Mostrando las entradas con la etiqueta derechos humanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta derechos humanos. Mostrar todas las entradas

viernes, agosto 22, 2008

¿Por qué en Venezuela se está muriendo la democracia (si es que ya no está muerta)?

La bandera invertida de mi país es un mensaje al mundo, en especial a mis hermanos de Iberoamérica y a todo el que cree en las libertades individuales y la democracia. Venezuela está en peligro, ciertamente desde que llegó al poder el líder de la antipolítica que ha generado un proceso de desinstitucionalización del sistema democrática y del Estado de derecho con el apoyo de una parte de la población, pero aun más en este mes de agosto, porque delante de todos se ha dado un golpe de Estado pero como no hubo violencia nadie se da cuenta o no se quiere dar.
No es fácil comprender lo que ocurre en Venezuela, pero el hecho cierto es que desde la llegada al poder del militar exgolpista Hugo Chávez (en 1992 intentó derrocar por las armas el gobierno electo de entonces), este inició un proceso de desinstitucionalización de la democracia que nació en 1958 y que fue modelo de para el continente (en los setenta Venezuela poseía la más numerosa clase media de Iberoamérica, y gozaba de libertades públicas). Es verdad que la misma había entrado en crisis desde la década de los ochenta por la inestabilidad de los precios petroleros y la incapacidad del modelo de"Estado cepalista y rentista" para responder a las crecientes demandas de la población, razón por la que una buena parte de los electores optó por el candidato que representaba un cambio radical del sistema creyendo que esto generaría el bienestar que había perdido. En adelante, y en próximas entregas, explicaremos el proceso de quiebre de las instituciones democráticas con su paralelo que ha sido la personalización y centralización de todo el poder (político, social y económico, e incluso cultural) en manos de Hugo Chávez.
La desinstitucionalización de la democracia venezolana (y la construcción del personalimos chavista) se ha llevado a cabo por varios medios, pero en especial podemos identificar cuatro:
1) la Constituyente de 1999 (en la que los seguidores de Chávez tenían 116 diputados de 120 con sólo sacar el 60% de los votos debido a un injusto sistema electoral) que permitió: redactar una nueva Constitución (que no es muy diferente a la anterior en los principios del Estado de derecho, pero que incrementó las funciones y el poder en manos del Presidente, entre los que se debe resaltar el monopolio de la decisión sobre los ascensos de la oficialidad militar, permitiéndole además la reelección inmediata por sólo un período y el incremento de 5 a 6 años de gobierno), y designar todos los poderes del Estado (salvo el legislativo y el ejecutivo, y las gobernaciones y municipios) en los que colocó militantes del partido de gobierno, violando los principios, incluso de la nueva Constitución. Al año siguiente llevó a cabo unas megaelecciones en los que conservando su popularidad obtuvo la mayor parte de los cargos en el resto de los poderes de elección (en muchos lugares se habló de fraude). Estas fueron las primeras elecciones en los que los candidatos del partido de gobierno usaron todos los recursos del Estado, violándose el principio democrático de equidad en las campañas, y si sumamos a ello que la nueva Constitución prohibía el finaciamiento público de los partidos, la oposición tuvo muy pocos recursos (este mecanismos ha existido desde ese momento, y ya parece que fuera normal cuando es algo prohíbido en toda democracia seria). Con estas acciones obtuvo todo el poder político, dejándole unos pequeños espacios a la oposición. Es así como se había eliminado un principio fundamental de toda democracia: la autonomía de los poderes, ya todos respondían al ejecutivo. De cara el mundo se pensaba que Chávez representaba un gobierno con amplio apoyo popular (¿acaso no ganaba todas las elecciones?), pero todos sabemos que una democracia moderna no se reduce a elecciones, sino que también debe existir autonomía de los poderes entre otras características como apego a la constitucionalidad y los derechos humanos en especial la libertad de expresión, y las elecciones tienen que ser universales, libres, secretas y equitativas; pero el mínimo se estaba cumpliendo... por eso el mundo no hizo caso a este pequeño detalle del equilibrio de poderes.
2) El control de la empresa petrolera venezolana (no se puede olvidar que Venezuela es un Estado rentista petrolero cuya economía está dominada por este recurso y el Estado que posee su propiedad y su industria), y el dominio de la Fuerzas Armadas Nacionales. Ambos objetivos se lograron con dos hechos que generaron una gran inestabilidad en el gobierno (abril, 2002), e incluso la salida de Chávez del poder por unas horas: una huelga petrolero, una gran marcha de la población en respaldo a dicha huelga, y la reacción de un sector importante de los militares que le pidieron la renuncia al Presidente. Estos hechos fueron utilizados por este para expulsar de la empresa petrolera a casi todo su personal profesional (20 mil técnicos y profesionales del petróleo) con lo que se eliminó de esa forma la meritocracia y autonomía de dicha empresa con respecto al gobierno (la consecuencia de esto ha sido el deterioro de la industria en lo que respecta a su competitividad internacional, y la politización de la misma). En relación a los militares, estos sucesos le permitieron la persecusión de todo oficial que fuera sospechoso de no apoyar el movimiento de Chávez; y lo más importante: la eliminación de la meritocracia y la obediencia por el rango militar, de ahora en adelante el principio de jerarquía, al igual que el resto del Estado, sería dominado por la sumisión a la voluntad de Chávez. Es así como se inicia un proceso de fusión etre el Estado y el partido de gobierno.
En la próxima entrega, le explicaremos los dos siguientes, siendo el último el más grave de todos: el llamado "paquetazo" o "golpe de estado de papel".

martes, abril 15, 2008

Deporte y política, olimpismo y China

A petición de Marta traigo aquí una nota que no pensé fuera merecedora de estar aquí, más que nada porque me he "especializado" en el tema "España", aunque ciertamente os tengo un poco abandonados últimamente. Fue publicada inicialmente aquí, donde también podeis encontrar algunos comentarios.


El negocio olímpico no le está saliendo redondo a China. Por ahora, porque lógicamente los Juegos se van a celebrar y todos sabemos qe estas cosas traen dinero consigo. Sin embargo, hay algunas preguntas de respuesta incómoda o inexistente que están practicando todos los que se manifiestan al paso de la llama olímpica por los suelos de las democracias liberales occidentales cuyo sistema económico está adoptando el gigante chino después de décadas, y que dichas sociedades no están sabiendo responder, por encima del simbolismo hueco de la ausencia de tal o cual líder de la ceremonia de apertura.

La principal de esas preguntas es si puede estar el deporte por encima de los derechos humanos en particular y de la política en general. Que nadie se lleve a engaño: por muy aficionados ("amateurs") que puedan parecer o incluso ser muchos de los deportistas que acudirán a China este verano, el deporte es un negocio más, y cuando se disfraza de "olimpismo", un negocio sucio, pues se reviste de algo aparentemente blanco e inmaculado como los valores del Barón de Cubertin. Y para ser más fuerte y llegar más alto y más lejos el individuo se tiene que entrenar y esforzar, pero la comunidad no tiene por qué ser democrática. China lo está demostrando sobradamente los últimos diez años, y seguirá haciéndolo ahora que después del comunismo ha descubierto el otro "ismo" que mejor lava los cerebros modernos: el nacionalismo.

Y si todos los países y empresas suspiran por entrar en los mercados chinos y una vez allí son capaces de lo que sea por permanecer (visto además que "aquí en Occidente" realmente no hemos reaccionado ante ello), ¿qué puede hacernos pensar que la empresa olímpica es distinta?

China no ha devenido dictadura los últimos años, sino que cuando se le concedió la organización de unos Juegos más que depauperados de su sentido original, llevaba ya a sus espaldas muchas décadas de represión. Se sabía perfectamente lo que se hacía, y Tíbet lleva en manos chinas varios siglos.

¿Qué hacer? Pues en un mundo perfecto los Juegos se celebrarían siempre en países democráticos, pero este mundo no lo es. Sabemos que en China no hay apenas ninguna de las libertades individuales y colectivas de que gozamos nosotros (éstos serán las primeras Olimpíadas netamente cibernéticas, ¿veremos lo estrambótico de la censura china?, ¿o la persiana se levantará mínimamente para los extranjeros, al modo cubano hasta hace poco?). Sabemos, o intuímos, que en Tíbet puede haber ocurrido algo grave, con monjes tan budistas y tan militantes como los de Burma, a los que se hizo sin embargo más caso, pese a ser China la potencia que mantiene a la junta militar birmana. La respuesta lógica sería boicotear esa farsa que van a ser los Juegos del 2008.

¿Que eso va en contra e muchísimos intereses económicos? Pues claro. ¿Va a llevar apertura el olimpismo a China? Iluso quien lo crea: el olimpismo, hoy en día, no es más que una corriente financiera más, que va a tocar con su varita mágica a un país que se desarrolla increíblemente en lo material sin apenas libertades. Más dinero. Más madera.

Pero así funciona el mundo: se hace y se deja de hacer lo que quiere el Gran Capital, no el pueblo.

Por cierto, la excusa de que los deportistas no tienen la culpa: claro que no, ¿pero acaso van a participar con banderas de Tíbet, vestidos de naranja o cederán trofeos a las causas perdidas de antemano en China? ¿Es más importante su lucimiento personal que los derechos humanos en China?

Pensemos un momento: ¿se podrían celebrar estos juegos en Cuba?