miércoles, octubre 18, 2006

La Guerra de Iraq: Un desgaste en dos frentes




“El no previsto estado de división, terrorismo y parálisis institucional que el intenso nivel de violencia ha creado en Iraq, ha dejado en evidencia que la estrategia militar y política seguida por los EEUU en este país árabe, fueron desde un comienzo erradas”.

Junto con debilitar la capacidad de acción de Estados Unidos en su declarada guerra contra el terrorismo, el actual curso de la ocupación de Iraq está erosionando seriamente la credibilidad de la población norteaméricana, en la capacidad de la administración Bush de salir airoso de una de las intervenciones militares más polémicas de los EEUU.

Este es el caso, porque el peligro para la estabilidad regional que el actual grado de violencia en Iraq ha alcanzado, supera por cierto el grado de amenaza que el dictador iraqí pudo haber representado para la paz regional y los intereses de seguridad del mundo occidental.

Esta apreciación cobra especialmente fuerza, si se toma en cuenta las grandes limitaciones a la capacidad de rearmarse que Saddam Hussein enfrentó, a partir de las fuertes sanciones que la comunidad internacional impuso contra el dictador iraquí, después de sus fracasadas incursiones bélicas en la región.

Inicialmente la intervención militar en Iraq pareció responder a los planes de la administración Bush de lograr una victoria militar rápida, con el propósito de hacer el proceso de derrocamiento de la dictadura de Hussein, un conflicto lo menos traumático posible para la opinión pública norteamericana y el mundo islámico.
Sin embargo este hipotético escenario terminó por derrumbarse abruptamente, ante el surgimiento de una resistencia armada implacable y brutal, exacerbada tanto por el sectarismo como el extremismo islámico.

El no previsto estado de división, terrorismo y parálisis institucional que el intenso nivel de violencia ha creado en Iraq, ha dejado en evidencia que la estrategia militar y política seguida por los EEUU en este país árabe, fueron desde un comienzo erradas.

En este sentido la apuesta a que las diferentes etapas de transferencia del poder a los líderes iraquíes sería suficiente para asegurar la pacificación del país, ha resultado ser particularmente débil.
De igual manera todos los intentos por enmendar el curso de los acontecimientos, sólo han contribuído a deteriorar aún más el precario nivel de cohesión socio-política del país.

Es así que a tres años de la intervención militar contra el régimen de Saddam Hussein, Iraq se ha convertido en el país más inseguro del mundo.

Las autoridades iraquíes y las representaciones diplomáticas disponen únicamente de un área extremadamente fortificada, conocida como la “zona verde” como límite para movilizarse con mayor libertad.
Fuera de esta zona vive la población iraquí expuesta no solamente a las carencias materiales más elementales para subsistir, sino también a la acción de grupos militantes terroristas sectarios e islámicos, y también al daño colateral que el uso de material de guerra norteamericano crea.

Las estadísticas de destrucción son simplemente deprimentes.
Como ejemplo es suficiente nombrar que desde el inicio de la resistencia a la ocupación norteamericana, han ocurrido alrededor de 700 acciones suicidas en contra de las tropas norteamericanas, las fuerzas de seguridad iraquíes, embajadas, civiles y todo lo que se percibe como instancias de colaboración con las tropas de ocupación.

Los efectos que estas oleadas de acciones suicidas han tenido especialmente para la población civil y para los programas de reconstrucción de Iraq, sólo pueden describirse como devastadores. (Las muertes entre civiles por acciones terroristas, ejecuciones y uso de material de guerra norteamericano se estiman en una cifra que va desde 50.000 para el gobierno de Bush, hasta 650.000 de acuerdo al Lancet Medical Journal)

Teniendo en cuenta la gran desproporción, entre la capacidad tecnólogica-militar y económica de los Estados Unidos, y el grado de planificación y competencia expuestos desde un comienzo en el conflicto de Iraq, es comprensible la manifestación de impaciencia y descontento por parte de la población norteamericana.

Esto unido a la creciente lista de soldados norteamericanos caídos en Iraq está afectando seriamente la moral entre las fuerzas de ocupación, (al momento de actualizar este artículo, han muerto 3.000 tropas de la coalición, entre ellas 2775 soldados norteamericanos y 21.000 heridos).
Aparte de socavar el grado de consenso en la opinión pública de EEUU, el impacto de estas cifras se ha reflejado también en las grandes dificultades que el ejercito norteamericano, está enfrentando en los procesos rutinarios de recrutamiento y envío de tropas.

La pregunta es entonces si la intervención en Iraq ha sido fructífera para la estabilidad regional y contención del accionar extremista islámico

Todo indica que a partir de este ambiente de ocupación, resistencia, terrorismo y ejecuciones masivas, se ha beneficiado mayormente el extremismo islámico en su proceso de recrutamiento de “mártires” de la venganza, e intensificación de su campaña del terror contra occidente y los países árabes moderados.

Haciendo aún más dramática las precarias posibilidades de pacificación del país, los líderes de las diferentes facciones iraquies se han enfrascado en una encarnizada lucha de poder y sectarismo, que prácticamente tiene al borde de una guerra civil declarada a los diferentes grupos étnicos que han conformado el estado Iraquí.

En este momento, lo único que se vislumbra como altamente probable, es que la guerra de Iraq puede terminar dañando definitivamente las posibilidades de los republicanos de continuar en el poder después del 2008 cuando expire el mandato de la actual administración.

En este sentido, ya se puede interpretar como un duro golpe al propio presidente Bush, el que un número importante de candidatos de su propio partido, haya expresado explícitamente su planes de distanciarse de la imagen presidencial, para no perjudicar sus posibilidades de ser elegidos o reelegidos en las elecciones legislativas del próximo mes.

Si bien es cierto el trágico desarrollo del conflicto en Iraq, no fue suficiente para impedir una reelección de Bush el 2004, la actual administración norteamerica necesita urgente de noticias de impacto real en su declarada guerra contra el terrorismo, si aún desea mantener una posición fuerte en el único tema que aún podría reportarle beneficios electorales para las elecciones presidenciales del 2008; “la seguridad de los EEUU”.

Carlos Salas Lind
Cientista Político
www.carlossalas.com

6 comentarios:

Marta Salazar dijo...

Muy buen análisis! Gracias Carlos!

Sólo puedo decir: si el mundo hubiera escuchado a Juan Pablo II que intentó, por todos los medios, de impedir la guerra...

Rolfonso dijo...

Estimado Carlos,
Excelente trabajo. Estoy preparando mis preguntas y comentarios. En lo general comparto tu analisis; en lo particular extrañé [ademas del analisis idealista] un analisis desde la perspectiva 'realista' de las relaciones internacionales. Espero poder enviarte mis comentarios pronto. Pero fue un agrado leer tu columna.
Rodrigo Alvarez Valdes [Rolfonso]

Koke dijo...

Es posible que esta guerra esté desgastando el potencial de respuesta ante otros problemas serios de seguridad nacional, como la situación de Corea del Norte.

Carlos Salas dijo...

Koke, ese es el punto. EEUU desgasta la capacidad de reacción porque difícilmente puede empezar otra guerra (como lo ha planteado Rumsfeld),cuando ni siquiera puede controlar a un enemigo muchísimo más débil militarmente como la insurgencia, y grupos terroristas islámicos Iraquies.

Corea den Norte percibe también esta posición debilitada de EEUU en la comunidad internacional y en el terreno militar.
De lo contrario no llegaría tan lejos como comenzar a realizar pruebas nucleares.
Pero cómo sale EEUU de este rollo sin perder prestigio internacional, ni perder la fe de su propia gente? Ese es un gran dilema.

G.F. dijo...

Carlos, excelente el artículo, me extrañan algunas cosas, a saber: Que la principal potencia militar del mundo (el gendarme mundial podría decirse) con una institucionalidad y burocracia política fuerte(en el buen sentido), pueda incurrir constantemente en tantos errores de planificación y estrategia, todo lo que me viene a la mente cuando hablo de la política exterior estadounidense con respecto a Oriente Medio son errores garrafales, Nasser, Khaddafi, Arafat, Khomeini, el Shá, Saddam, etc.
No puedo entender, en base a las características de desarrollo de las relaciones internacionales, como pueden incurrir constantemente en tan graves errores. Me interesaría mucho saber su opinion. Un abrazo. Gonzalo.-

Carlos Salas dijo...

Hola Gonzalo!
Muy buena pregunta, porque evidencia lo que siempre ha sido la regla en esta vida, como podemos ver los errores desde afuera,y no desde adentro.
El que USA siga cometiendo los errores que tu mencionas, se pueden explicar en parte por esa cualidad humana de resistir el cambio, de admitir que lo que siempre hemos hecho, en realidad no responde a nuestras expectativas.
Ese proceso es más lento de lo que muchos piensan. Sí a esta tendencia natural le agregamos el rol de superpotencia, la probabilidad de re-evaluar tus estrategías y abrirte al cambio se disminuyen aún mas, (para que introducir cambios si lo que has hecho hasta el momento te ha llevado a la posición de superpotencia!, parece ser la lógica en estos casos)

En la parte organizacional sería interesante observar que peso tienen las opiniones políticas con respecto a las técnicas,y si hay diferencias entre un gobierno demócrata o republicano para el funcionamiento del trabajo en materia de seguridad y política exterior.

Lo que vemos en Iraq (bajo el gobierno de Bush), es un deseo de invadir sin importar el costo. Quien tomó esa decisión? quien ignoró las advertencias que hoy son realidad?
Es decir si al primer problema, le agregamos un rol débil de quienes son expertos ya sea en política, sociología, historia etc...(y apolíticos o tecnócratas en el buen sentido de la palabra) es mucho más fácil caer en errores históricos.

Mi impresión es también que lo gobiernos republicanos tienen una tendencia a sobredimensionar el poder militar de USA y que en ese tipo de gobiernos los estrategas militares asumen un rol de mayor predominio.
El creer que un poder militar apabullante es la mejor carta para solucionar los problemas de seguridad (o de percepción de seguridad) ha sido un error recurrente.
Piensa que muchos militares (y coincidentemente muchos republicanos) siguen creyendo que la Guerra de Vietnam se perdió, !porque no se siguió luchando y utilizando armamento más destructivo! (y no porque se inició bajo premisas equivocadas!!).
Es decir se apuesta todo al poder, aún cuando hay plazos fijos (periodos electorales) para lograr resultados concretos (y no perder ellos el poder).

El rol de superpotencia también le jugó una mala pasada a la ex-Unión Soviética. Esa tendencia a creer que la fuerza militar a la larga soluciona todo terminó también por desgastar a Moscú (y perder prestigio también en el terreno militar, basta observar Afghanistan 1979-1989 y ahora Chechenia)

Curioso también es observar que a USA lo único que puede disuadirlo a tener un comportamiento tan impulsivo (y errado) como en Iraq, es el poder nuclear.
La crisis de los misiles en Cuba el año 1962, es un gran ejemplo de lo cuidadoso y equilibrado que se vuelve el proceso de toma de decisiones en el Pentágono, cuando está en juego la posibilidad de una confrontación a esa escala.
Corea del Norte percibe muy bien esta realidad, y por eso ha apostado todo (a pesar de estar muriéndose por falta de alimentos) al desarrollo de su programa nuclear.
Y Aquí viene lo absurdo de la invasión de Iraq.
Si USA hubiese tenido la certeza de que Saddam almacenaba armas de destrucción masiva, habría invadido Iraq?
Por supuesto que no. Si ese hubiera sido el caso, no esperaría a que Corea del Norte desarrollara más armamento nuclear y biológico e intervendría militarmente ahora!

Gracias por tu interés y tu muy buena pregunta. Te animo a seguir participando!
Atte Carlos