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jueves, febrero 11, 2010

Desayuno con Obama

Aunque suene a Desayuno con diamantes, no tiene nada que ver con la famosa película de Edwuards protagonizada por la sofisticadísima Audrey Hepburn. Se ha escrito mucho sobre el último Desayuno Nacional de la Oración de Washington, por sus innegables implicaciones políticas y religiosas, al que el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero ha sido invitado como orador: ¿que pinta un político laicista como Zapatero en un acto con tanta carga cristiana? ¿Se trata de una claudicación con tal de lograr la amistad con el todopoderoso Obama y alinearse con lo que le hacen representar como precoz premio Nobel de la Paz? ¿Qué se hubiera dicho en España si el que hubiera sido invitado hubiese sido José María Aznar, anterior presidente, en tiempos de Bush?

La oposición de derecha ha aprovechado para subrayar todas las inconsecuencias de este hecho, mientras el Gobierno lo justificaba como un "respeto a las tradiciones de otro país", y los aliados de izquierda preferían no entrar al tema para no perjudicar al presidente. El tono de los opinadores en medios de comunicación ha sido mayoritariamente irónico y burlón, cuando no directamente satírico, más quizá porque la cosa se prestaba a la befa que porque tuvieran verdaderos reparos que hacer.

Jorge Trias Sagnier, político "de derecha" y frecuente columnista, que estuvo presente en dicho Desayuno, ha escrito un breve comentario en su blog, que traigo a colación porque me ha gustado su tono informativo y ponderado. Poco antes escribió otra entrada en la que explica con más detalle en qué consisten estos Desayunos Nacionales de Oración.

domingo, octubre 12, 2008

Más atención a África

12 de octubre. Día de muchas (¿demasiadas?) conmemoraciones y efemérides, y por tanto creo que un buen día para hacer girar alguna mirada española de América hacia otros lugares.

Amigos americanos, que nadie se sienta herido ni ofendido, pero el típico colonialismo español que ustedes nos achacan es el marco en el que voy a escribir esto... sobre África.

¿Por qué colonialista? Pues porque soy un ciudadano acomodado de un país del Primer Mundo, de su parte Norte y más rica, de hecho, que no ha pisado nunca África y que sin embargo va a escribir como si lo supiera todo de dicho continente, o al menos de la relación de España con él. He ahí por tanto otra muestra de colonialismo: un país diminuto se relaciona con un continente. Pido perdón por todo ello.

Mi tesis es que para el futuro de España, los continentes americanos ya no son los escenarios principales (en efecto, ni siquiera el continente que empieza en Canadá). El continente más importante para el futuro inmediato de España es África.

No digo en absoluto que América deje de ser importante o incluso esencial, sino que no estamos dando a los países africanos la importancia que deberíamos en relación a lo que su evolución afectará a la nuestra. Espero que el breve catálogo que sigue de temas candentes y pendientes de España con África, ayude al plantemianto de mi idea, y al cambio.

- Marruecos. Es dificil exagerar la importancia creciente de los países del Magreb para España. Marruecos es destino turístico y de inversiones (sobre todo mientras sus trabajadores no puedan organizarse y exigir sus derechos a las empresas europeas), y procedencia de importaciones esenciales que deberían aumentar si finalmente Europa deja de subvencionar su agricultura. El Sáhara Occidental es una herida abierta para muchos españoles y una vergüenza más de nuestro pasado, así como la principal falla en las relaciones hispano-marroquíes, dejando aparte las aprovechadas menciones de los políticos marroquíes a las españolas Ceuta y Melilla. Lamentablemente, se han encontrado yacimientos de importantes materias primas en lo que debía ser el más nuevo país africano, por lo que casi con toda seguridad dicho país seguirá siendo la patria imaginada de miles de refugiados. Por otro lado, Marruecos es la puerta de salida preferida por cientos y cientos de migrantes que buscan su vida en España y Europa, perdiéndose cientos de vidas al año en el Estrecho de Gibraltar. ¿Puede haber razón más importante por la que prestar atención a un país al que hemos cargado con la inmigración que nosotros (ya) no queremos?

- Argelia. Un país roto y masacrado por guerras civiles e islamismo radical terrorista, precisamente por eso demasiado buen caldo de cultivo para la radicalización de una población a la que un estado muy volcado en conseguir colaboraciones de empresas extranjeras (francesas y rusas como Gazprom, capaz hasta de despreciar después de firmado contrato a las empresas españolas) para la explotación de sus ingentes recursos energéticos (de los que seremos los principales o segundos principales clientes), no logra dar ni realidad ni esperanza, y por tanto muy proclive a engrosar células terroristas dispuestas a la mayores salvajadas. Junto a Marruecos, es el otro gran centro en el Norte de África para las luchas neocoloniales de Francia y España, ahora protagonizadas por sus empresas multinacionales.

- Mauritania. Pese a la importancia capital de los caladeros de pesca de Mauritania para la flota pesquera española, o precisamente por eso mismo, el golpe de estado militar reciente en aquel país ocupó unas cuantas páginas de periódicos cuando ocurrió, y después... nada más. Apenas hay información en los grandes medios españoles sobre las libertades y su carencia por la población de otro país clave para algún interés español (toda vez que la libertad y los derechos humanos individuales no lo son, como demuestran tantas historias de migrantes cazados entre la espada marroquí y la pared española).

- Senegal, Guinea Bissau... Son algunos de los países (ya del "África negra") donde más esfuerzos puso el ejecutivo anterior (sobre todo el ministro Jesús Caldera) de cara a prevenir la demasiado intrépida migración ilegal de miles de ciudadanos desesperados desde la zona hasta las relativamente cercanas Islas Canarias, por la vía decente de procurar ayudarles en su desarrollo. Experiencias fallidas y un cambio (en mi opinión "hacia la derecha") en el equipo de gobierno de Rodríguez Zapatero, han hecho que esos esfuerzos decaigan y de nuevo la sombra de la ignorancia sobre esos países caiga sobre nosotros, convenientemente asombrados (cada vez menos) por las escenas de cayucos a rebosar de personas negras y escuálidas (y en ocasiones muertas, para vergüenza del peiroismos nacional), o sus historias de mafias y compañeros ahogados. Las relaciones con esos países deberían retomarse y relanzarse con fuerza, pero con amabilidad, firmeza y respeto, para que no se reproduzcan incidentes vergonzantes para todos como el rechazo, ya en su suelo nacional, por Gambia de un avión con cien migrantes gambianos debidamente identificados que iban a ser repatriados (como información añadida de lo que un proceso así cuesta, diré que cada migrante estaba acompañado de un policía español, y contaba con una cierta cantidad de euros para sí, dados como ayuda).

- Somalia. Cambiamos de océano, hacia el país que, teóricamente, debería estar haciéndonos replantearnos nuestra filosofía como parte del escenario mundial. Piratas de nacionalidad somalí han apresado un barco pesquero español, en una campaña que culminó con el secuestro de un buque lleno de armamento y propietarios menos pusilánimes que España. El secuestro de barcos de pesca europeos es el principal negocio para muchos en un país bastante más deshecho incluso que Argelia, sin autoridades públicas claras, y para cuya población los barcos de pesca extranjeros son una importante fuente de empleo. Lo mismo que para sus recursos marinos muchos consideran esas flotas como impunes expoliadores. En aquel caso, el secuestro se "resolvió" con un rescate de cuantía indeterminada, pero que se sabe ha afluido en parte a las arcas del terrorismo internacional, revelando que dichos grupos son los que detentan el poder en buena parte de África, entendiendo por "poder" el de manejar y conducir el dinero, al modo de Chomsky. Para evitar situaciones parecidas, España, dentro de una operación europea (quizás de las primeras en que Europa interviene como algo semejante a la unidad, y de forma militar), ha enviado un avión de vigilancia con equipamiento electrónico y, si mal no recuerdo, ¡diez soldados! Claro que la alternativa habría sido enviar una flota militar al Índico, como pedían los empresarios pesqueros vascos.

Me dejo decenas de países con los que España podría y debería afianzar sus relaciones diplomáticas, sobre todo si, como parecía antes de la "crisis", buena parte del continente africano estaba a punto de alcanzar un primer escalón hacia la salida de la pobreza contumaz a la que la geografía, la corrupción y el colonialismo europeos, entre otros factores, la habían reducido durante el pasado siglo. Si este análisis se acercase a la realidad, creo que se podría ver un país, España, que no sabe demasiado bien por dónde le viene el viento, dubitativo entre la colaboración y el colonialismo militar, demasiado solo y bienintencionado como para intentar atajar por sus propios medios los problemas africanos que se están volviendo nuestros problemas en uno de esos efectos no deseados de la globalización neoliberal. Un país, en definitiva, que sólo los últimos años ha intentaco comenzar a practicar algo que se pueda llamar "política exterior hacia África", y que por tanto está a varias décadas de Francia, algún siglo de Inglaterra y a años pero a ingentes cantidades de dinero detrás de Estados Unidos, o, sobre todo, China.

Una política exterior que a no mucho tardar se las tendrá que ver con efectos graves del cambio climático, como la invasión de especies africanas de nuestros ecosistemas. Algo que seguramente no entra dentro de los ámbitos de la política exterior... si no consideramos que algunas de esas especies pueden transmitir enfermedades mortales y epidémicas.

lunes, enero 14, 2008

Rifirrafes entre la Iglesia y el Gobierno en España

Los últimos tiempos estamos viviendo el enfrentamiento más enconado entre la Iglesia católica española y el estado, personificado en su Gobierno, presidido como se sabe por José Luis Rodríguez Zapatero. La jerarquía eclesiástica española se ha alineado claramente en contra de muchas de las leyes que Rodríguez Zapatero llama avances en derechos, como la liberalización del divorcio (conocido ya como "divorcio express") o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero no se ha quedado ahí, y ha entrado también en otros temas, de índole claramente más política, como la unidad territorial de España, o la nueva asignatura creada por el Gobierno para inculcar los valores que le sostienen en la juventud, llamada "educación para la ciudadanía", que los obispos y muchos padres católicos ven como una intromisión intolerable del Estado en su derecho a educar a los hijos.

Mirando un poco más a fondo, todo este griterío (porque así es como se vive la política en España, a gritos, y porque así han actuado la mayoría de los obispos en sus amargas quejas por la pérdida del poder heredado del régimen franquista que aún les queda -básicamente la educación privada religiosa y el Concordato con la Santa Sede), se puede entender como la puja entre dos gigantes de la filosofía -la religión y el estado liberal- por controlar a las personas, dándole, por favor, a "controlar" el significado más leve posible.

El Gobierno es claramente de izquierdas, más de hecho que otras corrientes del propio Partido Socialista Obrero Español, y si durante los ocho años de gobierno del Partido Popular la Iglesia prácticamente estuvo ausente de la arena política, durante la presente legislatura se ha podido ver a obispos españoles en diversas manifestaciones de la derecha política, a las que, sin duda, tienen todo el derecho individual a ir, pero en las que, como en todo evento en que concurran personas con cargo, su presencia representa un apoyo incontestable al tema de la manifestación, que, como digo, en el caso de las del Partido Popular (y organizaciones afines) siempre han sido de claro enfrentamiento al Gobierno, un ataque siempre trufado de insultos y hasta amenazas.

Desde que aceptamos que el resto del mundo no es católico y no va a poner la otra mejilla, es lógico que el Gobierno se revuelva, sobre todo si la jerarquía eclesiástica organiza una manifestación, oficialmente contra algunas de las medidas gubernamentales citadas al comienzo, que se acaba volviendo la ocasión de mentir y lanzar acusaciones sin sentido, como que aquellas medidas "rompen la democracia" en España. La actitud de la Iglesia en todas o casi todas las medidas sociales del Gobierno ha sido una oposición nada constructiva, y es probable que si sale de nuevo elegido Rodríguez Zapatero en las próximas elecciones las relaciones con el Vaticano sufran algún cambio brusco, sobre todo para el status de la Iglesia en España, con un número de feligreses que disminuye al mismo ritmo que aumenta el de los que directamente la odian. Puede ser, como reseña hoy ABC (el periódico monárquico, católico por antonomasia, decano de la prensa escrita española), que el P.S.O.E. pierda del orden de medio millón de votos de católicos en las próximas elecciones legislativas, pero también lo es que la posición eclesiástica es tan reaccionaria estos días que hasta el Partido Popular se ha alejado someramente de esa postura, aclarando que no va a modificar (derogar) ninguna de las leyes polémicas que supusieron la excusa de que la Iglesia saliese a la calle a protestar (aborto, divorcio, matrimonios homosexuales...), aunque para "contentar a la parroquia" (frase hecha) anuncia la creación de una "Ministerio de la Familia"...

He dado mi opinión, de una forma más personal que aquí, en estos dos artículos de mi blog:

Son dos notas motivadas por el desgarro interno que me supone ver pelear a las dos corrientes de pensamiento que me configuran, como persona de izquierdas (pero no tanto como Rodríguez Zapatero) y católica (pero no precisamente al modo de los obispos) que me considero. Pero más desazón me da ver que quien tiene claramente las de perder en esta lucha absurda es el catolicismo en España. No ya la Iglesia como institución, a la que no podrán quitar colegios privados ni casilla propia en la declaración de la renta, y que aunque perdiese todos los privilegios que le otorga en Concordato, seguiría siendo la más rica y potente de las organizaciones religiosas. Desde un punto de vista mundano, el poder de la Iglesia católica en España está mejor que bien apuntalado. Pero no es labor de la Iglesia apalancarse en el poder económico y político de sus fieles, ¡sino aumentar el número de éstos! ¿Acaso no es nuestra empresa la salvación de las almas? ¿Por qué seguimos pidiendo (peor: exigiendo) a quien no comulga con nosotros que promueva nuestro mensaje (a cambio de nada, o tal vez de ataques políticos) y no nos centramos en la predicación y en la resolución (que no ocultación alevosa) de nuestros problemas, quizás el principal de los cuales, la pederastia, es uno de los mayores males que asolan a la Iglesia? ¿Qué fórmula matemática nos asegura que es mejor creyente una persona educada en un colegio religioso? Al menos de entre mis conocidos, todos detestaron la experiencia y pocos sé que sean católicos practicantes, y yo mismo, que sí lo soy, he sido educado siempre en colegios públicos y en la mayoría de cursos he dado Ética y no Religión. ¿Me convierte eso, o ls ideas que aquí presento en peor católico que un fiel del Opus Dei, por poner el ejemplo de la asociación religiosa española más detestada?

Tal y como escribí en el segundo artículo que he enlazado, no se trata de vendernos por un mensaje más agradable para las personas, si creemos en éste, ciertamente más duro, pero también más consecuente y bello. Pero no seamos al menos tontos de vender dicho mensaje mal. No podemos tener dos caras: la buena de la iglesia de base, y la mala -porque lo es, para el resto- de la curia española.

domingo, julio 22, 2007

Justicia obsoleta

Curiosamente, este post sólo enlaza "de refilón" con el que publicó aquí ayer Marta, pero al menos me gustaría empezar por ese punto de contacto, para poner en antecedentes al lector o a la lectora.

España es un país donde se admite desde hace tiempo que la actividad reproductiva de los "nacionales" es bajísima, y donde las políticas públicas de apoyo a la fecundidad son más bien rácanas, aunque el índice de natalidad ha aumentado recientemente, admitiéndose sin sonrojo (¿por qué habría de haberlo?) que es un aumento debido sobre todo a las familias que han llegado de fuera o se están formando a partir de personas que acaban de llegar.

En este marco cabría incluir una medida anunciada en el pasado debate sobre el estado de la nación (curioso nombre para una reunión de políticos profesionales en la que muchas veces no están más de la mitad de los que deberían, ni siquiera cuando hay cámaras grabando, para vergüenza de nuetra "democracia", llevada a cabo en el Congreso de los Diputados, y donde unos se defienden como gatos panza arriba y otros usan las peores tácticas de la dialéctica para demostrar que ellos lo estarían haciendo mejor), por el Presidente Rodríguez Zapatero, por la cual se entregarán 2500 euros por nacimiento o adopción a cualquier pareja (¿de hecho? ¿Matrimonio? ¿De cualquier tipo?) siempre y cuando fuese entre el pasado 3 de julio y el final del año. (Una medida populista y electoralista, pero que independientemente vendrá muy bien tanto a las parejas afectadas como al partido en el poder).

Por otro lado, nuestro país es una monarquía parlamentaria, al modo británico, pero arrastra, o mejor, es impulsada por, desde tiempo inmemorial una tendencia malsana hacia lo antimonárquico y lo anti-borbónico. También es un país donde la red de redes es claramente liberal (aunque no siempre neoliberal), y donde hay una presunta libertad de expresión, así como una revista humorística semanal, que suele aparecer los miércoles y se llama "El Jueves". "Sólo" treinta años de publicación les avalan como un referente claro del humor satírico en España.

¿Cómo entroncan entre sí todos estos párrafos? En esta fotografía. La versión completa, no apta para menores de 18 años, incluye una caricatura femenina , y aunque no esté absolutamente explícito, el dibujo caricaturizaría al Príncipe Felipe y su esposa, Letizia Ortiz de Rocasolano, manteniendo relaciones sexuales... Dicha versión completa no es difícil de encontrar en la blogosfera española.

El revuelo no ha venido de la "ordinariez", ni de que se sugiera que los de la realeza no dan un palo al agua, sino de una decisión "antológica", tomada por cuenta y riesgo propios, sin petición de la Corona para ello, por un representante de esa fauna autóctona española tan "cañí", el juez estrella Del Olmo, que a instancias de la Fiscalía General del Estado ordenó el secuestro en puestos de venta de todos los ejemplares del número de El Jueves de esta semana, así como del "molde", para evitar la replicación del mismo.

Atención a la palabra: el molde. Como si estuviéramos antes de la era de Internet, como si aún se trabajase exclusivamente con imprentas y no se pudiese replicar, copiar, reproducir una misma obra en millones de sitios a la vez. Eso y la mera actitud de secuestro de una obra cultural (el humor y la sátira son cultura, salvo que se quiera renegar de toda la Grecia clásica, por ejemplo) es lo que nos hace preguntarnos a más de uno si estamos a las fechas que estamos o si hay quien sueña y actúa despierto como si aún estuviéramos tres o cuatro décadas atrás...

Desde luego que no hay dudas de la intención sarcástica por medio de ese recurso que es el insulto velado; por supuesto que la pose de los dibujos es provocativa; por supuesto que el dibujo es un atentado al honor de esas personas, pero eso ya está tipificado en nuestras leyes, y cuando ocurre contra cualquier otra persona que no sea de la Casa Real, hay juicios por ello. La acción del juez, que imputa un delito de injurias contra la Corona (de los que un terrorista devenido en político como Arnaldo Otegi ha salio absuelto en más de una ocasión), muestra una visión rancia, antigua y si atendemos al asunto tecnológico, obsoleta, de lo que es la justicia, o de lo que debería ser, y no digamos ya de la visión que de la sociedad española mantiene este señor, el juez Del Olmo, quien no ha sabido ver el efecto amplificador de su medida, que ha dado a El Jueves una notoriedad pública y hasta internacional que no se pensaban conseguir ni en otros treinta años de excelente humor.

sábado, abril 21, 2007

Los políticos y el pueblo

En España estamos en tiempos pre-electorales (o sea, como siempre...), y aunque vayan a ser unas elecciones municipales y autonómicas en algunas comunidades (esto es, para elegir a los equipos de gobierno de los ayuntamientos y a los componentes de los parlamentos regionales), las máximas figuras de los grandes partidos y las maquinarias de éstos están trabajando ya a tope para intentar ganarse los votos de la ciudadanía. Este tipo de elecciones siempre se han visto por estos lares como una especie no sé si de "primarias" o si de macro sondeo electoral para las generales (las "legislativas"), y sus resultados suelen ponerse como preludio de lo que puede ocurrir en éstas, que, por ejemplo en esta ocasión, las seguirán dentro de un año, aproximadamente.

Quizás por ello, quizás por el tenso momento político que vivimos tras la tregua rota de E.T.A., quizás por seguir la iniciativa televisiva francesa, la televisión pública Televisión Española ha emitido sendos programas en los que cien ciudadanos (en cada uno) habían de lanzar cada uno una pregunta a José Luis Rodríguez Zapatero, y a Mariano Rajoy.

Debo reconocer que no vi ninguno de los programas (a esas horas de la noche prefiero mil veces la ficción bien contada de un libro o de una película, que la disfrazada de realidad que los políticos quieren hacernos creer), pero lógicamente al día siguiente todos los medios de comunicación que sigo me hicieron imposible abstraerme de lo dicho por uno y por otro.

Siendo buena persona, voy a pensar que el hecho de que si de un total de más de cien preguntas (no hubo tiempo para las cien preguntas en ninguno de los dos programas) a los dos líderes la prensa española se ha quedado sobre todo con dos detalles, ello se debe a la deformación profesional del periodismo conocida como resumen. Pero lo cierto es que los dos detalles que voy a comentar, creo que muestran bien a las claras el mensaje que quiero exponer hoy aquí.

En su programa, el Presidente se las vio con un señor de Navarra, que le preguntó por el precio de un café. Rodríguez Zapatero respondió que valdría unos ochenta céntimos. Parece ser que ese precio es demasiado barato, y eso fue tomado al día siguiente por todo el mundo como una muestra de la lejanía del presidente de un gobierno democrático respecto de los ciudadanos. Ciertamente ha habido una escalada de precios increíble en nuestro país desde la llegada del euro (que en sí mismo habrá tenido algo que ver directamente, pero que en realidad ha sido tomado como la excusa para el encarecimiento de los productos por todos aquellos que venden algo), pero desde luego el precio del café no es en absoluto uniforme en nuestro país. De hecho, dudo que muchos sepan lo que vale, puesto que si se toma con más gente es habitual pagar rondas completas, o si no, también lo es tomarlo con algo de comer. Pero ahí está el dato: nuestro presidente no sabe lo que le cuestan las cosas del día a día a sus ciudadanos.

Por su parte, Mariano Rajoy respondió esta misma semana en un programa de igual formato, también con el mismo moderador, y con la ventaja de conocer a qué se podía enfrentar. Quizás por ello consiguió responder (quién sabe si satisfactoriamente para sus interrogadores) a más preguntas. La que al día siguiente se llevó la atención, sobre todo de medios relacionados con la izquierda del país, fue una que no respondió. Una jubilada pensionista le mencionó la cuantía de su pensión, trescientos euros al mes, pero Rajoy no quiso responder con su sueldo. Todo el mundo sabe que el sueldo de cualquier cargo público del nivel de Rajoy es altísimo, pero no se sabe por qué causas, no lo llegó a decir. ¿Qué puede demostrar eso? ¿Falta de transparencia? ¿Falta de confianza en su mensaje? ¿Una táctica recomendada por sus asesores de campaña? No se sabe, pero al día siguiente, y para no ser menos, todo fueron críticas. Entre las cuales, la de José Blanco, cargo del PSOE, que declaró su sueldo mensual en seis mil euros. ¡Madre mía!, pensé yo, con perdón. No sé si es mucho o poco para ese tipo de cargo, ni tampoco en relación con el resto de Europa, pero a mí me parece un dineral..., ¡sobre todo para alguien a quien le hacen el trabajo!

En conclusión de todo ello, yo, personalmente, saco dos conclusiones: la democracia ha criado su propia casta, tan alejada de los mortales comunes, como dos castas hindúes, o como la plebe y la nobleza en nuestro pasado común. Sus componentes, los políticos, están por encima del pueblo en varios sentidos, como el judicial (hace falta una decisión adicional para llevar a juicio a un parlamentario, haya hecho lo que haya hecho), económicos (ganan cantidades inimaginables para la masa trabajadora, que tiene que luchar y sudar mucho mes a mes por su sueldo) y, además, no saben apenas de la realidad que gobiernan, o que dicen gobernar.


¿Cómo es la cosa en otras latitudes? ¿Necesitamos cambiar y si cambiamos nos irá mejor? Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ¿cuánto cuesta un café en vuestros países? ¿Cuánto ganan los jubilados? ¿Y vuestros políticos?