está procesado por colaborar en el 11-M. Tiene gran empatía con Zapatero y niega cualquier vinculación entre ETA y el 11-M. Es muy crítica con e1 PP. Su asociación presta servicio a víctimas de todo tipo: 11-M, ETA, atentado de Casablanca, atentado islamista contra el restaurante El Descanso. Recibe subvenciones del Ministerio del Interior y de la Generalitat a través de la Federación de Asociaciones Autonómicas, pero no de la Comunidad de Madrid. De sus 1.200 socios, buena parte se denominan “solidarios” y tienen la función de ayudar a las labores de la asociación. Hacen las veces de voluntarios.
En cifras:
Tiene 1.212 socios: 447 solidarios (colaboradores) y 765 víctimas del 11-M, ETA y otros grupos terroristas.
Subvenciones 2006: Mº Interior, 218.000 euros. M° Trabajo, 48.000 euros. Fund. Víctimas, 142.276. Anónimos, 186.550. Venta de objetos, 18.226.

Federación de Asociaciones Autonómicas De Víctimas Del Terrorismo (la alternativa a la AVT)

La Asociación Catalana de Victimas de Organizaciones Terroristas es la más numerosa de las agrupaciones que conforman la federación (asociación anda1uza, valenciana, extremeña, gallega y canaria). Funcionan de manera autónoma y tienen la intención de unirse. Agrupan a victimas de todos los grupos terroristas. Fueron fundadas por delegados descontentos de la AVT. La Asociación 11-M Afectados ha delegado su área jurídica (todo lo relacionado con el juicio por los atentados del 11-M) a la Asociación Catalana, que ha recibido 454.000 euros de la Generalitat ad hoc para este asunto.
En cifras:
Cuenta con casi 900 socios, de los que más de 200 son también afiliados a la AVT.
Subvenciones en 2006: M° Interior, 86.000 euros. Generalitat, 100.000 euros. Junta de Andalucía, 100.000.
En 2007, Interior incrementará su aportación sustancialmente.

Fundación de Víctimas del Terrorismo (en el centro de la polémica)

La presidenta de la Fundación de Víctimas es crítica con la negociación con ETA, pero debe medir sus palabras para no molestar al Gobierno. El mapa de las víctimas del terrorismo no puede estar completo sin la presencia de la Fundación Victimas del Terrorismo, presidida por Maite Pagazaurtundua, hermana del concejal socialista asesinado por ETA, Joseba Pagazaurtundua. La fundación recibe numerosas subvenciones procedentes de instituciones privadas, gobiernos autonómicos y ministerios. Su papel es clave en el mapa, ya que de estos fondos se nutre gran parte de las iniciativas relacionadas con las víctimas que llevan a cabo las diversas asociaciones. Esto hace que su presidenta tenga la obligación de medir mucho sus palabras. Por un lado, para estar a bien con las instituciones que hacen de mecenas, entre las que se encuentra el Gobierno, y por otro para no disgustar a ninguna víctima. Maite Pagazaurtundua mantiene un discurso contrario a la negociación en el fondo, pero centrado en la unidad política en las formas. Evita hacer declaraciones duras contra el Gobierno, aunque al mismo tiempo se muestra partidaria de una política antiterrorista basada en la firmeza. En ocasiones critica las decisiones gubernamentales, pero sin mencionar personas concretas. La fundación es un puente entre el Gobierno y las víctimas, uno de los pocos que quedan.
Gobierno y víctimas
Asimismo, el Gobierno cuenta con una Oficina de Atención a las Víctimas, dirigida por José Manuel Rodríguez Uribes, sucesora del Alto Comisionado para las Victimas del Terrorismo, cuyo titular fue el controvertido Gregorio Peces-Barba. Se trata de una versión light del Comisionado, una alternativa más discreta cuyo objetivo es aprovechar los errores de la AVT, como el de no hacerse con las simpatías de las familias de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio (ecuatorianos muertos en el atentado de Barajas, último de ETA), que la AVT dejó escapar. Los intentos del Gobierno por hacerse con la simpatía de las víctimas han sido en vano en la mayoría de los casos. El caso de Manjón, los citados ecuatorianos y las asociaciones autonómicas marcan la excepción.

Asociación de Víctimas Del Terrorismo (la importancia del tamaño)

La Asociación Victimas del Terrorismo (AVT) es la más numerosa de España, con sus 3.000 socios. Cuenta con afiliados que están en otras agrupaciones. Su presidente, Francisco José Alcaraz, es la china en el mocasín del presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero. El Gobierno ha tratado de acercar a la AVT hacia sus posturas, pero el cambio de política antiterrorista del Ejecutivo repelió a los seguidores de Alcaraz, que se enfrentaron a lo que ellos consideraban rebajar su dignidad. Con menos de un quinto de victimas, la Asociación 11-M Afectados ha recibido en 2006 la misma subvención que la AVT (218.000 euros). El juicio del 11-M tiene gran parte de culpa, ya que Afectados solicitó subvenciones para afrontar el trámite judicial. La AVT se ha convertido en la punta de lanza del Partido Popular, que ha hecho de la lucha antiterrorista su principal baza de cara a las elecciones. Las cinco manifestaciones convocadas por las victimas han sido un éxito y han permitido identificar los mensajes de PP y AVT, lo que ha motivado que la última concentración la organizaran directamente los populares.
En cifras:
Cuenta con 3.000 socios (víctimas de todos los grupos terroristas).
Subvenciones 2006: M° Interior, 217.600 euros. M° Trabajo, 150.000 euros. Comunidad de Madrid, 73.500. Ayuntamiento Madrid, 40.000. Fundación Víctimas, 169.000.
Convocatoria de cinco manifestaciones multitudinarias.

Colectivo De Víctimas Del Terrorismo (el apoyo de la AVT)

El Colectivo de Victimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), la Asociación de Victimas del Terrorismo Verde Esperanza, o las fundaciones Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco o Tomás Caballero son agrupaciones que luchan por la dignidad y la justicia de las víctimas. Están en contra de la negociación con los terroristas y, en ocasiones, se encuentran personadas en causas penales contra ETA o su entorno, como es el caso de Dignidad y Justicia, presidida por Daniel Portero, hijo del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía asesinado por ETA, Luis Portero. Todas ellas reciben subvenciones del Ministerio del Interior y de otras instituciones.
En cifras:
Covite. Opera en el País Vasco. Tiene víctimas de ETA (el 95%) y del GAL (el 5%).
Dignidad y Justicia. Lucha contra ETA en los tribunales.
AVT Verde Esperanza. Colectivo de víctimas.
¡Basta Ya!. Iniciativa ciudadana vasca contra la negociación y a favor de las víctimas.
Foro Ermua, Iniciativa ciudadana contra la negociación con ETA ya favor de las víctimas.

Asociación De Ayuda A Las Víctimas Del 11-M (los que quieren saber)

La Asociación de Ayuda a las Victimas del 11-M comenzó a conocerse públicamente a raíz del juicio, aunque funcionaba desde poco después de los atentados de Madrid. Su labor ha sido, exclusivamente, la atención a las víctimas de ese atentando. No acoge a victimas de otras organizaciones terroristas más atentados que el 11-M. Es la impulsora de la Red Europea de Victimas y ha realizado informes sobre el estado de las víctimas de Atocha. No se conforma con la versión oficial lanzada por el Gobierno respecto a lo ocurrido el 11 de marzo y es contraria a toda negociación con los terroristas.
En cifras:
Cerca de 600 socios. Todos ellos son víctimas del 11-M.
Subvenciones 2006: M° Interior, 49.000 euros. Fund. Víctimas, 40.000 euros. Com. Madrid, 240.000 euros.
Impulsora de la primera asociación de víctimas a nivel europeo: Red Europea de Víctimas.

Víctimas del Terrorismo (I)

La banda terrorista ETA amenaza con seguir matando, mientras se constata que ha aprovechado la "tregua indefinida" para rearmarse y su “brazo político” insiste en no condenar el uso de la violencia. Después de meses de “proceso de paz”, estamos donde estábamos, y un poco más hartos. Por otro lado, el riesgo de atentados islamista es mayor que antes del 11-M.

Pero hoy quiero poner el foco en uno de los actores del drama menos conocido hasta hace pocos años, cuando se organizaron bajo el impulso de los gobiernos de Aznar, y que hoy están en el ojo de la polémica: las víctimas, más concretamente, las asociaciones de víctimas del terrorismo.

Lejos de hacer frente común, los colectivos de afectados por atentados de ETA y 11-M (islamista) están muy divididos, porque se supone que los primeros, generalizando, están inspirados por el Partido Popular (PP, derecha) y los segundos por el Partido Socialista (PSOE, izquierda).

Lo primero que destaca es que la mayoría de las víctimas no están asociadas; pero son las asociaciones las que, les guste o no, representan a todas.

Este artículo está sacado de La Gaceta, 11 de abril, y se debe a Roberto R. Ballesteros. Como queda muy largo, lo divido en dos entregas.

Radiografía de las víctimas del terrorismo. Quién es quién en las asociaciones.

Las víctimas del terrorismo están divididas. La mayoría se manifiesta en contra de la política antiterrorista del Gobierno. El resto mira con buenos ojos las iniciativas del presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero. La división se concreta visualmente en dos personajes clave. Francisco José Alcaraz, por un lado, y Pilar Manjón, por el otro. El primero, presidente de la Asociación Victimas del Terrorismo (AVT), la más numerosa de España, centra su discurso en la no negociación con los terroristas, en la tirmeza del Estado contra los violentos y en la defensa de que el discurso de las víctimas influya en la política antiterrorista. La segunda, presidenta de la asociación 11-M Afectados del Terrorismo, es la agrupación más cercana al Gobierno. Critica la política realizada por el Partido Popular entre el 11 yel 14de marzo de 2004 y, por lo tanto, se posiciona del lado de la política antiterrorista del Ejecutivo. Aunque la mayoría de las víctimas con que cuenta son del 11-M, también cuenta con algunas de otros grupos terroristas. El liderazgo de su presidenta la posiciona en primer plano de la escena pública.

El resto de asociaciones de víctimas, con sus rasgos diferenciados, se pueden agrupar sin demasiados problemas en uno de los dos discursos: a favor o en contra de la política antiterrorista del Gobierno. El Colectivo de Victimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) juega un papel importante en la difusión del mensaje de la AVT en el norte de España. Aunque no es una delegación de Alcaraz —nada más lejos de la realidad—, sí mantiene un discurso similar protesta contra la política del Ejecutivo y defiende la lucha contra el terrorismo con todas las armas del Estado de Derecho, hasta su total disolución. El 95% de sus asociados son víctimas de ETA, y el resto, de los GAL.

Las asociaciones autonómicas de víctimas del terrorismo, sin embargo, no se encuentran en el mismo discurso que Covite y AVT. Surgieron a raíz de las peleas en el seno de la asociación de Alcaraz. Varios delegados de la AVT (el de la Comunidad Valenciana y Cataluña, sobre todo) no comulgaban con las decisiones del presidente y decidieron desligarse de la agrupación. Roberto Manrique, portavoz de la Federación de Asociaciones de Victimas del Terrorismo (que agrupa a la asociación valenciana, catalana, canaria, andaluza, extremeña y gallega), asegura que siente gran respeto hacia la AVT, pero no hacia su presidente. Según Manrique, 100 socios de AVT y alguna de las asociaciones autonómicas a la vez tramitan hoy su adiós a José Alcaraz. En la actualidad, más de 200 socios de estas agrupaciones regionales siguen siendo miembros de la AVT. Manrique entiende que Alcaraz es demasiado partidista y aboga por mantener una postura menos política. El portavoz de las agrupaciones autonómicas reconoce que existe una intención de agrupar todas las asociaciones autonómicas en una sola a nivel nacional. Para ello, cobra especial importancia contar con una agrupación afín en el País Vasco, algo que todavía no existe, ya que Covite no sigue su línea. El portavoz de la federación asegura que atiende a cerca de 900 víctimas. De ellas, la mitad se encuentra en Cataluña. Reúne a víctimas de todo tipo de grupos terroristas (Grapo, ETA, 11-M, Terra Lliure, etc.). Según Manrique, el 85% son de ETA y menos del 1% del 11-M. La AVT, por su parte, cuenta con 3.000 socios y también acoge a victimas de todos los grupos terroristas.

Por último, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, presidida por Ángeles Domínguez, representa el contrapeso de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, de Pilar Manjón. Se presenta en contra de la política antiterrorista del Gobierno y a favor de que las víctimas influyan en esta política. Cuenta con cerca de 600 socios y se limita a tener víctimas, no afectados como la de Pilar Manjón. Su presidenta, Ángeles Domínguez, asegura que el concepto de afectado es más amplio que el de víctima, porque permite que exista una gran cantidad de socios denominados “solidarios”, que no son víctimas.

La Red Europea de Víctimas del Terrorismo, de reciente creación, agrupa a un conjunto de asociaciones a nivel europeo. Ha sido impulsada por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y tiene su sede en España. La Red muestra a las agrupaciones de víctimas de diversos países europeos una realidad para ellos desconocida hasta el momento. Miran con admiración a las víctimas españolas, que han sido capaces de colocar su discurso en primera plana de la esfera pública. Más de una decena de asociaciones europeas ya se han adherido a esta Red, entre ellas varias españolas.

jueves, marzo 08, 2007

Superioridad moral

La noticia: El Gobierno español concede al terrorista de ETA De Juana Chaos, en huelga de hambre, el segundo grado penitenciario, de modo que cumplirá el resto de su condena en régimen atenuado y en su casa.

Conocido es el caso del terrorista De Juana, condenado por 25 asesinatos, que al ir a salir de prisión, cumplida la pena, fue condenado de nuevo por enaltecimiento del terrorismo, primero a doce años más de cárcel, reducidos luego, tras recurso, a tres.

Conocido es que los miles de años de prisión que corresponden por tantos asesinatos se convierten en no más de treinta, que luego quedan en menos por diversos motivos establecidos por las normas penales y penitenciarias.

Y conocido es el escándalo y la indignación que produce en determinados casos y circunstancias que tan tremendos y contumaces asesinos anden de nuevo libremente por las mismas calles que sus víctimas.

Sin embargo, las leyes penales garantistas son un reflejo de la superioridad moral de la sociedad sobre los delincuentes y los terroristas que la atacan. Así están organizados, matiz más o menos, todos los Estados modernos, y esto forma parte de su grandeza, porque posibilita vivir con libertad.

Lamento disentir de las asociaciones cívicas que luchan pacíficamente contra el terror, por las que siento la más viva simpatía y afinidad; pero no es el camino pedir que se apliquen o no las leyes haciendo acepción de personas: eso es discriminar. En todo caso, habrá que pedir que se cambien las leyes.

La superioridad moral del Estado puede permitirse, incluso, medidas de gracia, y es bueno que las tome de vez en cuando y manifieste así que es una organización sólida que no se tambalea fácilmente.

Ahora bien, lo que el terrorista De Juana ha planteado con su huelga de hambre es un pulso en toda regla, y en estos casos lo que corresponde al Estado es demostrar que tiene el monopolio de la fuerza, que es otra manifestación de su superioridad moral, no poco importante, porque de lo contrario lo que queda patente es su debilidad.

Cediendo al chantaje, como ha sucedido con la excarcelación prematura del terrorista De Juana, el Estado ha quedado a los pies de nuevos chantajes, cayendo en inferioridad moral.

El señor Presidente del Gobierno ha dicho que se trata de salvar el “supremo valor de la vida”; olvida que el Estado es el Estado, no las Hermanitas de los Pobres.

viernes, enero 05, 2007

Terrorismo en España

Queridos amigos de Planisferio: tengo el placer de ofrecerles hoy esta excelente y fundada colaboración Clausius, autor de Meditaciones cuadrupolares y de Curiosidades de nuestro curioso mundo.

Marta Salazar

El fenómeno del terrorismo no es algo nuevo en España. La banda terrorista ETA lleva masacrando a la sociedad española desde hace más de 30 años, tiempo en el que ha asesinado a cerca de un millar de personas de muy distinto origen, desde militares o policías a personas que simplemente pasaban por allí o estaban comprando en centros comerciales. No siempre hemos tenido la comprensión y apoyos internacionales. Desde Francia hasta los propios Estados Unidos, la colaboración del exterior con el gobierno español para hacer frente a esta barbarie ha sido bastante reciente, por no hablar del tratamiento que muchos medios internacionales dan a este fenómeno. Pero lo curioso es que ha pasado algo similar entre los propios españoles, ya que hubo parte de la sociedad que en cierta medida disculpaba a los terroristas. Las víctimas llegaban a ser enterradas casi en la clandestinidad y saliendo por la puerta de atrás de las iglesias. Eran víctimas por partida doble, por el atentado en sí y por la siguiente reacción de gran parte de la sociedad, que pensaba que en cierta medida algo habrían hecho para merecer ese final. Francia empezó a colaborar medianamente hacia los años 90, y los Estados Unidos a principio de los 2000, cuando ellos también sufrieron el terrorismo. El punto de inflexión en la sociedad española se produjo en 1997, cuando ETA secuestró y asesinó tras varios días de cautiverio a un concejal de Partido Popular (centro-derecha) de el País Vasco, un secuestro y muerte retransmitido por televisión. La reacción de pueblo español se conoce con el nombre de “Espíritu de Ermua”. Los españoles salimos a manifestarnos por millones, en todas las ciudades, consiguiendo récords de asistencia, durante dos semanas. Todo cambió desde entonces, pero no es esa la temática de este artículo.

ETA, como todo grupo terrorista, busca imponer por la fuerza una serie de criterios o ideas, atemorizando a la sociedad. Su objetivo es lograr la plena independencia del País Vasco, que según ellos incluye no sólo los territorios de la actual Comunidad Autónoma que, por cierto, goza de unos de los máximos niveles de autogobierno conocidos en toda Europa, sino el de la vecina Comunidad de Navarra y parte del suroeste de Francia. Una vez conseguida tal cosa, pretende instaurar un sistema de gobierno totalitario comunista. Es una banda mafiosa, donde el chantaje y la destrucción del enemigo están a la orden del día. Los terroristas en general tienen su propia mentalidad y lógica.

Los gobiernos españoles se han enfrentado al fenómeno del terrorismo etarra de tres formas distintas, con distintos resultados:

  1. Apaciguamiento. Esto implica un acercamiento a los terroristas y procesos de negociación. Hasta 13 treguas han declarado los etarras que hasta 13 veces han sido rotas. La experiencia dicta que cuando esto se produce los terroristas ven debilidad en el gobierno, viéndolo capaz de ceder a todas sus pretensiones, tanto territoriales como de acercamiento de presos a las cárceles vascas. Nunca ha funcionado, ya que ETA siempre ha vuelto a matar.
  2. Guerra sucia, Terrorismo de Estado. Los gobiernos españoles de los años 80 llegaron a enfrentarse a los terroristas creando a su vez otro grupo terrorista, el GAL, que resultó un auténtico fracaso. No sólo sirvió para matar a terroristas de ETA sino para saquear las arcas del Estado. El Ministro del Interior y el Secretario de Estado de Seguridad de aquellos gobiernos fueron, años más tarde, juzgados y posteriormente condenados a penas de prisión. Se escucha que, por motivos de Estado, mediación del Rey incluida, el Presidente del Gobierno de aquel entonces logró salvarse de tales juicios.
  3. Lucha contra el terrorismo basada en la unidad de partidos aplicando toda la fuerza de la ley

El último punto ha resultado, sin lugar a duda, el único efectivo en la lucha contra el terrorismo. Por eso, a inicios de los años 2000, los dos partidos españoles ampliamente mayoritarios, representando a más del 80% de la sociedad española, firmaron el llamado Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, en el que se comprometían a tal unidad, basada en la persecución policial y judicial de los terroristas y de su entorno, incluyendo brazos políticos y económicos. Se comprometieron igualmente a no pactar con ningún partido político que no expresara inequívocamente su rechazo al terrorismo, en alusión al llamado nacionalismo moderado. Igualmente, se lanzaba el mensaje a ETA de que independientemente del color político del gobierno, recibiría la misma respuesta: a los terroristas se les detiene y se pone a disposición judicial. No hay diálogo alguno con ellos. Este pacto fue sugerido por el actual presidente, señor Zapatero, del Partido Socialista, y firmado por el Presidente de entonces, señor Aznar y el por entonces secretario general del Partido Popular, señor Arenas. Se procedió a ilegalizar al brazo político de los terroristas, Batasuna, incluyéndola, al igual que a ETA, dentro de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea y de los Estados Unidos. Los terroristas, con más que probable ayuda internacional al gobierno español, caían literalmente como moscas. La banda estaba asfixiada económica y socialmente, y el final del terrorismo, usando escrupulosamente la legalidad, parecía cercano. Lo importante era la aparente unidad entre la amplísima mayoría de la sociedad española.

Pero llegaron los atentados del 11 de Marzo de 2004, cuya autoría es aún considerada como poco menos que discutible por parte de importantes medios de comunicación españoles (ver diario El Mundo, segundo rotativo del país, periódico que igualmente sacó a la luz hace 10 años toda la inmensa corrupción y terrorismo de Estado de los gobiernos socialistas de los años 80) y el siguiente y totalmente imprevisible cambio de gobierno. El Partido Socialista ganó las elecciones del día 14 y accedió al poder con el apoyo de grupos nacionalistas y comunistas. Desde ese momento la actitud del Presidente Zapatero ante el terrorismo etarra cambió diametralmente.

El primer capitulo fue el intento de división y desprecio a las víctimas del terrorismo, que no estaban dispuestas a aceptar la nueva política gubernamental. De ahí, se permitió la semilegalización de un partido filoterrorista que pudo finalmente presentarse a las elecciones regionales vascas del año 2005. Se produjo un acercamiento a dicho entorno que culminó en la declaración de alto el fuego permanente del pasado mes de Marzo. Desde entonces, el Gobierno ha cedido a todo lo que le han pedido los terroristas, llegando a llamar el señor Presidente “hombres de paz” a asesinos con bastantes muertos a sus espaldas. De la misma forma, se ha intentado crear en la sociedad española un clima de opinión favorable a los terroristas y favorables a la supuesta negociación, siendo muy críticos con el único partido de la oposición, que nunca ha apoyado dicho proceso, y a las víctimas del terrorismo, que han convocado hasta 5 manifestaciones multitudinarias de varios centenares de miles de personas por convocatoria. El actual gobierno socialista intenta defenderse anunciando que el gobierno anterior conservador también llegó a negociar con los terroristas tras la penúltima tregua etarra de 1998. El partido del gobierno anterior se defiende diciendo que las circunstancias eran totalmente distintas, ya que él no buscaba dicha tregua y que, al comprobar que los terroristas no tenían voluntad alguna de dejar definitivamente las armas, el propio gobierno dio por finalizadas las conversaciones con los terroristas. La actual oposición muestra una desconfianza absoluta en el actual gobierno, al que acusa de haber estado engañando a la sociedad española desde hace 5 años, cuando el señor Zapatero propuso el Pacto contra el Terrorismo, ya que desde entonces han existido contactos de miembros del propio Partido Socialista con el entorno etarra. La unidad entre los partidos políticos mayoritarios españoles simplemente es inexistente.

El aparente objetivo que explicaría el cambio radical de opinión del señor Presidente, rompiendo por completo el Pacto que él mismo había propuesto apenas 4 años antes, parece ser el deseo de lograr amplios acuerdos con todos los partidos nacionalistas, terroristas o no, que le permitiera mantenerse en el poder casi indefinidamente, acorralando por completo a la actual oposición. Cabe destacar que, junto al actual problema terrorista, desde el gobierno del señor Zapatero se han acometido reformas sustanciales de Estatutos de Autonomía que otorgan a ciertas Comunidades Autónomas unos niveles de autogobiernos bastante considerables. También se ha escuchado que existe una conexión de ETA con los atentados del 11 de Marzo que propiciaron la llegada del señor Zapatero al Gobierno, algo que, de demostrarse, provocaría la caída fulminante e inmediata del actual gobierno socialista. Lo cierto es que las razones de este cambio de opinión son complejas y oscuras.

Durante el proceso de tregua, el gobierno ha ignorado hechos como el robo de pistolas, construcción de zulos, terrorismo callejero, ataques a la policía, extorsión a empresarios y bastantes más, en un intento de seguid adelante con dicho proceso. Cada acto terrorista era simplemente ignorado por el gobierno por el bien del proceso. Pero finalmente el pasado 30 de Diciembre la banda terrorista ETA colocó una furgoneta bomba cargada con más de 500 kilos de explosivos en la nueva terminal del aeropuerto de Barajas de Madrid, causando 2 víctimas mortales y la destrucción de los aparcamientos de dicha terminal. Desde el pasado 11 de Marzo de 2004 la conciencia de la sociedad española al terrorismo es bastante sensible y la reacción es igualmente imprevisible. Justo el día antes el señor Presidente anunciaba con optimismo la evolución del proceso. El día del atentado, varías horas después de la explosión, el señor Presidente se expresaba de una forma nada clara respecto a los hechos, anunciando que paraba el diálogo pero dando a entender que era sólo algo temporal. Desde el Ministerio del Interior del propio gobierno, se indica justamente lo contrario, que el proceso está roto completamente.

Actualmente parece que existe una lucha de poder dentro del propio gobierno y Partido Socialista, donde existen corrientes favorables a la negociación, en especial la actual dirección del partido en el País Vasco; y otras partidarias de la vuelta al Pacto contra el Terrorismo que significaba la lucha policial, judicial y legal contra él.

Esta es la situación actual, llena de incertidumbre y que pocos aciertan a sugerir su evolución. Por lo pronto la oposición llama a recobrar el espíritu del Pacto contra el Terrorismo. Entretanto, la policía localizó en el País Vasco el día 4 de Enero una bomba de unos 100 kilos de explosivos, lista para ser usada, a falta de un detonador, junto a un coche, que supuestamente iba a ser utilizado como coche bomba. Y el Gobierno, esperando a dar explicaciones.

jueves, mayo 04, 2006

Alto el fuego II

Me comprometí a tratar un poco más sobre el terrorismo de ETA y voy a procurar hacerlo brevemente, dejando claro que es una cuestión compleja, que lleva más de cuarenta años carcomiendo la sociedad española.

Para empezar, hay que reconocer que se ha extendido en la opinión pública la idea de que estamos cerca del fin del terrorismo, después de las declaraciones de nuestros gobernantes y del “alto el fuego permanente” anunciado por la banda. ¿Hay fundamento para esta esperanza? Lo hay y no lo hay, así que lo prudente aconseja esperar y ver.

En mi opinión, hay dos elementos que perturban enormemente la lucha contra ETA; uno, el más importante, es el nacionalismo de algunas regiones, otro, el afán del gobierno de apuntarse el éxito del fin de ETA y el miedo de la oposición a ese éxito.

Para comprender la influencia del nacionalismo hay que saber que España está sufriendo un proceso de descomposición como nación, al menos en el sentido que a ese concepto se le viene dando desde el siglo XIX, que procede de la pérdida de su imperio y que aún no ha tocado fondo. Cuando en España se habla de nacionalismo, nos referimos a la reafirmación de hechos diferenciales de las regiones, en contraposición a cualquier cosa que huela a “español”. ETA es, sobre todo, separatista; pretende un Estado vasco, sueño compartido por muchos nacionalistas “moderados”. Veo al respecto las siguientes posturas:
- separatistas puros y duros: ETA y su entorno (Herri Batasuna);
- separatistas posibilistas, partidarios de conceptos vagos y ambiguos como “autodeterminación”, “co-soberanía”, etc. (los partidos nacionalistas vascos, catalanes y de otras comunidades –Galicia, Aragón, etc.-);
- constitucionalistas, defensores de una ampliación serena del actual marco legal autonómico, muy presionados por los dos grupos anteriores hacia posturas de “superación del marco constitucional” por la vía de no ser menos que los demás (todos los restantes partidos con representación parlamentaria);
- españolistas, partidarios de una sola nación formada por todos los elementos que hasta hoy integran España (más Gibraltar), sin representación parlamentaria.

El partido socialista, en el poder, se considera constitucionalista en un sentido nuevo, en el que la patria sería la ciudadanía, compatible con los separatismos posibilistas; pero sus filiales autonómicas son cada vez más nacionalistas. El partido popular, en la oposición, es autonomista; pero sus filiales autonómicas se ven cada vez más arrastradas por el nacionalismo, al menos en la práctica.

Esto viene a cuento porque sitúa el llamado “proceso de paz” en sus verdaderos términos. ETA ha dicho que el “alto el fuego” está relacionado con la aprobación por el Parlamento del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, en el que se la reconoce como “Nación”. En definitiva, los términos del diálogo son estos: si ETA renuncia a la independencia del País Vasco para disolverse o si el Estado español permite esa independencia para que se disuelva, he aquí la gran dificultad. Todo lo demás, con ser muy importante, es guarnición.

La realidad es que el gobierno está jugando fuerte, dispuesto a saltarse el marco legal constitucional con ejercicios de malabarismo político, con el apoyo de la mayoría parlamentaria, y a actuar maquiavélicamente, negando, por ejemplo, contactos con la banda que luego a reconocido, concediendo a una banda terrorista la condición de interlocutor o tolerando la actividad política de un partido ilegalizado. Está por comprobar que el “alto el fuego” de ETA es real, cosa nada fácil, porque está por ver que hay unanimidad en la banda y su entorno, y porque está por definir qué es un “alto el fuego”: ¿ausencia de asesinatos, de amenazas, de extorsiones, de lucha callejera, de presiones sobre los no nacionalistas, de rearme, etcétera, etcétera?

Hay que tener en cuenta que ETA se aprovisionó en vísperas del “alto el fuego”, que mantiene la extorsión para financiarse, que siguen los episodios de lucha callejera y la presión sobre los constitucionalistas (se calcula que son 200.000 las personas que han tenido que huir del País Vasco en los últimos 25 años, un 10% de la población), y que, hasta ahora, ha utilizado todas las treguas precedentes para reorganizarse y rearmarse, en momentos de debilidad, como era el actual. Los mensajes para aflojar el dogal sobre ETA vienen ahora de todo tipo de instancias, del fiscal general, de muchos partidos políticos, de algunos miembros del gobierno. Sólo la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro Ermua y la mayoría de la judicatura parecen tener ideas firmes al respecto. ¿Nos estamos dejando engañar los españoles? Puede ser.

Queremos paz, sabemos que algo habrá que maniobrar, hasta los más duros contra ETA saben esto; pero jugamos sin reglas contra unos asesinos tramposos, no queremos gobernantes angelicales ni tomaduras de pelo, no queremos que el asesino ponga un negocio subvencionado debajo de la casa de la viuda del asesinado (hecho real); si hay que pagar precios queremos decidirlo en el Parlamento, no en “mesas de partidos” para las que no hemos dado mandato con nuestro voto y que no existen en la Constitución.

Para conocer los argumentos que apenas salen en los medios de comunicación, recomiendo la lectura de la intervención de Mikel Buesa, presidente del Foro Ermua, durante su participación en el desayuno informativo del Fórum Europa.

domingo, marzo 26, 2006

Alto el fuego permanente

La actualidad se impone y voy a empezar por el terrorismo, ya que el miércoles pasado, 22 de marzo, la banda terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna) anunció un “alto el fuego permanente”, vigente desde el viernes 24. Procuraré ser sintético, porque se trata de un asunto complejo y sobre el que se han vertido ríos de tinta, lágrimas y sangre.

ETA es un grupo terrorista que pretende la independencia del País Vasco español y francés, con ínfulas expansionistas que incluyen, entre otros, a Navarra. De ideología comunista, nace del caldo de cultivo de los años sesenta europeos, como una radicalización del nacionalismo racista del PNV (Partido Nacionalista Vasco), en el poder en la autonomía vasca desde que existe.

Durante muchísimos años gozó de una aureola romántica y de la simpatía de casi todo el mundo, porque “luchaba” contra la España de Franco, era de izquierdas, tenía la bendición de parte del catolicismo vasco (el PV era muy católico) y parecía recuperar la bandera de los derrotados en la Guerra Civil española de 1936-39. Han tenido que pasar casi cuarenta años de terror, ha tenido que morir y sufrir mucha gente, ha supuesto muchas energías políticas, policiales, judiciales, económicas, sociales y de opinión pública situar a ETA ante el mundo –España incluida- como lo que es: una banda terrorista. Todo este esfuerzo puede irse al garete de un plumazo ahora.

En 1977, con la transición al sistema democrático, hubo una amnistía total para los presos de ETA, incluidos los de sangre; estábamos absolutamente convencidos de que con los cauces políticos abiertos cesaría la violencia: “ya no era necesaria”. Pero no cesó, se hizo aún más intensa, más horrible. A las víctimas se las enterraba en secreto, por la puerta de atrás, mientras se sucedían los homenajes a los terroristas en el PV; miles de vascos tuvieron que huir de su tierra, tuve un compañero de clase en Barcelona trasladado de allí con toda su familia por amenazas, a cuyo padre asesinaron antes de que pudiera dejar las cosas resueltas para exiliarse: su delito fue negarse a pagar el “impuesto revolucionario”.

Con el gobierno socialista de Felipe González (1982-1996) las cosas empezaron a cambiar; fueron años de plomo, pero paulatinamente las víctimas fueron ganando protagonismo y Francia fue colaborando cada vez más eficazmente –su suelo es la base de operaciones de ETA-; pero los socialistas cayeron en la tentación de emplear el terrorismo de Estado, la gran chapuza de los GAL.

Con el gobierno “popular” de José Mª Aznar (1996-2004) –él mismo víctima de un atentado cuando era jefe de la oposición, del que salió con vida gracias a un milagro y al blindaje de su vehículo-, la lucha contra ETA entra en una fase de instrumentos legales y acción judicial muy decidida, en la que se debilita mucho a la banda, se desmonta su aparato logístico y su entramado económico, se combate su entorno social y político, -hasta cerrar un periódico, votar con la oposición socialista la llamada “Ley de partidos” e ilegalizar el partido político que le da cobertura en las instituciones (HB, Herri Batasuna)-, se consigue que ETA sea incluida en la lista de grupos terroristas de casi todo el mundo, y, lo más importante, se da todo el apoyo a las víctimas y se moviliza a la opinión pública.
Todo este esfuerzo puede irse al garete de un plumazo ahora.

El gobierno socialista actual, que preside José Luis Rodríguez Zapatero, parece poseído del deseo frenético de pasar a la Historia como el que logró la paz, para lo cual es de temer que intente tomar atajos, dentro del clima político general de disolución del modelo nacional de Estado que estamos padeciendo, algo que tiene que ver con el nacionalismo y que abordaré en otro artículo, pues este ya va siendo excesivo.

Ahora estamos en plena efervescencia, es verdad que existe una posibilidad de que ETA desaparezca que antes no existía, pero el “alto el fuego permanente” dice poco, los terroristas aún tienen que rendirse del todo, y el gobierno tiene que exigirlo, no negociarlo. En el enlace siguiente copio tres comunicados de prensa del FORO ERMUA y de la Asociación Justicia y Libertad; se que son una visión parcial de una cuestión muy complicada, pero es la más cercana en estos momentos a mi percepción.

Estoy dispuesto a contestar todas las preguntas y comentarios que queráis hacer.

miércoles, marzo 22, 2006

Dos años después del 11M



Para empezar, quiero enviar un afectuoso saludo a todos los miembros de PLANISFERIO y a todos los lectores de este blog, desde la maravillosa ciudad de La Alhambra, al pie de la imponente Sierra Nevada, en este rincón suroccidental de Europa, tan cercano a África.

Veo que mis predecesores están atacando directamente cuestiones de rabiosa actualidad; sin embargo, yo prefiero hacer primero una breve puesta en escena de qué está pasando en España, porque aquí están pasando cosas, muchas, importantes, graves.

Como supongo que es conocido, desde 1996 hasta 2004 ha gobernado España un partido de los llamados “de derecha”. Sin entrar en disquisiciones, ese gobierno puso orden en las cuentas públicas, acorraló al terrorismo separatista vasco, asumió cierto liderazgo en la Unión Europea y se decantó por una alianza estrecha con Inglaterra (Blair) y Estados Unidos (Bush).

Esta última decisión conllevó una clara toma de posición al lado de EEUU en el conflicto iraquí, convirtiéndose en un activo aliado de la política norteamericana. Aunque la intervención sobre el terreno no fue militar, el apoyo a la invasión de Irak produjo en España un clamor de NO A LA GUERRA hábilmente capitalizado por la oposición y que el gobierno no quiso escuchar.

Quizá este movimiento contrario a la guerra no hubiera sido decisivo de no ser porque el 11 de marzo de 2004, 3 DÍAS ANTES de las elecciones generales, explotaron varias bombas en trenes de cercanías repletos de pasajeros en Madrid, con el resultado de 199 muertos y cientos de heridos. Este atentado, que enseguida fue atribuido a redes del terrorismo islámico, pudo provocar el definitivo vuelco del electorado el 14 de marzo.

El partido socialista llegó al poder casi sin esperarlo, con un candidato a la presidencia prácticamente desconocido, la legitimidad de su victoria cuestionada y la necesidad de pactar con otras fuerzas políticas. El partido popular (centro-derecha) se encontró en la oposición también sin esperarlo, sin aceptar su derrota y aislado políticamente.

Estos dos años de gobierno socialista han visto muchos cambios importantes, cada uno de los cuales quizá sea interesante analizar con algún detalle en artículos posteriores, que han puesto en cuestión la Constitución vigente y abierto un proceso de reforma constitucional larvado. Cito algunos sin afán exhaustivo:

- alianza política con los nacionalistas catalanes,
- debilitamiento de la política anti-terrorista (escribo justo el día en que ETA –banda terrorista independentista vasca- ha anunciado una “tregua permanente”),
- aprobación de una ley de “matrimonio” entre personas del mismo sexo,
- tramitación de una nueva ley de educación,
- aprobación de una nueva ley de reproducción asistida,
- aprobación de una ley de “violencia de género”,
- impulso de una visión intervencionista y laicista del Estado,
- revisionismo revanchista de la Guerra Civil
- enfrentamiento con la Iglesia católica,
- cambio de alianzas internacionales,
- retirada unilateral de las tropas que teníamos en Irak,
- adopción de una serie de planteamientos ideológicos de corte radical bajo nombres rimbombantes (alianza de civilizaciones, patriotismo social, profundización en la democracia, democracia paritaria...).
- por no hablar de la ley anti-tabaco.

Precisamente esta última cuestión, la del humus ideológico del presidente Rodríguez Zapatero, está resultando de las más interesantes, un a vez desvelado que quien parecía no tener una idea clara de lo que quería, SÍ la tiene, y la está aplicando, con gran sorpresa de propios y extraños: la que ya se llama “ideología invisible”, a la que espero dedicar la próxima entrada.

Desde esta, a pesar de todo, maravillosa España.